Tomamos en consideración en esta nota los endicamientos naturales temporarios, producidos por reavances glaciarios u obstrucciones por deslizamientos en la alta montaña, que han sido procesos comunes en la cuenca del río Mendoza. La rotura de estos diques, por erosión interna o por rebalse debido a actividad erosiva, pueden desencadenar crecientes aguas abajo que adquieren magnitud catastrófica.
Datos históricos revelan que como consecuencia del colapso de una barrera glaciaria, que previamente había endicado al río Plomo, se produjo en 1934 la mayor creciente registrada en el río Mendoza (2.060 m3/seg). Por otro lado, datos geológicos nos indican la presencia de endicamientos prehistóricos que habrían afectado al río Mendoza o a sus tributarios. La prueba irrefutable de esos paleoendicamientos, es la presencia de restos de los depósitos de las avalanchas de rocas, que embalsaron al río y de restos de los depósitos lacustres, compuestos por arcillas, limos y arenas finas, depositados aguas arriba de los cierres naturales.
La figura 1 corresponde a una imagen satelital y los cinco recuadros representan las zonas donde se han detectado evidencias de paleoendicamientos.
Paleoendicamientos en la cuenca del río Mendoza, los antecesores del dique Potrerillos
Zonas donde se ubicaron los Paleolagos: zona 1 valle del río Plomo; zona 2 Puente del Inca, Horcones y Confluencia; zona 3 confluencia del río Colorado con el río Mendoza; zona 4 Tigre dormido; zona 5 Los Árboles. El ovalo blanco marca la ubicación del Dique de Potrerillos.
Gentileza Luis Enrique Fauqué
Comenzando con los antecedentes históricos, la zona 1 (Fig. 1) se ubica en el valle del río Plomo, tributario del Tupungato y éste a su vez del río Mendoza. En él se han registrado endicamientos vinculados a reavances glaciarios. Los endicamientos se han producido cuando el glaciar, que se une al valle desde su margen derecha, desciende y toma contacto con los afloramientos de la margen izquierda del valle, endicando al río del Plomo y generando lagos que posteriormente se vacían a través de picos de descarga. Estos últimos generaron crecientes históricas del río Mendoza en los años 1788, 1934 y 1985.
Paleoendicamientos en la cuenca del río Mendoza, los antecesores del dique Potrerillos
En el valle del río Cuevas. Se pueden observar, unos 3 km al oeste de la localidad de Puente del Inca, los depósitos lacustres (A) sobre los depósitos del flujo (B) generado por el colapso de la pared sur del Aconcagua.
Gentileza Luis Enrique Fauqué
Siguiendo con el registro geológico, la zona 2 (Fig. 1) la denominaremos: zona de Puente del Inca – Horcones – Confluencia. En la Pared Sur del Aconcagua, se produjo el colapso de una divisoria de aguas causada por mega-deslizamientos generadores de inmensos flujos (diario Los Andes del 29/03/25). Ellos se ubican en los valles de Horcones Inferior, Horcones y Las Cuevas. Al descender el flujo asociado al colapso de la Pared Sur, se genera en Confluencia el represamiento del valle del Horcones Superior. También, en Confluencia, fue cerrada por el flujo la desembocadura de la Quebrada del Tolosa. Cuando el flujo llega al valle del río Cuevas se encauza en él, obstruyendo totalmente el curso fluvial y generando un represamiento que se pone de manifiesto por las sedimentitas lacustres, que se apoyan en los depósitos del flujo y rellenan el valle aguas arriba de Puente del Inca.
Paleoendicamientos en la cuenca del río Mendoza, los antecesores del dique Potrerillos
En el valle del río Mendoza. Allí desagua el río Colorado. Se pueden observar los depósitos lacustres (A) de 50 metros de espesor, ubicados aguas arriba de la avalancha de rocas (B) que, proveniente de la ladera sur, represó al río Mendoza.
Gentileza Luis Enrique Fauqué
La zona 3 (Fig. 1) se ubica unos 6 km aguas abajo de Punta de Vacas, donde el río Colorado desagua en el Mendoza, aquí se han identificado dos grandes avalanchas de rocas, enfrentadas, que endicaron alternativamente al río Mendoza. En ambas laderas del valle afloran rocas que se hallan intensamente fracturadas y en la ladera norte afectadas por alteración hidrotermal.
