2 de febrero de 2013 - 22:40

El beso de la mujer araña

La acumulación de señales nacionales ha convencido al PJ de que no hay margen para desdoblar las elecciones en Mendoza. Cobos lo había predicho. En tanto, Iglesias y Fayad sólo juegan su juego.

Una operación silenciosa recorre cada vez con mayor velocidad los distintos niveles del oficialismo mendocino. Podría incluso titularse "el fin de la fantasía desdobladora", ésa que por algún tiempo tanto en off como incluso en on, distintas figuras del PJ esgrimieron como una posibilidad concreta para los próximos comicios legislativos.

La acumulación de señales parece haber sido suficiente como para que tanto el propio Francisco Pérez como su entorno (y especialmente algunos intendentes calculadores) comprendieran que "no hay margen" para ir en contra del deseo de Cristina Fernández. La Presidenta ha instruido a su gobierno para que la férrea directiva llegue clara a los gobernadores y para que se ponga en marcha una serie de acciones políticas en ese mismo sentido.

Dinero ya. Tal vez las dos señales más claras se produjeron durante enero, cuando la Jefatura de Gabinete reglamentó el decreto de necesidad y urgencia 2609/12 que habilita a los municipios la solicitud de fondos de manera directa -y sin intermediaciones de los Estados federales- a la Nación. Además del "puenteo" (que en el caso de los gobernadores díscolos -Scioli en Buenos Aires, De la Sota en Córdoba, Peralta en Santa Cruz o Colombi en Corrientes-, permitirá obviar olímpicamente su representación sin pataleos ni escenas mediáticas), también constituye una amenaza para aquellos dirigentes que de aquí en más osen correrse de la estrategia nacional.

Esta iniciativa, a la que la oposición describe como una nueva herramienta discrecional para la cooptación de intendentes, ya fue validada por el Congreso, claro está con mayoría kirchnerista. Ese trámite express se erigió además como la contracara de la incipiente rebelión por la coparticipación federal. Una discusión que por necesidad planteó Scioli como un nuevo gesto de diferenciación con la Casa Rosada y en la que la oposición local busca involucrar a Pérez. Una trampa en la que pese a cuestionar lo que la provincia recibe, el Gobierno no caerá para no maldisponer los ánimos en Buenos Aires.

Los consejos de la tía Alicia. La otra señal se produjo el fin de semana pasado, cuando un puñado de jefes comunales locales participaron con colegas peronistas de todo el país en el encuentro que motorizó en Mar del Plata la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner. Allí, luego de las deliberaciones, los talleres y la cena, la "gran cuñada" pidió explícitamente a los caciques acompañar el modelo y cerrar filas de cara al desafío electoral de 2013. Una arenga previsible, pero de la que todos tomaron nota desde el mismo momento en que quedó debidamente registrada su asistencia. Correrse de esa "sugerencia" será considerado alta traición en el disciplinado universo K.

Si a eso se le suma la ya anunciada unificación de comicios en dos provincias K, pero de reciente tradición desdobladora, como en La Rioja de Beder Herrera y en la Catamarca de Corpacci, la ecuación sigue siendo la misma: todos juntos, a matar o morir.

Por lo pronto, en el oficialismo se espera esta semana el regreso de las vacaciones del vicegobernador Carlos Ciurca, con quien la estructura interna (especialmente el sector azul) quiere aclarar el contrapunto producido tras el "cacareo del verano", para luego centrarse en la estrategia.

Si bien todo ello se definirá (incluso el desdoblamiento o no) después de la Vendimia, la previa marcará el ajuste de cuentas y la discusión política (y con ella también el relanzamiento del plan reformista ahora a través de la fallida intentona de 2001), la definición de la fecha del congreso partidario y, eventualmente, el establecimiento de internas. Pero está claro: hoy la presión nacional ha transformado el ánimo generalizado hacia el no desdoblamiento.

