20 de junio de 2026 - 00:15

Gerónimo Villanueva, el científico planetario mendocino de la NASA

Actualmente, es el director asociado de la División para la Exploración del Sistema Solar en el Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la agencia espacial estadounidense, basado en el estado de Maryland (Estados Unidos).

Coterráneos en funciones y cargos expectantes en el mundo hay muchos, afortunadamente para el prestigio y renombre del país.

Uno de esos representantes destacados en el exterior es el mendocino Gerónimo Villanueva, de 49 años, nacido en la ciudad capital, quien actualmente se desempeña como director asociado de la División para la Exploración del Sistema Solar, en el Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA, en el estado de Maryland.

Ya tuvimos en esta página (en marzo de 2021) a otro coterráneo que trabajó en el sistema espacial norteamericano, el ingeniero Osvaldo Peinado, quien ahora se desempeña en la Agencia Espacial Europea (ESA), en la ciudad de Praga, República Checa. Villanueva no conoce a Pagano, pero sí está relacionado con otro cuyano den la agencia espacial norteamericana, Lucas Paganini, quien lidera programas del Telescopio Espacial Nancy Grace Roman.

Nos retrotraemos al diálogo mantenido con el investigador en Goddard sobre su pasado en la provincia.

Gerónimo Villanueva, el científico planetario mendocino de la NASA
En la oficina. Nuestro entrevistado en su oficina de NASA Goddard, Maryland, con los servidores de datos.

En la oficina. Nuestro entrevistado en su oficina de NASA Goddard, Maryland, con los servidores de datos.

-¿Dónde vivías en Mendoza y dónde estudiaste?

-Luego de vivir en otros lugares, a mis 12 años mis padres se establecieron otra vez en Mendoza. Primero vivimos frente a la plaza España y posteriormente en calle Patricias, frente a la plaza Independencia. El secundario lo hice en el colegio ICEI, de calle General Paz, donde hay una placa con mi nombre y la de mis compañeros. Tras el secundario, ingresé a la Universidad de Mendoza, donde me recibí de ingeniero en Electrónica y Electricidad y master en Ingeniera en Telecomunicaciones. Son títulos que siempre valoré mucho.

-Hemos leído que siendo muy chico trabajaste…

-Siendo adolescente me orienté hacia la computación. Veníamos de años difíciles en Argentina, después de la hiperinflación de principios de los ’90, y en casa todos teníamos que trabajar. Entonces empecé haciendo software mientras iba a la secundaria, y casi sin darme cuenta armé una pequeña empresa de software siendo todavía estudiante.

Después vino otra etapa muy intensa: trabajar y estudiar Ingeniería al mismo tiempo.

Gerónimo Villanueva, el científico planetario mendocino de la NASA
Divulgación científica. Gerónimo Villanueva disertando en Córdoba, en un evento de la organización TED /Tecnología, Entretenimiento y Diseño).

Divulgación científica. Gerónimo Villanueva disertando en Córdoba, en un evento de la organización TED /Tecnología, Entretenimiento y Diseño).

-¿Cómo fue la etapa universitaria?

- Tuve profesores extraordinarios en la Universidad de Mendoza. Ellos no solamente me enseñaron ingeniería: me abrieron la cabeza a nuevas ideas y despertaron mi pasión por la investigación científica. Fue ahí donde descubrí un tema que me marcó profundamente: el estudio de nuestra atmósfera, el impacto del agujero de ozono y cómo políticas ambientales bien pensadas realmente pueden cambiar el destino del planeta.

Ese fue mi trampolín hacia la ciencia. En mi último año de Ingeniería apareció una oportunidad que me cambió la vida: una beca en Alemania para continuar mis estudios de maestría en un doctorado. Lo más increíble era que iba a poder aplicar esos mismos métodos científicos no solo para estudiar la atmósfera terrestre…sino también la de Marte.

-La que narras, es la experiencia del Max Planck, de la ciudad alemana de Múnich, y de la Universidad de Friburgo, donde te doctoraste en Astrofísica. Pero, todo eso implicó irte de tu hogar y de tu país.