Los endicamientos se han producido cuando el glaciar, que se une al valle desde su margen derecha, desciende y toma contacto con los afloramientos de la margen izquierda del valle, endicando al río del Plomo y generando lagos que posteriormente se vacían a través de picos de descarga
El primer movimiento se desprende desde la ladera sur, volcándose aproximadamente 400 millones de m3 que endicaron al río. Ésto queda evidenciado por los 50 m de sedimentitas lacustres que, aguas arriba del cierre natural, se encuentran en la margen sur. Con posterioridad se produce el segundo movimiento, proveniente de la ladera norte, que arranca en un sector con alteración hidrotermal. También endicó al río Mendoza, como lo evidencian los depósitos lacustres que en la margen norte del río se apoyan sobre las brechas resultantes de la avalancha. Los condicionantes de ambos movimientos son la inestabilidad de las laderas y los disparadores podrían haber sido sísmicos.
Paleoendicamientos en la cuenca del río Mendoza, los antecesores del dique Potrerillos
Avalancha de roca Tigre Dormido (A). Evento que descendió hacia el río Mendoza por la quebrada La Soltera, ubicada sobre el margen derecho. Dicha avalancha atravesó todo el cauce, como lo prueban los depósitos distales amarillentos de la avalancha (B), ubicados sobre el margen izquierdo, y produciendo de este modo el paleorepresamiento del río Mendoza.
Gentileza Luis Enrique Fauqué
La zona 4 (Fig. 1) se vincula con la actividad neotectónica (sismicidad) asociada al extremo norte del Cordón del Plata. Se extiende desde la latitud de la Estación Uspallata, hasta el depósito denominado “Tigre dormido”, ubicado sobre la margen izquierda del río Mendoza. Este último lleva ese nombre por su llamativa coloración castaño amarillenta. Este depósito corresponde a la zona distal de una avalancha de rocas, que descendió al río Mendoza a través de la quebrada La Soltera. La avalancha atravesó todo el valle del río Mendoza endicandolo. Como consecuencia se habría formado un cuerpo de agua (paleolago), en él se habrían depositado los 20 m de arcillas lacustres ubicados sobre la margen derecha del valle unos 2 km aguas arriba del cierre. Este dique natural habría sufrido luego una ruptura, quedando actualmente sólo las evidencias que permiten reconstruir el fenómeno.
Paleoendicamientos en la cuenca del río Mendoza, los antecesores del dique Potrerillos
Depósitos de arcillas lacustres (A). De 20 metros de espesor, ubicados en el margen derecho del valle del río Mendoza, 2 km aguas arriba del paleorepresamiento producido por la avalancha del Tigre Dormido.
Gentileza Luis Enrique Fauqué
En esta zona 4 existen al menos otros cuatro depósitos de avalanchas de rocas con volúmenes mayores al millón de metros cúbicos. Dos de ellas se ubican en la quebrada de La Quinta y otras cuatro en la quebrada Piedra Blanca, al oeste de la anterior. Todas habrían producido endicamientos generadores de los paleolagos.
La zona 5 (Fig. 1) se ubica unos 22 km aguas arriba de la cola del dique de Potrerillos, en el paraje de Los Árboles. Aquí sobre la margen oriental del río Mendoza se ubica el depósito de una avalancha de rocas de 100 m de altura, que en su momento embalsó al río. La prueba de ello son los depósitos lacustres de 18 m de espesor, ubicados sobre la misma margen a 2 km aguas arriba del cierre natural. La causa de este endicamiento está relacionada con la actividad tectónica (sismos) que habrían actuado como disparadores de la avalancha de rocas.
Paleoendicamientos en la cuenca del río Mendoza, los antecesores del dique Potrerillos
Valle del río Mendoza. En el paraje conocido como Los Árboles. Aquí se puede observar el inmenso depósito de la avalancha de rocas (B) que produjo el paleorepresamiento del río y sobre el mismo margen, depósitos lacustres de 18 metros de espesor (A).
Gentileza Luis Enrique Fauqué
Con la información de estas 5 zonas concluimos que estos procesos han sido comunes en la historia reciente de esta cuenca fluvial. La reiteración de fenómenos como los descriptos cobra singular importancia, no sólo por el riesgo que impone a las poblaciones que ocupan los valles y el área pedemontana, sino también respecto a las trazas viales y al importante embalse de Potrerillos. Si bien dadas las características geológicas, sísmicas y teniendo en cuenta además el cambio climático, no sería extraño que se repitieran grandes deslizamientos que pudieran obstruir al río Mendoza o a sus tributarios principales, hay que considerar que dichos diques requieren un cierto tiempo para su llenado; esto permitiría tomar las medidas de prevención necesarias para evitar que, la rotura de los mismos produzca un enorme impacto en la infraestructura ubicada aguas abajo. Sin embargo, conviene resaltar que serían de suma importancia los sistemas de alerta temprana y una planificación preestablecida para una inmediata reacción ante la reiteración de estos procesos.
*El autor es Geólogo. Universidad de Buenos Aires (UBA)
Producción y edición: Miguel Títiro - [email protected]