Algunas regiones del planeta están siendo duramente castigadas, especialmente aquellas donde hay gran actividad industrial, laboreo con minerales peligrosos para la salud, o simplemente en grandes conglomerados urbanos, en particular, aquellos que superan los 5 millones de habitantes y debido a la necesidad de transporte público, que dicho sea de paso, en América Latina es bastante grave por ser movido en base a derivados hidrocarbúricos contaminantes.
En el marco descripto se instalan las investigaciones del IPCC (Panel intergubernamental del Cambio climático) que afirman que el hombre es el causante de al menos 90% de los cambios climáticos y de la velocidad con que estos se producen, especialmente en la última década, en la cual la temperatura del planeta ha aumentado en mayor grado por efecto del gran crecimiento de la población mundial en los últimos 50 años.
Debido a eso fue necesario aumentar los medios de transporte así como las industrias y la producción de energía siendo que la tecnología disponible fue y es todavía basada en el uso de combustibles fósiles
Pero, ¿qué es la contaminación del aire y cómo actúa para generar lo que se ha dado en llamar efecto invernadero?
Debemos saber que el primer contaminante es el dióxido de carbono (CO2) que es un gas producido por la quema de combustibles fósiles básicamente, pero también, por la respiración de todos los seres vivos del planeta incluyendo los insectos. Él puede permanecer en la atmósfera por cientos de años siendo el responsable de aproximadamente el 50% del cóctel de gases que producen dicho efecto.
Este gas que tiene un peso diferente del aire permanece en las capas más altas de la atmósfera, convirtiéndose en una especie de barrera que no permite que la tierra devuelva naturalmente al espacio, y en la misma proporción, el calor producido por la radiación solar. Entonces dicha radiación entra a la atmósfera filtrada por el ozono pero no puede salir, por lo cual la temperatura del planeta tiende a subir.
El CO2 es un gas indispensable para la vida en la tierra. Sin él no habría bosques y sin bosques no habría vida por no haber fotosíntesis ya que los árboles absorben el dióxido de carbono para luego transformarlo en oxígeno.
Es por eso que los ecologistas ponen todo su esfuerzo en concientizar sobre la importancia de mantener el equilibrio entre el reino vegetal y la población colocando de manera tácita a los taladores de bosques nativos como verdugos de la humanidad, aunque ellos expongan la habitual batería de argumentos con los que pretenden justificar su actividad.
Otros gases participan del mencionado cóctel, entre ellos el metano (CH4) que es el comúnmente conocido como gas natural cuya fuente principal es la extracción en yacimientos, pero también en los plantíos de arroz o los procesos digestivos de los rumiantes.
Los CFCs (cloro-fluor-carbono) son también importantes componentes del calentamiento, principalmente porque por sí mismos integran aproximadamente un 20% de la masa total de gases de efecto invernadero y luego porque destruyen la capa de ozono que es el gas que nos protege de los rayos UV (ultra violeta).
Una variada gama de otros gases y componentes forman el resto de los que participan en la formación del calentamiento; entre ellos, el ozono mismo, el monóxido de carbono, el dióxido de azufre, el vapor de agua y el llamado material particulado.
¿Cuáles serían entonces los efectos del calentamiento global además de los ya referidos a la salud humana y animal?
Varios y graves, por ejemplo el derretimiento de glaciares y hielos permanentes que harían subir el nivel de los mares achicando los continentes y poniendo en peligro la vida de millones de personas que viven en zonas costeras o bajas, alterando el régimen de vientos y lluvias y la disponibilidad de agua dulce para las crecientes poblaciones, entre muchos otros.
Nicholas Stern, ex economista del Banco Mundial, ha dicho en su informe sobre el costo del cambio climático que desde los años 70 del siglo pasado hasta la actualidad ha representado para los principales países centrales un costo de entre 5 y 20% de su PBI mientras que José Goldemberg (Estado de S. Paulo – Enero 2007) ha afirmado y propuesto que un costo preventivo podría ponerse en práctica ya que no superaría el 1% del PBI anual mundial.
¿Cómo podría resolverse este crucial problema del calentamiento global?
Esto es fácil de enunciar pero muy difícil de realizar debido a los intereses que están en juego, pero cualquier propuesta de solución no debería omitir por lo menos los tres puntos siguientes:
a) Reducir la emisión global de los gases descriptos sustituyendo la quema de combustibles fósiles.
b) Parar la tala de bosques nativos ya que son estos las únicas usinas de purificación del aire que respiramos.
c) Tomar medidas de prevención basadas en una educación masiva de la sociedad mundial al estilo de lo que fue la globalización tecnológica y económica que hemos vivido en los últimos años.
