Mendocinos por el mundo Domingo, 15 de marzo de 2015 | Edición impresa

El enólogo premiado por los vinos que elabora en Pensilvania

Quería ser ingeniero agrónomo, pero un golpe del destino lo llevó a la carrera de Enología. Un día decidió probar suerte en EEUU y allí se quedó, formó una familia y se desarrolló profesionalmente.

Por Federico Fayad - ffayad@losandes.com.ar

Gabriel Pedro Rubilar (28) dice que tener una experiencia en el exterior es algo que todos deberían vivir. Es enólogo y actualmente tiene dos cargos de importancia en dos bodegas de Estados Unidos. Casado y con dos hijas, cuenta que es la mejor decisión que podría haber tomado en su vida y agradece a todos los que hicieron posible este presente.

Su historia comenzó al terminar la escuela secundaria. “Tenía como objetivo principal graduarme de ingeniero agrónomo y recuerdo que mi padre me acompañó a la facultad de Ciencias Agrarias para poder inscribirme. Ocurrió que las inscripciones ya habían terminado y al no querer perder un año, mi padre me llevó a casi todas las facultades buscando cupo. Fue así como encontré la carrera de Enología en la UTN”, dice Gabriel.

Relata que al año de cursado comenzó en el mundo enológico trabajando como laboratorista en una de las bodegas más conocidas de Mendoza -Fecovita-, en la cual tuvo como mentor al enólogo Carlos Ponce, a Fernando Ibarra y a Andrea Andrelucci.

“Luego de un año en Fecovita comencé a trabajar en control de calidad, como laboratorista y asistente de enólogo en la bodega Nieto Senetiner, en la cual trabajé por cuatro temporadas junto a Lorena Méndez y Jorgelina Barci”, comentó el mendocino que actualmente vive en la ciudad de Newark, Delaware.

La decisión de viajar

Gabriel, buscando tener más experiencia, aprender y conocer otros países vitivinícolas, se puso en contacto con la CAEP -un programa de intercambios a nivel mundial- y tuvo la oportunidad de realizar la vendimia 2010 en la bodega Lynmar Estate Santa Rosa, en California, como enólogo junior.

“El hecho de poder realizar esta experiencia cambió totalmente mi forma de pensar abriéndome la mente. Ésta fue tan grata, enriquecedora, que juré no sería la última. Siempre teniendo como prioridad finalizar mis estudios”, advirtió el papá de Ava Jane y Andie Sofía, y esposo de Alison Bucher.

Paralelamente debía obtener ingresos, al menos los que desea cualquier joven en Argentina. Por ello, el mendocino cuenta que trabajó desde heladero a tutor de ingresos en la facultad, pasando por asesor en una empresa frutihortícola.

“Finalmente mi última vendimia en Mendoza la realicé en la Bodega Trivento como segundo enólogo en el sector de vinos premium, bajo las órdenes de los enólogos Maximiliano y Germán Dicésare”, explicó.

Con su carrera terminada decidió que era tiempo de realizar otra vendimia en el exterior, y sus objetivos en mente eran Estados Unidos o Nueva Zelanda. “A través de CAEP conocí a dos ingenieros agrónomos, Héctor Scarci y Alfredo Draque, quienes llevaban una bodega en el exterior y me ofrecieron el puesto de enólogo permanente. Ese mismo día comencé los trámites para poder vender mi auto y comprar mi ticket de avión.

Crecimiento profesional

A partir de ese momento, conformó un trío que llevaría a esa pequeña bodega de Pensilvania (pequeña en comparación con las que había estado en Mendoza) a los primeros planos en EEUU. “Era una oportunidad en la cual podía crecer profesionalmente en conjunto con la bodega”, admitió.

Gabriel dice que los comienzos fueron difíciles ya que toda su vida se encontraba en Mendoza. “Ya no era sólo por un par de meses sino que se trataba de un cambio de vida totalmente diferente”, aseguró, añadiendo que una vez que pasó la etapa de turista comprendió lo especial de su cultura, lo mismo que escuchar hablar a alguien español por casualidad.

“Hoy por hoy mi situación ha cambiado un poco, soy el gerente enólogo de la bodega Paradocx Vineyard y asesoro a Borderland Vineyard. Tengo 22 vinos premiados en 3 años. Además, la bodega creció un 30% su producción, y tuvo un 40% de incremento en las ventas”, describió. Y aseguró: “Recomiendo a todo aquel que tenga la oportunidad que realice una experiencia en el exterior como yo, que conocí otra cultura vitivinícola, otros terroirs y los idiomas”.