Cobos lo dijo. Sin embargo, como se marcó, ésa no siempre fue la postura que primó en el PJ. Especialmente cuando promediaba 2012 y las restricciones a las importaciones o a la compra de moneda extranjera, la falacia del Indec así como la sobreutilización de la cadena nacional, empezaron a mellar la imagen presidencial. Mucho más, los peronistas mendocinos pensaron que el desdoblamiento era su solución cuando el 13S y el 8N miles de mendocinos se volcaron a las calles como nunca antes en una protesta política, para repudiar el accionar del gobierno nacional y, de paso, concluir ambas convocatorias en la Casa de Gobierno.

Por esos días, el pragmatismo y la convicción ordenaban desdoblar, evitar la nacionalización electoral en un generalizado clima anti K y poner en consideración -en todo caso-"un plebiscito" de la gestión de Pérez. Incluso así lo expresaron en público y en privado algunos referentes, lo que motivó además el lapidario vaticinio de Julio Cobos que hoy parece estar a punto de cumplirse: "No los van a dejar desdoblar...".

Justamente Cobos, tal vez por conocimiento del modus operandi de la Presidenta o por simple intuición, aventuró que la Nación iba a hacer todos los esfuerzos posibles para impedir que los distritos que se dicen oficialistas actúen con independencia y que así como en su momento se favorecieron con la popularidad de Cristina, hoy cuando la ola parece ser de marea baja, no abandonen el barco. Es que, además, la candidatura de Cobos incluyó un nuevo ingrediente en la disputa. El radical aparece en todas las encuestas (oficialistas y opositoras) como el dirigente mejor posicionado. Habrá que ver si efectivamente esa consideración se mantiene y si, en todo caso, su predicción también se cumple.

Radicales en su salsa. Por lo pronto, desde su propio partido se interponen los mayores obstáculos para Cobos. Esta semana se conoció que tanto Roberto Iglesias como Víctor Fayad estudian la posibilidad de competir contra él en las PASO (por dentro de la UCR), o bien por fuera de la estructura partidaria.

La novela radical, inentendible si no se enmarca en el contexto de la pelea en los últimos 10 años, cuestiona -por un lado- la vigencia de Iglesias (frustrado candidato a gobernador en las dos últimas elecciones) y -por el otro- los métodos de Alfredo Cornejo, quien además de presidir el partido, resignó a manos de Iglesias sus aspiraciones para que éste compitiera contra Pérez a cambio de que el godoicruceño se quedara con los mejores lugares en las listas legislativas y la estructura partidaria. Un acuerdo que hoy Iglesias olvida para amenazar con la ruptura.

En ese sentido, trascendió que distintos referentes partidarios departamentales no ven con buenos ojos participar de las elecciones en un andamiaje que no sea el de la UCR y su histórica Lista 3.
 
"Cuando compitió contra Jaque y Biffi, Roberto hizo la heroica y se aferró al sello y a la defensa del partido... Ahora no tiene muchos argumentos para ir por afuera..., es difícil que mucha gente lo siga", analizó un conocedor de la interna radical. El respaldo a esa idea no tardó en llegar. Desde General Alvear, el presidente del comité departamental cuestionó la estrategia "rupturista" y, un poco más tarde, un ex aliado de Iglesias, el ex intendente Eduardo Giner, confirmó ante 300 militantes que irá a la interna que convocó Cornejo en la que aspira a obtener un lugar en la lista de diputados provinciales.

La señal definitiva. Folletines opositores al margen, y volviendo a la modalidad unificada o desdoblada del voto en Mendoza, una anécdota circuló esta semana como (tal vez) la señal más contundente de que Pérez no va a convocar a elecciones en una fecha distinta a la que propone la Nación.
 
Incluso, uno de sus ministros dio a sus íntimos detalles de lo sucedido. Dicen (la reciente especie ya forma parte de la mitología urbana de la política local) que en una de sus últimas visitas a Casa Rosada, la Presidenta-sin mediar palabras- saludó a Pérez de manera afectuosa y de sopetón, con una gran sonrisa y un beso, le "agradeció" su "acompañamiento", dando a entender que no la dejaría sola en el próximo test electoral. Algo así como un beso de la mujer araña, al que nadie se resiste aunque le cueste la vida.

LAS MAS LEIDAS