-Irme de Argentina fue durísimo. Significaba dejar a mi familia, mis amigos y también mi empresa de software. Pero vivir en Alemania fue uno de los mayores crecimientos humanos de mi vida. Aprendí a adaptarme, a moverme en otra cultura y a enfrentar desafíos enormes. Incluso tuve dificultades para certificar mi título en Europa. Fueron momentos de incertidumbre, pero gracias al apoyo de profesores y colegas del Instituto Max-Planck todo salió adelante.

La humanidad realmente está en camino a explorar y construir bases en otros planetas. Pero, al mismo tiempo, toda esa experiencia nos recuerda algo muy simple e importante: la necesidad de cuidar nuestro propio planeta. Nuestra atmósfera. Nuestros ríos. Nuestro campo. Nuestra tierra.

La humanidad realmente está en camino a explorar y construir bases en otros planetas. Pero, al mismo tiempo, toda esa experiencia nos recuerda algo muy simple e importante: la necesidad de cuidar nuestro propio planeta. Nuestra atmósfera. Nuestros ríos. Nuestro campo. Nuestra tierra.

-Ahora toca hablar de tu ingreso a la NASA, nada menos.

-Sí, de pronto me encontré trabajando y liderando proyectos junto a agencias espaciales como las agencias espaciales Alemana(DLR), Europea (ESA) y la NASA. Todavía recuerdo cuando, en el último año de mi doctorado, me ofrecieron aplicar a una beca de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos para trabajar en la NASA. Ahí comenzó realmente mi odisea. Confieso que tenía miedo. Me preguntaba si iba a estar a la altura, si podría integrarme, si realmente pertenecía a un lugar así. Pero una de las cosas más maravillosas que encontré en la NASA fue justamente su gente. Desde el primer día me hicieron sentir cómodo, respetado y valorado.

En la NASA aprendí algo muy importante: nadie logra estas cosas solo. La ciencia y la exploración espacial son enormes trabajos colectivos, donde personas con talentos completamente distintos colaboran para resolver problemas que parecen imposibles.

Nunca olvidaré el desarrollo de mi primera misión para Marte. Fue impresionante ver esa especie de sinfonía perfectamente coordinada entre especialistas, diseñando desde componentes extremadamente específicos hasta las órbitas de despegue. Todo funcionando con una precisión increíble.

Gerónimo Villanueva, el científico planetario mendocino de la NASA
Con colegas. El mendocino (bufanda al cuello) con colaboradores científicos, en el cuartel central de la NASA, en Washington, EEUU.

Con colegas. El mendocino (bufanda al cuello) con colaboradores científicos, en el cuartel central de la NASA, en Washington, EEUU.

-¿Cuál es tu presente en la agencia espacial?

- Hoy, después de más de 20 años trabajando en distintas misiones a lo largo del sistema solar, todavía me siento profundamente agradecido de poder participar en proyectos que expanden las fronteras de la humanidad.

Actualmente trabajo en el desarrollo de aplicaciones para predecir tormentas en Marte, con un objetivo muy concreto: proteger a futuros astronautas. Cuando uno piensa en eso, se da cuenta de algo extraordinario: esto ya no es ciencia ficción. La humanidad realmente está en camino a explorar y construir bases en otros planetas.

Pero, al mismo tiempo, toda esa experiencia nos recuerda algo muy simple y muy importante: la necesidad de cuidar nuestro propio planeta. Nuestra atmósfera. Nuestros ríos. Nuestro campo. Nuestra tierra. Porque por más lejos que lleguemos, la Tierra siempre va a ser nuestra casa.

Artemis

Por último, hay que señalar que el argentino tuvo participación en la Misión Artemis II a la Luna, de marzo pasado. Se desempeñó como director asociado para la Exploración del Sistema Solar, en la Base Goddard, en Maryland. Su cometido fue coordinar las actividades de los científicos que tuvieron la responsabilidad de liderar la exploración científica de la última misión (abril 2026) y la anterior (noviembre 2022).

“Con esas misiones -señaló- se aprendió mucho sobre las velocidades y la radiación, que son componentes vitales. Ayudan a entender toda la trayectoria, el manejo del combustible y los tiempos. Aprendimos muchísimo con Artemis I y ahora tenemos más información con Artemis II, a través del registro y monitoreo de esas variables”.

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