12 de septiembre de 2013 - 21:30

Carlos Parera: "Estamos desarrollando un sistema de cosecha asistida”

Así lo aseguró el director regional del INTA Mendoza - San Juan. Destacó la problemática para conseguir mano de obra.

Carlos Parera, director del Centro Regional Mendoza - San Juan del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, habló con Fincas sobre el desarrollo y aporte que hoy está haciendo esta entidad en los diferentes sectores agropecuarios de la región. El técnico destacó que la inversión y el camino hacia la calidad es la única vía para que la producción no decaiga.

-En relación al sector vitivinícola, ¿cuáles son los avances y enfoques que han tenido desde el INTA en esta campaña?

-Desde este año, la entidad funciona por proyectos regionales enfocados al territorio. Esto nos ha permitido estar más en contacto con las problemáticas de cada uno de los sectores según el territorio, puntualizando más en la competitividad, equidad y sustentabilidad de cada una de las regiones. En este sentido, fue que nos permitió armar nuestra cartera de proyectos hacia el 2019.

Tenemos desarrollados diversos trabajos, dependiendo de cada sector y sus necesidades. En relación al vitivinícola, estamos trabajando en la idea de mejorar la problemática de la mano de obra durante la cosecha, tanto desde el lado de escasez como del aumento de costos y calidad del trabajo. Bajo este panorama es que comenzamos a trabajar en la idea de “cosecha asistida”, la cual consiste en mejorar las condiciones de trabajo de la gente, desde el lado del productor y cosechador.

Por otro lado, estamos haciendo trabajo con clones de vid de malbec, syrah y torrontés, que en el mercado viverista están funcionando muy bien y ya comenzaron a comercializarlos.

Con la uva de mesa estamos en etapa de evaluación de campo de nuevas variedades. Entre ellas estamos evaluando cinco blancas, una negra y una roja. Las mismas se están estudiando en Mendoza, Junín y San Juan.

Finalmente, en lo que respecta a sanidad venimos trabajando en el ciclo de vida de la Lobesia botrana y definiendo los mejores mecanismos de control.

-¿Han observado un crecimiento en la subdivisión de viñedos en pequeñas parcelas? ¿Están teniendo inconvenientes con este tema?

-En el último tiempo, hemos observado que cerca del 80% de las superficies de viñedos de Mendoza y San Juan son pequeñas parcelas. Esto afecta a la rentabilidad del cultivo por falta de inversión, rendimientos bajos y baja calidad en la producción. Se da principalmente por repartición de herencia, donde a los diferentes herederos les tocan pequeñas porciones. Lo que les ha pasado es que no han encontrado la rentabilidad del negocio y debieron abandonar la tierra, migrando del campo a la ciudad.

De este modo, es importante que se trabaje a nivel político en un mecanismo de ley de subdivisión de viñedos, que no se permita esta repartición extensiva. A su vez, esta ley debería ser acompañada por medidas como créditos para los productores y subsidios que ayuden a la rentabilidad del negocio y que no lo abandonen.

-¿Cree que Mendoza y San Juan deberían trabajar más en la diferenciación por zonas?

-Este trabajo, desde el punto de vista comercial tiene un impacto directo, ya que identifica el producto con una región y una zona y es lo que se está haciendo en diversas partes del mundo. De todas maneras, hay un tema de zonificación importante, y es que no hay que decir que una zona es mejor que otra, sino diferente a la otra.

Esta diferencia se traduce en calidad y estilo de producto y desde ese enfoque es que creemos que desde el INTA debemos trabajar.

Todo este trabajo es un proceso largo y caro, es por esto que hay que ocuparse en conjunto, entre entidades, bodegas y gobierno. En San Juan ya hemos finalizado con el primer convenio, zonificando el Valle de Tulum, caracterizando su agro, clima y suelo.

-¿Cuál considera que es el panorama para las producciones agrícolas de la región?

-La situación actual de las producciones locales responde a una complejidad de rendimientos y estructura macroeconómica que repercuten de manera directa en la rentabilidad del producto.

La decisión de la vitivinicultura en su momento de mejorar la calidad fue algo totalmente virtuoso, que ayudó y ayudará en el mediano y largo plazo. Y esto debería ser copiado por otras industrias, que en definitiva es el secreto para ser competitivos en el mundo.

-En esta coyuntura poco favorable, ¿de qué manera están ayudando desde el INTA?

-La baja y alta rentabilidad de cada uno de los sectores se da por diversos factores. Por un lado, es consecuente en todas las industrias, y es el aumento exhaustivo de la mano de obra e insumos, que repercute directamente en el costo final del cultivo. En este panorama, estamos trabajando en lo que respecta a la cosecha asistida.

En lo que atañe a las hortícolas, una de las problemáticas es el bajo rendimiento por hectárea y la calidad de las mismas; bajo esta premisa es que estamos haciendo estudios e investigaciones.

Y por otro lado, una de las complicaciones de los sectores eran las grandes pérdidas post cosecha. En algunos casos, como el ajo, se llegaba a perder cerca del 20% de lo que se producía. Fue así que, luego de investigar, desarrollamos empaques para mantener la vida post cosecha, lo cual significó un aporte importante al sector, y ya están disponibles para el productor.

-¿Está en los planes avanzar con el sector ganadero?

-Para Mendoza, la alimentación del ganado y disponibilidad de agua es un punto clave. De este modo es que trabajamos en la búsqueda de semillas que aumenten significativamente el forraje por hectárea de pastizal, ya que la actividad ganadera de la provincia de Mendoza es desarrollada en el secano, aprovechando la oferta forrajera del pastizal natural.

Desde el equipo de investigadores del INTA venimos trabajando con la primera variedad forrajera nativa, que la hemos domesticado para semilla, llamada Trichloris crinita. De esta, ya tenemos experiencias interesantes en San Rafael y General Alvear, donde hemos logrado aumentar la productividad de forraje por hectárea, teniendo muy buena aptitud para el pastoreo directo y adaptación a suelos salinos y arcillosos.

Además, creemos que en la región hay una alternativa interesante en lo que respecta a ganadería bajo riego, que puede complementarse perfectamente con el producto primario de Mendoza, ya que hoy el ternero de destete es llevado a campos de otras zonas del país para realizar su recría y engorde y podría quedarse en la provincia.

-¿Cómo ven desde el INTA el problema de la disponibilidad de agua?

-Hay que tener en claro que en nuestra región si no hay agua no hay producción y creemos que hay que trabajar fuertemente en la provincia en la eficiencia del agua en finca, y esto es una de las mayores preocupaciones y prioridades del INTA. Pero también sabemos que esto no es sólo una problemática de los sectores productivos y entidades, sino también de toda la sociedad, que debe tomar conciencia.

En particular, desde la entidad estamos trabajando para mantener los niveles de producción, y para eso estamos analizando dos enfoques. Uno de ellos es la eficiencia del cultivo. De este modo, por ejemplo, estudiamos porta injertos que necesitan menos agua por kilogramo producido. Además, estamos organizando el recurso hídrico aumentando la eficiencia a nivel territorial.

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