15 de noviembre de 2012 - 23:12

Aumentan los costos vitícolas

Un estudio muestra que para las uvas básicas el costo de producción creció 23% y para las de alta gama 28%. Mano de obra, el ítem que más influye.

Los costos para mantener un viñedo en Mendoza están en franco ascenso. Así lo revela el último estudio publicado por el Observatorio Vitivinícola Argentino. Allí se explica que el incremento total en los costos vitícolas para uvas básicas mostró un aumento del 23% y para uvas de alta gama del 28% en un año.

Si sólo se toma el costo operativo, el cual es resultado de la suma de las actividades básicas y las de apoyo, el costo anual para mantener una hectárea de uva top es de $ 27.679 (rendimiento de 85 quintales/ha), para uvas de alta gama de $ 22.834 (rendimiento 110 quintales/ha), para varietales de $ 20.746 (rendimiento 145 quintales/ha) y para uvas básicas de $ 18.109 (rendimiento de 220 quintales/ha).

Ahora si a este resultado se le suma la depreciación o amortización de capital fundiario y de explotación más el costo de oportunidad del capital, el resultado asciende a $ 33.839 para uva top, $ 28.993 para uvas de alta gama, $ 26.005 para uvas varietales y a $ 23.369 para uvas básicas.

Este escenario se complica aún más si tenemos en cuenta que durante la última vendimia los precios pagados al productor por quintal de uva no sufrieron un incremento similar al de la inflación, por lo que la ecuación para quienes producen materia prima, parece no cerrar.

Los resultados del estudio

El estudio, que es llevado adelante por la ingeniera agrónoma Laura Alturria, anualmente desglosa la situación de los costos basados en las actividades del sector vitícola. Calcula el costo de producción de uvas destinadas a la elaboración de vinos en la provincia de Mendoza durante el periodo 2011/2012.

Entre las variables analizadas se toman en cuenta tanto las actividades básicas (generan riqueza y otorgan valor a la uva producida como: podar, desbrotar, curar, servicios, impuestos , tasas, administración general, etc.) como las de apoyo (contribuyen al mejor desempeño de las actividades básicas). En el reporte se consigna que de estas actividades se analizaron aspectos como: el trabajo manual requerido, los recursos consumidos y los activos inmovilizados.

Consultada sobre el tema, Alturria, indicó que la variación que se observa en costos entre las uvas básicas y las denominadas top sigue respondiendo principalmente al incremento de la mano de obra, y se explica sobre todo porque las uvas top tienen mayor requerimiento de labores culturales tales como desbrotes, deshojes y raleos que las uvas básicas destinadas a vinos comunes.

Durante el desarrollo del trabajo publicado, Alturria, consigna que "a consideración de los costos de actividades de apoyo incrementa el costo de las actividades básicas de producción en un rango que va desde el 24% al 40% y cuando se incluyen los costos de depreciación el incremento va desde el 28% al 40%. Esto permite reflexionar que el productor está calculando sus costos por debajo de lo que realmente debería, ya que comúnmente no se incorporan las depreciaciones en dicha estimación, corriendo el riesgo cierto de descapitalizar a su empresa".

Al tiempo que aclara que "la magnitud de las actividades de apoyo es propia de cada empresa vitícola y estará en función de su tamaño, su composición del capital fundiario y de explotación y de su estructura organizacional".

"El hecho -continúa- de incorporar el costo de depreciación y de oportunidad hace que el beneficio o resultado total sea menor. Esto significa que el ingreso debería mejorarse trabajando en sus componentes de precio y rendimiento. Si se considera el costo de oportunidad del terreno, el resultado disminuye aún más, haciéndose nulo o negativo en básicas".

Si bien el modelo que se presenta en este informe es altamente sensible a las variaciones de rendimientos, el mismo destaca que el productor debería alcanzar la máxima productividad según el destino de uva que produzca.

El reporte señala que esta forma de construir el cálculo de costos permite reflexionar que el productor está considerando sus propios costos por debajo de los valores reales, ya que comúnmente los costos de actividades de apoyo no se conocen en profundidad y no se incorporan las amortizaciones.

"Por lo tanto, el productor sólo llega al cálculo del resultado operativo o margen neto, indicador en el cual algunos valores son positivos, pero corre el riesgo cierto de descapitalizar a su empresa", indica.

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