La sesión del Supremo Tribunal Federal (STF, corte suprema) de Brasil que puede definir la liberación en pocos días del ex presidente y líder opositor Luiz Inacio Lula da Silva y otros 5.000 presos se interrumpió ayer, con un resultado parcial de tres a uno a favor de mantener la situación actual, y siete votos pendientes que se definirán hoy.
El debate del STF es considerado clave porque puede anular la llamada “doctrina Lava Jato”, que por fuera de la Constitución es aplicada para encarcelar a los condenados con sentencia confirmada en segunda instancia.
En la primera sesión, se impusieron los llamados "punitivistas" por sobre los "garantistas".
El país se encuentra atento a la votación a raíz de que varios presos por corrupción en la operación Lava Jato pueden ganar la libertad, entre ellos Lula, condenado a ocho años y 10 meses de cárcel.
El ex mandatario, además, espera la anulación de su causa por supuesta parcialidad del entonces juez Sérgio Moro, hoy ministro de Justicia del presidente Jair Bolsonaro.
Lo que está en juego es el entendimiento de un artículo de la Constitución que indica que nadie puede estar preso hasta que hayan sido completadas las apelaciones en todas las instancias.
En 2016 la mayoría del STF innovó por fuera de la carta magna al determinar que era posible detener a un acusado sin peligro para la sociedad con un fallo de cámara. Ahora, varias acciones de asociaciones de magistrados y abogados, y partidos políticos reclaman el regreso al antiguo entendimiento bajo la letra de la Constitución de 1988.