"El atentado a la AMIA les costó la vida a argentinos de religión judía y a argentinos argentinos". Esas fueron las desafortunadas palabras con las que el senador Pichetto hizo uno de sus alegatos en el debate del Senado que finalmente terminó con la aprobación del memorándum de entendimiento con Irán. Por suerte pudo darse cuenta del grave error cometido y salió a disculparse, para tranquilidad de muchos.
Por suerte también, los médicos, enfermeros y alumnos del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires, que ese fatídico día 18 de julio de 1994 atendieron a los damnificados por el atentado, tampoco tuvieron inconveniente y no hicieron ningún tipo de distinción al asistirlos. Ese día el hospital, que queda a muy pocas cuadras de la sede de la AMIA, se vistió de gloria una vez más. Todos los médicos que trabajaban en los doce pisos bajaron a la Guardia ubicada en el subsuelo a prestar su ayuda. Además, muchos de ellos salieron incluso a la calle a socorrer a las víctimas de la explosión. Se ve en las fotos a los médicos con guardapolvos entre los escombros, que claramente no eran de ningún servicio de emergencias.
Por suerte también, la AMIA en su momento le hizo su reconocimiento al hospital y puede verse una enorme placa de agradecimiento a la entrada del mismo. Agradecimiento a una de las mayores muestras de altruismo y de solidaridad a las víctimas del atentado que se recuerden.
Creo que al senador Pichetto le ocurrió en su inconsciente lo mismo que muchos argentinos padecemos, que no es más ni menos que una enorme crisis de identidad. "Pensá si todos nos sintiéramos padres y madres de esta tierra y no hijos… ¿no la cuidaríamos más?", me decía un amigo hace poco.
En ese momento se me ocurrió contestarle que eso me hacía recordar a una frase de un discurso de John F. Kennedy, cuando dijo: "No te preguntes que puede hacer tu país por ti, pregúntate qué puedes hacer tú por él".
Ahora, habiendo visto el debate entre oficialismo y oposición en el Senado, se me ocurre que sería bueno que nuestros legisladores prestaran atención a otra gran frase de JFK: "La Constitución no nos hace rivales por el poder, sino más bien socios para el progreso". Ojalá todos pudiéramos aprender eso algún día.
