Recomiendan poner el aire a más de 24°

Con eso se evita el golpe de calor al salir y se reduce el consumo energético de los hogares. Especialistas detallan las medidas para mantener los ambientes más frescos. Y aconsejan cómo construir casas que no necesiten tanto aire acondicionado.

Para muchos, el alivio de regresar a casa después de un día caluroso y disfrutar del aire acondicionado se transforma en una preocupación cuando llega la boleta de electricidad.

Algunas estrategias para evitar este consumo excesivo -con consecuencias para el bolsillo y el ambiente- se pueden adoptar al momento de construir la vivienda, pero asimismo después, recurrir a pinturas refractarias hasta ventilar en horarios adecuados, como también utilizar de modo racional el artefacto.

Gustavo Blanc, quien se dedica a gestión ambiental, resalta que en las jornadas calurosas la temperatura del aire acondicionado no debería fijarse a menos de 24°, ya que cuando la exterior supera los 35°, si el aparato se ha programado a 20° esos 15° de diferencia cuando la persona sale producen un golpe de calor que puede afectar la salud.

También indicó que no hay que dejar los ventiladores funcionando en habitaciones donde no hay gente, ya que no enfrían sino que sólo favorecen la circulación.

En el mismo sentido, Horacio Cangelosi, especialista en bioarquitectura, indicó que conoce casos de personas que se van a la mañana temprano y dejan no uno sino hasta tres aires acondicionados funcionando para que cuando regresen por la tarde los ambientes estén frescos.

Sin embargo, resaltó que en apenas 5 ó 10 minutos de encendido se logra que la temperatura resulte agradable. Y coincidió en que cuando afuera hace más de 30°, los 24 ó 25° en el interior implican un alivio, por lo que no es conveniente fijar la temperatura en 18 ó 20°, o aún menos.

Blanc explicó que abrir las puertas y ventanas cuando hace calor puede ser un error, ya que a veces está más caluroso afuera que en el interior de las viviendas. Por eso, recomendó ventilar en la noche o la mañana temprano y mantener las casas cerradas durante el día, en especial entre las 12 y las 18.

Por su parte, Cangelosi señaló que se pueden utilizar parasoles, cortinas gruesas o esterillas en las ventanas para mitigar el efecto de los rayos solares en los ambientes. También planteó que los ventiladores de techo son recomendables porque remueven el aire caliente de arriba, que naturalmente sube.

De hecho, comentó que se puede recurrir a algo tan sencillo como encender el tradicional ventilador y humedecer con un rociador la ropa o el cuerpo para refrescarse. Lo mismo, agregó, se tendría que hacer con la cama: en un clima seco como el mendocino no hay riesgo de que aparezcan hongos o moho- para bajar la temperatura.

Es que el arquitecto planteó que la mayoría de los aires acondicionados no son saludables, ya que quitan la humedad del ambiente y además se deberían cambiar con frecuencia los filtros para evitar problemas respiratorios.

En cuanto al consumo energético de los artefactos, comentó que lo mejor es, para quienes opten por este sistema de refrigeración, comprar los que tienen calificación óptima de sustentabilidad porque demandan un menor gasto de energía.

Cangelosi añadió que otro elemento a considerar es la ubicación del equipo externo de los artefactos de refrigeración, ya que toman aire del exterior para enfriarlo y si se lo coloca en el muro oeste, que es el que recibe el sol por la tarde, consumen más energía porque el aire está más caliente. De ahí que sea mejor instalarlos en el norte o el sur o en un sitio donde estén a la sombra, para que trabajen menos.

Orientación y materiales

Además de tener en cuenta estas consideraciones a la hora de comprar o utilizar un artefacto que refrigere los ambientes, lo ideal es contemplar ciertos aspectos de eficiencia energética y bioarquitectura antes de construir la vivienda, es decir, al momento de diseñarla.

Lo fundamental, indica Pablo Arena, director del Grupo Cliope (energía, ambiente y desarrollo sustentable, de la UTN), es que la mayoría de las aberturas estén orientadas hacia el norte. Esto favorece que en invierno, cuando el sol tiene una trayectoria más baja, los rayos ingresen a la vivienda; mientras en verano, cuando es alta, la casa se mantenga más fresca que si las ventanas dan al este o al oeste (por donde amanece y atardece).

Otro elemento importante del diseño es que puertas y ventanas permitan una ventilación cruzada: que el aire ingrese desde distintas direcciones y circule.

Por otra parte, la pintura blanca en muros o techos refleja gran parte de los rayos solares, de manera que si se opta por un revestimiento oscuro, es conveniente -señala Arena- que al menos el muro oeste -el que más se calienta en verano- sea de color claro o colocarle una capa de aislante.

Gustavo Blanc comentó que también se puede optar por los denominados muros verdes, con vegetación que no requiera mucho riego, o las veredas con pasto, en lugar de la base de hormigón y baldosas que acumulan calor. Si bien en las zonas urbanas puede resultar difícil de aplicar, en ciertos barrios es una posibilidad y sólo hay que asegurarse de que el suelo esté parejo.

Horacio Cangelosi añadió que ya se pueden conseguir sistemas de calefacción central que permiten utilizar tanto agua caliente en invierno como agua fría en verano.

Asimismo, recomendó que se utilice el yeso (o aún mejor el barro) como revoque porque es más fresco que el hormigón. E incluso planteó que el color de los muros o los materiales de la decoración pueden favorecer una sensación psicológica de frío -el azul, el vidrio- o calor -el naranja, las telas.

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