2 de enero de 2013 - 01:51

Armendáriz, aquel cóndor de 1966

Integró el glorioso Seleccionado Nacional que se coronó campeón Sudamericano de básquet en Mendoza.

La del 12 de diciembre de 1966 resultó una fecha inolvidable para el básquetbol argentino que evoca el título de Campeón Sudamericano logrado en Mendoza por  aquella Selección Nacional que se conoció como "Los Cóndores" por su  altivo vuelo, orgulloso y triunfal.
 
Fue una  maravillosa noche  en el Anfiteatro Frank Romero Day ante un espectacular marco de alrededor de 18.000 personas, bajo un cielo limpio y  celeste  colmado de luminosas estrellas y cientos de antorchas que se encendieron en las laderas de los cerros a modo de singular festejo.

En ese mágico escenario que se vistió de fiesta y que se vio desbordado por  el fervor, el entusiasmo y la euforia de la  de la gente entró definitivamente en la historia del deporte mendocino Luis Felipe Armendáriz integrante de aquel glorioso equipo. Lo hizo en puntas de pie, porque pasó de suplente a titular, con su modestia habitual  y  su muy bajo perfil, pero con  la inmensa  riqueza de su juego, su talento y alta  técnica, su aptitud para la marca  y su goleo imparable cuando encestaba desde distintas posiciones y ángulos imposibles en los tiempos que no existían los triples.

Esa riqueza interior que lo acompañó a lo largo de su brillante trayectoria de 31 años en el básquetbol local entre 1950 a 1981  lo convirtió en un ídolo indiscutido a la par de Arturo Cacciamani y Nelson Pipio  Pedemonte con los que forjó una amistad que aun hoy continúa en cálidos y emotivos encuentros con esos y otros viejos compañeros.
 
El maestro Luis evoca con encendida nostalgia aquel ayer que se ha prolongado eterno en el tiempo al igual que aquel Título   Argentino de 1959 con la Selección de Mendoza en Neuquén por otra parte el único en el historial Borravino. Sus palabras encierran gratitud  cuando cuenta:  "el nombre de Los Cóndores surgió en la etapa previa como una fuente de inspiración cuando el plantel  que integrábamos 12 jugadores nos habíamos concentrado y  preparábamos en  Mendoza. 

Era la combinación del imponente vuelo del cóndor en la agreste geografía de la cordillera de Los Andes con la fuerza, energía y agresividad  que teníamos que  poner  para volver a ser los mejores de Sudamérica en una época que Brasil resultaba invencible.

Como que había ganado los últimos cuatro torneos en forma consecutiva: 1958, en Santiago, Chile; 1960, en Córdoba, Argentina; 1961, en Río de Janeiro, Brasil y 1963, en Lima, Perú.  Ese cóndor, vestido con indumentaria deportiva,  posando en una cancha de básquetbol, con una pelota bajo el brazo y el majestuoso marco de la montaña y del Anfiteatro Frank Romero Day a sus espaldas, se convirtió en el símbolo del juego y del éxito que tanto anhelábamos. Fu el logro más importante en mis largos años de jugador: algo  único, conmovedor e irrepetible".

"Los Cóndores"

Luis trae a la memoria la nómina de aquellos 12 cóndores que pasaron a la historia: Ricardo Alix, que recibía el singular apodo de "Manos Brujas", Benjamín Arce, Luis Felipe Armendáriz, Miguel Ballicora, Alfredo Feresín (capitán), Ernesto Finito Gehrman, Carlos Mariani, Dante Masolini, Hugo y Samuel Oliva y Miguel y Tomás Sandor.

Como entrenador  Alberto López y como preparador físico  otro mendocino de lujo que también jerarquizó aquel plantel, el profesor Luis Gilberto Rodríguez Nievas, que reemplazó a Ricardo  Kistenmacher que renunció días antes para incorporarse al cuerpo técnico de River Plate.

