Los Kainer -Kobylanski ponen en marcha, junto con el emprendimiento agroindustrial y de turismo rural, un particular proyecto inmobiliario.
Los Kainer -Kobylanski ponen en marcha, junto con el emprendimiento agroindustrial y de turismo rural, un particular proyecto inmobiliario.
“Esto ya es otra propuesta -dice Fernando-, que incluye esta forma de vida que adoptamos, para poder compartirla con otros. Estamos desarrollando un barrio de chacras orgánicas, que va a tener unos 40 lotes de 2.000 m2 cada uno. El 60% de la superficie va a ser de uso común; no va a tener divisiones (los lotes van a estar demarcados por cercos verdes); casas de una planta para que todos puedan tener vista a la naturaleza, a la montaña. Va a estar más orientado a la introspección a la espiritualidad y a valorar los frutos que nos da la tierra. El proyecto está aprobado y estamos próximos a empezar con las obras de infraestructura”.
Kainer es consciente de que hay preocupación por el avance de los proyectos inmobiliarios sobre tierras productivas y asegura compartir esa inquietud. “Me preocupa lo que está pasando en Luján o en Maipú, por ejemplo, donde se están destruyendo lugares productivos, con riego, para hacer negocios inmobiliarios”, señala. Pero asegura que esto es distinto porque lo están haciendo en tierras que no estaban en producción."Nosotros creemos que hay que optimizar aquellos lugares donde no hay producción. Nuestra idea no es erradicar viñedos, olivares o frutales para dar otro uso a la tierra -advierte-, porque si empezamos a hacer barrios por todos lados, terminaríamos destruyendo la economía regional”.