martes 11 de agosto de 2020

Una verdadera historia de amor, admiración y pasión: Brunito, el ahijado del Loco Julio
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Una verdadera historia de amor, admiración y pasión: Brunito, el ahijado del Loco Julio

En 2013 y con 8 años, Bruno iba a recibir su primer sacramento: el bautismo. Y eligió a sus padrinos: el Loco Julio y Marcela Manino.

Una verdadera historia de amor, admiración y pasión: Brunito, el ahijado del Loco Julio

"El amor es pasión, obsesión, no poder vivir sin alguien. Perdés la cabeza. Es encontrar a alguién a quien amar como loco y que te ame de igual manera. ¿Cómo encontrarlo?. Sólo escuchá tu corazón".

Y eso fue lo que hizo Bruno Angelo Infante Sanmicheli, quien en el año 2013 con tan sólo 8 años, le pidió a sus padres que quería elegir a su padrino de bautismo. ¿Quién fue el privilegiado? Julio Roque Pérez, más conocido como el "Loco Julio". El símbolo de los fanáticos del Tomba. Con 73 años, el Loco Julio, se puso el traje, entró a la Parroquia Sagrada Familia de Colonia Bombal y se convirtió junto a Marcela Manino en padrinos de bautismo de Brunito. Hoy, más conocido como el "Loco" Gatti, que con sus 15 años recién cumplidos lleva orgulloso a todos lados su conexión y amor por Julio Roque Pérez. Una historia de amor y admiración sin límites.

Ya pasaron 24 horas del último adiós al querido y emblemático "Loco Julio". Bruno está triste. Angustiado. Se fue su padrino. El que eligió su corazón. Su mamá, Laura Sanmicheli, como toda leona, lo contiene. Lo abraza. Lo mima. Sabe que su niño más chico está atravesando un momento duro. Mira al cielo y busca a su compadre. Quiere abrazarlo por última vez. Aún recuerda cuando hace 7 años, Brunito estaba por recibir la primera comunión y como le faltaba el primer sacramento le pidieron que primero lo tenían que bautizar.

El día del Bautismo. Lucas (hermano mayor); Marcela Manino, Bruno y el Loco Julio en la Parroquía Sagrado Corazón. / Gentileza.

Mientras que con el papá de Bruno, Guillermo, buscaban los futuros padrinos, un día apareció Brunito y les pidió hablar con ellos. "Papá, Mamá, quiero hablar con ustedes. Yo ya elegí a mis padrinos. Mi madrina será Marcela Manino (profesora de Educación Física reconocida en el ambiente de Mendoza) y que en ese momento estaba produciendo una obra de teatro de Peter Pan. Bruno era fanático de la serie. Y mi padrino será el Loco Julio", contó Laura con la voz entrecortada y a punto de explotar en lágrimas. "El Loco Julio, respondí inmediatamente. Su papá lo aceptó de inmediato. A mi costó al principio, porque uno cuando selecciona a los padrinos, busca a aquellas personas que acompañarán a tus hijos el resto de sus vidas. Pero, acepté. Bruno me explicó que significaba para él y sólo le pedí que sumara a su hermano mayor, Lucas. El tiempo demostró que Bruno a pesar de su corta edad, no estaba equivocado. Habrá un amor eterno entre ambos", continuó con el relato la mamá.

La conexión entre Bruno y Julio Roque fue inmediata. Ambos cumplen años el 21 de febrero. Y a los dos le dicen Loco. Uno el Loco Julio. Su ahijado, el "Loco Gatti", hoy arquero de las divisiones inferiores del Deportivo Guaymallén. Por aquel entonces, el Loco Julio vivía en la calle Balcarce a metros de la cancha del Tomba. Los abuelos paternos de Bruno, vivían enfrente. Amigo y vecino de su papá Guillermo. Se conocían de memoría. Y el Loco era un personaje del barrio. Cuidaba muchos a los chicos. "Un día, Brunito cruzó la calle rápido, sin mirar y pasó cerca de un auto. Inmeditamente, el Loco Julio lo retó y le enseñó a cruzar la calle. Luego, le pidió que siempre hablara con su mamá. Tenía esas acciones que eran fantásticas. Un ser muy humilde, solidario, honesto, respetuoso y cariñoso. Quedó demostrado ayer en su último adiós. El hincha del Tomba lo amará siempre".

