7 de agosto de 2026 - 21:00

Los 3 grandes misterios del cerebro que la ciencia todavía no logra resolver: qué ocurre con los recuerdos, el sueño y la consciencia

Aunque la neurología ha logrado avances extraordinarios, todavía existen preguntas abiertas sobre el sueño, los recuerdos y la consciencia.

El cerebro humano sigue planteando preguntas que incluso la ciencia más avanzada todavía no ha conseguido responder por completo. El órgano que permite comprender el mundo continúa siendo, en aspectos fundamentales, un territorio parcialmente desconocido. La dimensión del problema neurológico a nivel mundial también resulta significativa.

Más de 3.400 millones de personas, equivalentes a más del 40% de la población del planeta, conviven actualmente con alguna enfermedad neurológica. Estas patologías constituyen la principal causa de discapacidad y la segunda causa de muerte a escala global.

Detrás de estas cifras existe otra realidad menos conocida: una parte importante de la neurología moderna trabaja sobre procesos cuyos mecanismos todavía no se comprenden completamente.

Entre ellos se encuentran algunos de los interrogantes más básicos sobre el funcionamiento del cerebro.

Por qué el cerebro necesita dormir

Dormir mal afecta al organismo de múltiples maneras, pero durante décadas la ciencia no pudo explicar con precisión qué ocurre en el cerebro durante esas horas y por qué el sueño resulta indispensable.

Uno de los avances más importantes llegó en 2012, cuando la neurocientífica Maiken Nedergaard y su equipo de la Universidad de Rochester describieron el sistema glinfático, una red de canales que facilita la eliminación de determinados residuos metabólicos del cerebro durante el sueño.

Entre las sustancias que pueden eliminarse mediante este mecanismo se encuentran la beta-amiloide y la proteína tau, ambas relacionadas con enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer.

Una forma sencilla de imaginarlo es pensar en un edificio de oficinas que solo puede realizar una limpieza profunda cuando sus trabajadores se han marchado. Durante el sueño, las células cerebrales se encogen ligeramente y permiten que el líquido circule con mayor facilidad entre los tejidos.

Los investigadores de Nedergaard estimaron que este sistema de limpieza puede alcanzar una actividad hasta diez veces superior durante el sueño que durante la vigilia.

Aunque todavía existe debate científico sobre algunos detalles del mecanismo, la evidencia ha reforzado una idea fundamental: dormir no significa simplemente desconectar el cerebro, sino que también permite que se desarrollen procesos esenciales de mantenimiento y limpieza cerebral.

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