Buenas perspectivas para el precio de la ciruela

La caída en la producción de Chile y Estados Unidos tonificó la demanda mundial del producto. En Mendoza, los industriales podrían cerrar el primer semestre con aceptable ritmo de trabajo, pero hay dudas sobre lo que pueda suceder a partir de julio.

on una temporada relativamente normal para la producción mendocina y una sensible caída en las cosechas de otros países que achicó la oferta mundial, mejora sensiblemente el precio internacional de la ciruela desecada.

Al evaluar la temporada, el subsecretario de Agricultura, Ganadería y Alimentos de Mendoza, Cristian Correa, señala que éste “no ha sido el peor ni el mejor año” para la ciruela de industria. Apunta que “la producción rondó los 136 millones de kilos, lo que la ubica muy por encima de la del año pasado pero similar a la de 2011 cuando se cosecharon unos 138 millones de kilos frescos, de manera que puede considerarse un año normal promedio”.

El funcionario agregó que “tuvimos buenos calibres sobre todo en el Sur. Por otro lado, hay firmeza en la demanda y tonificación de precios en el mercado internacional. Los productores saben que todas las semanas viene gente interesada en comprar la ciruela”.

Correa recuerda que “cuando comenzó la campaña de ciruela avizorábamos una situación difícil, porque los primeros pronósticos indicaban una cosecha que iba a ser próxima a los 200 millones de kilos y, si bien hay una capacidad instalada que puede secar ese volumen, sabíamos que los precios internacionales no habían evolucionado en los últimos años, y esperábamos una situación complicada”.

Desde el gobierno aseguran que la merma en la producción local sumada a las malas cosechas registradas en otros países productores como Francia, Estados Unidos y Chile tuvo como consecuencia la tonificación de la demanda y el precio internacional subió, algo que desde hace 4 años que no evolucionaba.

Correa revela que “en algunas operaciones, con ciruelas de buenos calibres y sin carozo, se ha llegado a los 26 dólares la caja de 10 kilos. Así los valores han pasado de los 19 a 20 dólares que se pagaba la caja el año pasado a un rango de entre 24 y 28 dólares, de acuerdo a la calidad y el calibre”. Esto se traduciría en aumentos que oscilan entre el 26% y el 40% dependiendo del producto.

“Este año hay mucha demanda de la ciruela seca y muchos productores nos llaman para  preguntarnos si venden o no”, comenta Correa.  El funcionario confirma que a los productores les están ofreciendo desde $ 5,30 a $ 5,50 que fue el precio de referencia utilizado por el gobierno. Interpreta que “si hay ese movimiento en el mercado, es porque hay demanda internacional y porque hay un precio que justifica el interés por hacer la operación”.

Correa indica que por la ciruela en fresco, según datos del Instituto de Desarrollo Rural de la provincia, el precio promedio pagado al productor rondó $ 1,20 el kilo, aunque al principio de la temporada los precios eran mucho menores y rondaban entre los 70 a 80 centavos”.

Para el funcionario, “eso no quiere decir que el año sea fantástico”. Reconoce que los productores y los industriales han tenido aumentos de costos y que han tenido que pagar más caro la mano de obra. “No es un año en el que todos van a salir a decir que fue espectacular para la ciruela; pero sí un año en el que se pudo trabajar, que es importante, sobre todo por el impacto que genera en las economías locales”.

Expuestos al abuso

Cristian del Pozzi, productor de ciruelas y presidente de la Cooperativa La Línea de San Rafael coincide, obviamente, en las razones de la firmeza del mercado mundial y en que los precios internacionales se tonificaron. Sin embargo, habla de otros números. Dice haber visto una lista de precios de este año de exportadores locales, donde los valores fluctuaban entre 23,50 a 30 dólares la caja de 10 kilos, dependiendo el tamaño de la ciruela y se prevé que aumente un par de dólares más.

Del Pozzi afirma que “los productores que han secado ciruela han tenido interesados que les han ofrecido de 5,50 a 6 pesos”. Por otra parte, denuncia que los productores que no secaron quedaron expuestos al abuso de la industria, porque ya se sabía de las mermas de producción en otros países. Asegura que “el productor que cayó a la industria obtuvo entre $ 1 o $ 1,10 el kilo, que tras la clasificación termina achicándose ese número y termina recibiendo entre 70 y 80 centavos si la vendió a un acopiador”, dice el productor.

Desde la industria

Llamativamente, en esta coyuntura no fue posible lograr un pronunciamiento institucional del sector industrial, a través del Cecim (Comité de Exportadores de Ciruelas de Mendoza).

Contrariamente a lo que ocurrió la temporada pasada, cuando los exportadores canalizaban por los medios sus mensajes dirigidos al Gobierno, para presionar por una autorización para importar ciruela de Chile, ante la baja cosecha mendocina. Este año fueron sistemáticamente eludidos nuestros intentos por tener un análisis de la situación, desde esa entidad.

No obstante ello, algún industrial aceptó el diálogo. Es el caso de Rubén Cano, de la firma Frutcan, quien coincide en señalar que el mercado de la ciruela desecada está demandado porque “la cosecha de Chile parece que fue todavía peor de lo que se esperaba”. Reconoce que “la industria de Mendoza está trabajando bien, con la producción propia y lo que haya comprado en fresco, cumpliendo al menos con los compromisos del primer semestre y muchos de los productores que han secado y pudieron aguantar los costos hasta ahora, están esperando a ver qué pasa”.

Sentados en los dólares

En el ambiente hay coincidencia en que gran parte de la producción de este año, se estima que cerca de la mitad, está en manos de los productores que han podido secar. Y también hay acuerdo en señalar que tener ciruela seca es una forma de tener dólares.

El propio Cano admite que “por ahora no se traba la actividad, pero con las posibilidades que tiene el mercado internacional, y la incertidumbre de la situación económica interna, el productor que tiene la fruta seca no sé cuándo la va a vender”.

El industrial se refiere concretamente en un caso, a un esperable aumento adicional de precio del producto y, en el otro, a una devaluación del peso frente al dólar.

Presume que el que tiene 100 mil kilos, venderá 10 mil “para ir tirando”, pero que no venderá el grueso; porque sabe que tener ciruela seca es una forma de estar posicionado en dólares  y prefiere tenerlo en ciruela seca que en pesos.

En cuanto a los precios, Cano sostuvo que “una caja que hace 6  meses valía 20 dólares, hoy vale 24. Esto implica un aumento del  20%; pero creo que se va a ir por arriba de esos 24 dólares”.

A todo esto, el productor Cristian Del Pozzi coincide en el diagnóstico de situación efectuado y asegura que “el productor trata de retener el producto, porque es una forma de tener dólares, esperando que el precio aumente”.

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