El día del Bautismo. ¡Qué facho Julio Roque Pérez! / Gentileza.

Brunito, el "Loquito Gatti", que con 15 años ya defendió los tres palos del Tomba, Fadep y ahora Guaymallén, está emocionado y feliz. Sabe y siente que la elección de su padrino fue la correcta. "Elegí al Loco Julio como padrino porque siempre lo admiré. Desde chiquito lo conozco. Y lo que genera en los hinchas de Godoy Cruz es algo increíble. Era un tipo muy amable. Querible. Me protegía mucho. Lo elegí como padrino porque lo quiero mucho. Y no me equivoqué. La gente demostró que el Loco Julio es un emblema del Tomba".

Bruno, el "Loquito" junto a sus hermanos: Lucas y Luciano. / JOSÉ GUTIÉRREZ (LOS ANDES).

Sobre cómo era su relación con el Loco Julio, el portero de 15 años, explicó: "Un personaje. Le gustaba ir a verme jugar. Y de inmediato, empezaba a gritar. Ese es mi ahijado. ¡Cuidado! Es mi ahijado. ¡El loquito! Realmente era un fenómeno en todo sentido. En el barrio siempre nos cuidó a todos. Mis hermanos más grandes, Lucas (24 años) y Luciano (17) también lo quieren mucho. Este último tiempo junto a mi viejo Guillermo fuimos seguidos al geriátrico de Dorrego donde estaba internado. La última vez fue un poco duro. Ya no se acordaba mucho. Sin embargo, es un genio. Tengo un cariño y una admiración enorme con él. Es mi padrino, cómo no quererlo".

Con respecto al último adiós, Brunito y su mamá contaron que estuvieron presentes cerca del club y que no se sorprendieron por la cantidad de gente que se juntó a despedirlo: "Nosotros sabemos lo que genera el Loco Julio. Es un amor que no tiene fronteras. Por eso lo saludamos desde lejos, pero yo quería llevarle flores y le pedí a mi mamá que me llevara hasta el club y mi vieja como siempre, estuvo al lado mío", contó Bruno.

El Loco Julio es un personaje del fútbol mendocino. Lleva la bandera del Tomba pero se convirtió en un embajador del folclore futbolero de Mendoza. Lo respetan en todas las canchas. Por esta razón, cuando el Loco apareció en un partido del Bruno, sus compañeros y los papás de ellos se sorprendían y comenzaba un verdadero espectáculo de preguntas y respuestas. "Qué hace el Loco Julio acá", preguntaban a coro. Y Brunito y su mamá contaban la historia. "En serio es tu padrino Loquito, me estás gastando. No te creo", era la respuesta inmediata. Sin embargo, arrancaba el partido, primer pelotazo al área de Bruno, el arquerito respondía y el Loco Julio agarrado del alambrado gritaba: "Ese es mi ahijado. Un arquerazo".

Bruno, hoy todo un hombre de 15 años, con 7 eligió a sus padrinos: Marcela y el Loco Julio. / JOSÉ GUTIÉRREZ (LOS ANDES).

Ahora, no estará más en el alambrado. Pero con seguridad, desde alguna estrella del cielo, el Loco Julio se sentará y seguirá los pasos de su ahijado. Será una especie de Ángel de la guarda. Sin dudas, la conexión y el sentimiento entre Bruno y el Loco Julio será eterno. No existe distancia que los pueda separar. Y ahí está su ahijado. Atajando en el partido más díficil de su vida: el de mantener viva la llama del amor y la admiración por el Loco Julio.