21 de agosto de 2017 - 18:40

Chile se unió al resto de los países sudamericanos y aprobó el aborto terapéutico

El Tribunal Constitucional avaló hoy un proyecto de ley que elimina la irrupción del embarazo en casos puntuales. <b>Los detalles</b>.

El Tribunal Constitucional avaló hoy un proyecto de ley que eliminaría la prohibición absoluta del aborto en Chile, el único país sudamericano que aún lo limita bajo cualquier circunstancia.

El tribunal aprobó por mayoría una reforma impulsada por la presidenta Michelle Bachelet y previamente ratificada en el Congreso, por la cual se autoriza un aborto en tres casos: cuando peligra la vida de la madre, cuando el feto es inviable y cuando una mujer queda embarazada tras una violación. 

La iniciativa impulsada por el oficialismo y los sectores de izquierda obtuvo el apoyo de seis de los diez miembros del Tribunal.

Chile es un país mayoritariamente conservador. En América Latina, sólo esta nación prohíbe el aborto junto a El Salvador y Nicaragua. Chile aprobó el divorcio hasta 2004 y la unión legal entre parejas del mismo sexo en 2015. 

En Argentina, el aborto es no punible en caso de violación, sin embargo, el código penal establece penas de prisión de 1 a 4 años e inhabilitación especial por el doble de tiempo de la condena a médicos, cirujanos, parteras o farmacéuticos que abusen de "su ciencia o arte" para causar la interrupción del embarazo con consentimiento de la mujer.

La batalla liderada por la presidenta Michelle Bachelet por despenalizar el aborto terapéutico en Chile llegó este lunes a buen puerto, tras la luz verde del Tribunal Constitucional. A continuación, las cinco claves de este proyecto.

Un médico podrá interrumpir un embarazo cuando la mujer se encuentre en riesgo vital y dicha acción disminuya los riesgos para su salud.

Cinco cosas que hay que saber de la ley del aborto terapéutico en Chile

El aborto será legal si el embrión o feto padece una patología congénita adquirida o genética, incompatible con la vida extrauterina independiente, es decir tiene un carácter letal.

En este caso y en el que corre riesgo la vida de la madre la ley devuelve a las mujeres un derecho que la mano dura del dictador Augusto Pinochet les quitó.

La dictadura de Pinochet (1973-1990) reformó en la parte final de su gobierno la ley que durante casi seis décadas rigió en el país sudamericano, permitiendo el aborto en estos dos casos.

En último lugar, la norma permite interrumpir el embarazo si este fue resultado de una violación. En este caso la mujer tendrá hasta las 12 semanas de gestación para realizarse el procedimiento, mientras que en el caso de las menores de 14 años, ese plazo se extenderá hasta las 14 semanas.

En las menores de 14 años, además de su voluntad, la interrupción del embarazo deberá contar con la autorización de un representante legal. Si no lo consigue, la niña podrá pedir la intervención de un juez.

El documento prevé que la mujer que inicia el proceso de interrupción de su embarazo tendrá derecho a un programa de acompañamiento en el proceso de discernimiento y durante el periodo siguiente a la decisión.

De acuerdo a la ley, el médico cirujano requerido para interrumpir el embarazo en alguna de las tres causales podrá abstenerse de la acción si previamente informó al centro de salud su objeción de conciencia. Una acción que podrán replicar los demás integrantes del equipo médico.

Sin embargo, el Tribunal Constitucional acogió un requerimiento también interpuesto por parte de la derecha opositora que pretende que la objeción de conciencia se extienda a las instituciones y no sea solo de carácter personal.

Los detalles del fallo respecto a la acogida del recurso sobre objeción de conciencia se conocerán la próxima semana cuando se publique la resolución final del tribunal.

La ley, sancionada por el Congreso chileno a principios de agosto, queda ahora a la espera de su promulgación para entrar en vigor y sacar a Chile de la corta lista de países que prohíbe el aborto en todos los casos.

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