17 de noviembre de 2012 - 22:18

Las armas "modernas” de los primeros humanos

Un hallazgo de cuchillas de piedra en una cueva de Sudáfrica sugiere que los primeros humanos ya eran amos de una tecnología compleja hace más de 70.000 años.

Las diminutas hojas -de no más de 3 centímetros de largo, en promedio- probablemente se usaron como puntas de lanzas, o como anexos puntiagudos para armas tipo porras, dice Curtis Marean, arqueólogo de la Universidad Estatal de Arizona, en Tempe, quien dirigió el equipo que encontró las cuchillas.

Veintisiete de estas cuchillas, que los arqueólogos llaman microlitos, fueron encontradas en capas de arena y tierra que datan de hasta hace 71.000 años y representan un lapso de aproximadamente 11.000 años, mostrando cuánto tiempo los humanos estuvieron produciéndolas.

Artesanos ingeniosos

El descubrimiento confiere credibilidad a la idea de que los primeros humanos eran capaces de pasar sus ideas ingeniosas a la siguiente generación de artesanos, creando complejas tecnologías que sobrevivieron con el tiempo.

John Shea, un paleoantropólogos de la Universidad de Stony Brook, en Nueva York, dice que también sugiere que “las hipótesis previas de que los 'primeros’ Homo sapiens diferían de los 'modernos’ en este sentido probablemente son incorrectas”.

Pero debido a que la evidencia tecnológica de los primeros humanos es escasa, la idea de su transmisión cultural continua ha sido contendida. Algunos arqueólogos sostienen que las poblaciones humanas pudieron haber ideado repetidamente este tipo de herramientas complejas y perdido la capacidad de hacerlas, conforme el tamaño de la población fluctuó con el tiempo.

“Todavía sigue siendo difícil saber si este comportamiento aparece continuamente”, opina Chris Stringer, especialista en evolución humana del Museo de Historia Natural de Londres. En este periodo, los grupos humanos probablemente eran chicos, y los que tenían experiencia fácilmente pudieron haber sido barridos. “Si no se tiene tamaño poblacional, el conocimiento puede perderse”, señala.

Producir estas herramientas es un proceso de varios pasos. Primero, la gente tuvo que recoger una piedra que se llama silcrete y calentarla al fuego para romperla en pedazos más fácilmente. Después, debieron haber usado una piedra más grande para escamar pedacitos filosos, desafilarlos de un lado y usarlos como cuchillas en armas compuestas.

Marean cree que esta gente probablemente tuvo que poder comunicarse mutuamente para que este proceso fuera transmisible. “Debe haber transmisión de alta fidelidad de un proceso como ese”, apunta. “Para que fuera comunicado entre generaciones, creemos casi con certeza que tenían un lenguaje complejo”, afirma.

Pero ni siquiera esto pudiera contar como evidencia de “pensamiento complejo”. Algunos estudiosos quieren ver evidencia de simbolismo -como arte o adornos- para concederlo.

Alta tecnología

Sin embargo, las armas convirtieron a estos primeros humanos en una fuerza a ser considerada. Las escamas son “muy chicas y ligeras, y eso sugiere que eran componentes de un dardo o lanza que podían arrojarse a larga distancia”, precisa Marean. Incluso está la posibilidad de que los humanos modernos usaran esta tecnología de lanzas para superar a los neandertales cuando salieron de África para llegar a Europa hace aproximadamente 100.000 años. Las puntas de lanzas que usaban los neandertales eran muy difíciles de manejar y pesadas para lanzar, explica Marean. “Si te enfrentas con un competidor que tiene algo para tirar lanzas, estás con una clara desventaja”, dice.

Pero Shea no está muy convencido de que los microlitos hayan sido el factor decisivo del éxito de los humanos contra otras poblaciones homínidas. No está claro que hayan traído a Europa esta tecnología. “Los microlitos parecen surgir mucho después que la fecha de las primeras apariciones de fósiles Homo sapiens en gran parte de Eurasia”, asevera. Y a Stringer le interesa que los arqueólogos no subestimen a los neandertales. Su registro arqueológico también es incompleto, y se necesitan más datos para entender si sus habilidades cognitivas también se estaban volviendo más complejas.

“Intento ser justo con los neandertales”, precisa.

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