Una madrugada movida se vivió ayer en San Rafael tras un asalto domiciliario que tuvo como víctimas a una docente y a su hija. El hecho fue violento y a las pocas horas ya contaba con cuatro detenidos: un policía, su presunto cómplice y los padres del efectivo.
Todo comenzó en la noche del viernes, mientras una mujer y su hija se encontraban en su casa de calle Ortubia. Estaban cenando cuando tres malvivientes irrumpieron en el hogar y las amenazaron con todo tipo de armas; una pistola -sería la reglamentaria del uniformado-, palos y cuchillos.
Para hacerse de un suculento botín los ladrones ataron a las víctimas y comenzaron a revolver toda la casa. Agarraron celulares, joyas, diferentes dispositivos electrónicos y hasta una guitarra eléctrica. Una vez en la calle, escaparon en un auto.
Todo parecía redondo para estos delincuentes, que no contaban con que una persona los vería salir de la propiedad y hasta los grabaría con su teléfono.
Este testigo de identidad reservada se presentó en la comisaría con el material. Los malhechores fueron identificados y desde ese momento se libraron varias órdenes de allanamiento.
Los investigadores llegaron hasta la casa de un policía -ubicada a 1.000 metros del lugar del asalto- y arrestaron a Jonathan Osorio, miembro de la división de Cuerpos Especiales. De allí también resultaron aprehendidos el padre y la madre del efectivo, por encubrimiento.
En otro de los procedimientos se atrapó a César Sosa Flores, sospechoso de participar en el robo. Este hombre y Osorio fueron imputados por robo agravado por ser en poblado y en banda y por el uso de arma, además de privación ilegítima de la libertad.
Están detenidos en la comisaría 32 y pasarán a la cárcel. Los padres del policía permanecen en la seccional 60 y el fiscal Javier Giaroli emitió una orden de captura para una quinta persona.
En los operativos se recuperaron algunos de los objetos robados.