Con su excelente buena memoria también recuerda los rivales y sus marcadores: vs. Ecuador: 65-31; vs. Chile: 88-54; vs.  Colombia: 77-48; vs. Perú: 57-59 ("única e inesperada derrota", como comenta), vs. Paraguay: 87-59; vs. Uruguay:  72-50 y vs. Brasil: 54-52.
 
Se acuerda muy bien que alcanzó sus mejores rendimientos  contra Paraguay y Uruguay - cuando ya era titular - con  18 y 11 puntos y que en el partido decisivo frente a Brasil se alternó con el capitán Feresín en la marca  del base Carlos Mazzoni, más conocido como "Mosquito", que era el jugador más desequilibrante y ofensivo de los brasileros, con la misión de anularlo objetivo que se cumplió y que incidió en el resultado final. La Argentina había conseguido el título por última vez en 1943 en Lima, Perú y el anterior había sido por rara coincidencia en 1941 en Mendoza cuando se desarrolló en el desaparecido estadio de Redes Argentinas.

La Historia

Luis que tiene hoy 73 años nació el 22-10-39 en la antigua calle Mazza, paralela al zajón, a la altura de Brasil, en su Dorrego natal, en Guaymallén, donde creció y transcurrió su infancia.

Completó el ciclo primario en las escuelas Monseñor Verdaguer, Antequeda y Arístides Villanueva; luego  ayudó a su padre en un reparto de aceite comestible y más tarde aprendió el oficio de chapista que con el tiempo desarrolló durante 53 años en un taller de su propiedad.

En sus inicios como muchos otros jóvenes de su edad  pensó que su futuro podía estar en el fútbol y se incorporó como centro delantero a las divisiones inferiores de Gimnasia y Esgrima protegido por el Mona Alfredo García que  tenía un olfato especial para descubrir futbolistas.

Sin embargo por la influencia de sus hermanos mellizos, Francisco y José Juan, sus guías cuando había cumplido los 12 años, se decidió por el básquetbol actividad que nunca más abandonó y que comenzó a jugar en el club Arizu. Al poco tiempo  se incorporó al club Andes Talleres su hogar deportivo de toda la vida.

En la charla con Más Deportes, mientras realiza un repaso de su larga y brillante trayectoria, nombró a aquellos primeros compañeros que en cadetes menores dirigían  Alberto Pablos y José Ferrer: Roberto López,  Juan Carlos Wetach, más conocido como "Panchato", Gabriel Arnosti,  Alejandro Iranzo,  Máximo Videla,  Ramón Quiroga, Humberto "Tito" Carra y sus hermanos Francisco y José.
 
Del mismo modo que Orlando Toledo, Armando Fernández,  Roberto Andrade,  Víctor González,  Edgardo Sergio Peralta,  Raúl "Caniche" Estalles,  Roberto y Raúl Brioude,  José Luis Nenna,  Juan Coria, Antonio José "Tono" Alvaro y "Cachita del Río" entre los más conocidos fueron sus compañeros en esas tres décadas que brilló en los Azulgranas.

La Familia

A los 73 años disfruta además de su hermosa familia: su esposa Norma Isabel, su hijo Marcelo Gabriel (46) que siguió sus pasos y actuó en Andes Talleres, Mercado, Mendoza de Regatas e Israelita Macabi y que ahora es ingeniero industrial y su hija María Graciela (40) que reside en la capital de España, Madrid, donde se recibió de cantante lírica y actúa como soprano. Además tiene tres nietos que disfruta a pleno: Agustina, Lucas y Micaela.

Lo notable es que llegó  a jugar hasta los  42 años y que en su despedida del básquetbol en 1981 se dio el gusto de encestar con su propio hijo Marcelo en Andes Talleres.  Luis trabajó dos temporadas como entrenador en el club San Martín de la calle Perú al que salvó del descenso y luego integró durante 10 años la Sub-Comisión de Básquetbol de Andes Talleres.

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