Preside interinamente la Cámara de Industriales de la Carne y Matarifes de Mendoza, entidad que próximamente renovará autoridades.
Preside interinamente la Cámara de Industriales de la Carne y Matarifes de Mendoza, entidad que próximamente renovará autoridades.
La institución reúne, en la provincia, aproximadamente a medio centenar de empresas que compran la hacienda, contratan servicios de faena y, en algunos casos, tienen sus propias bocas de expendio; pero en mayor medida abastecen a carnicerías que venden en forma directa al público.
José De Carolis plantea un panorama preocupante para el sector, provocado por un mix de caída de ventas en carnicerías y una merma estacional del consumo que se adelantó respecto a otros años.
El empresario asegura que en la industria están muy preocupados por la situación que atraviesan. También se preocupa porque considera que en los distintos sectores de la economía igualmente se han registrado menos ventas.
-¿Cuál es la situación del sector en Mendoza?
-Estamos pasando por un momento bastante difícil, porque la actividad nuestra no escapa a la situación general. Las ventas han bajado, porque todo está caro y los empleados no ganan lo suficiente para seguir consumiendo lo mismo que venían consumiendo.
-¿Cuándo empezó a notar la caída en el consumo?
-De un mes a esta parte, más o menos. En los últimos treinta días las ventas de carne, en Mendoza, han caído hasta 40%. Hemos pasado momentos difíciles, pero nunca con este nivel de caída de ventas, ni en esta época del año.
-Algunos analistas del sector hablan de un consumo muy sostenido a nivel nacional, durante el primer trimestre de 2013. ¿Cómo se llega a esta situación?
-Sí, hubo un aumento, pero a partir de este mes cayó la demanda. Enero, febrero y marzo se mantuvo pero en abril se nota una caída importante. Estamos hablando de las carnicerías que nosotros abastecemos. No sé lo que pasa en los supermercados. Pero me parece que es general. La caída de ventas se da en todos los rubros. Se venden menos autos, menos casas, la economía se va frenando.
-¿El menor consumo se nota más en determinadas zonas en correspondencia con el poder adquisitivo de los habitantes?
-Esto es general. No hay distinción de población con mayor o menor poder adquisitivo. Hay que aclarar que también incide el cambio de estación. Ahora se empieza a consumir más carne de pollo y de cerdo que carne vacuna. Podríamos decir que este factor explica más o menos la mitad de la caída de la demanda. De todos modos, lo normal es que la merma estacional se dé a partir de mayo. Además, no nos olvidemos que entra mucha carne faenada de afuera. Eso compite directamente con nosotros. No le conviene al industrial y no le conviene al gobierno de Mendoza. Nosotros le damos trabajo a la gente de acá y el que trae carne faenada en otras provincias, no.
-¿La industria de la carne llegó a tener una dimensión mayor en Mendoza?
-En las décadas de 1970 y 1980 llegamos a faenar 40.000 cabezas de ganado vacuno por mes en la provincia. Ahora, 40 años después -y a pesar del aumento de la población estable y del turismo- estamos faenando la mitad o menos. Lo que pasa es que en los últimos años creció mucho lo que ingresa faenado de afuera. Creo que ha tenido mucho que ver la mayor presencia de los súper y los hipermercados. Hoy, la mayoría de las oficinas de compras están en Buenos Aires, y desde el lugar en donde faenen, distribuyen a todo el país.
-Esta retracción de la demanda de carne a la que hace referencia, ¿se ha reflejado en el precio de la hacienda en pie también?
-El precio de la hacienda sigue igual. Si ha variado, ha sido muy poco. En realidad, la carne está más barata que un año atrás, en relación con la inflación.
-Los costos han seguido subiendo…
-Todos. El costo de la faena, las tarifas de energía, el precio de los combustibles y nada de eso lo hemos trasladado a los precios, sino que lo estamos absorbiendo nosotros.
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Esta caída en la demanda, ¿puede llegar a inducir una caída en el precio de la carne?
-No creo que pueda estar más bajo que ahora. Se mantiene, a pesar de que tenemos un 25% de inflación.
-¿Cómo se imagina el panorama hacia adelante?
-Es preocupante, porque a la caída en el nivel de ventas hay que sumarle el apriete de los impuestos y los aumentos de costos, en general. Además, los que proveen de carne a los comedores escolares de la Provincia llevan seis meses sin cobrar, y eso se traslada al resto de la cadena. Todo esto está impactando en la estructura de costos fijos de las empresas; se ajustan más los márgenes y la economía de las empresas se achica.