26 de abril de 2026 - 10:04

Fin del misterio: se conoció por qué perdemos centímetros con la edad y cuándo hay que consultar a un especialista

La disminución de la curvatura natural del pie acerca los huesos al suelo y suma milímetros a la pérdida de altura provocada por el desgaste vertebral.

Recientes investigaciones ponen fin al misterio de la pérdida de estatura. Especialistas recomiendan prestar atención a este proceso, ya que una reducción mayor a dos centímetros o un cambio repentino en la talla puede alertar sobre problemas de salud como la osteoporosis. Vigilar estas modificaciones silenciosas es clave para mantener la calidad de vida.

A medida que pasan los años, el cuerpo experimenta cambios graduales en su estructura. El motivo principal de la pérdida de altura reside en el desgaste de la columna vertebral. Los discos intervertebrales, que actúan como amortiguadores, pierden elasticidad y se aplanan, mientras que las vértebras tienden a adelgazarse.

Este fenómeno también se ve afectado por el desgaste de las articulaciones y la disminución de la masa muscular. Estos factores alteran la estabilidad y la postura, incidiendo directamente en la percepción de una menor talla corporal.

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El impacto de los arcos plantares y la fuerza muscular

Un factor que suele pasar desapercibido es el aplanamiento de los arcos plantares. Con el tiempo, la curvatura natural del pie disminuye, lo que acerca los huesos al suelo y reduce la talla total. A esto se suma la pérdida de fuerza en los músculos del tronco, que modifica la alineación de la espalda y acentúa la apariencia de encogimiento.

Aunque una reducción de entre 1,27 y 2,54 centímetros se considera habitual, existen señales que requieren atención médica inmediata. Una pérdida superior a los dos centímetros o una disminución acelerada en poco tiempo pueden indicar osteoporosis o fracturas por compresión en las vértebras. Estas lesiones suelen avanzar de manera silenciosa y debilitan la estructura ósea.

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Cuándo iniciar los controles médicos para evitar complicaciones

Para detectar estas condiciones a tiempo, los especialistas recomiendan realizar pruebas de densidad ósea. Las mujeres deberían iniciar estos controles cerca de la menopausia, entre los 40 y 50 años, mientras que los hombres deben hacerlo a partir de los 60 años. En personas con antecedentes familiares o que consumen ciertos medicamentos, los chequeos pueden ser necesarios incluso antes.

La prevención se basa en fortalecer los huesos mediante una ingesta adecuada de calcio y vitamina D. Se aconseja consumir al menos 1.000 miligramos diarios de calcio, elevando la cifra a 1.200 miligramos en adultos mayores. Además, realizar ejercicios de resistencia como caminar, trotar o levantar pesas ayuda a mantener el equilibrio y la densidad mineral. Evitar el tabaco y limitar el alcohol son medidas complementarias para proteger la movilidad.

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