Una expedición científica de expertos costarricenses y brasileños identificó al Rhinochimaera costaricana, una nueva especie de tiburón fantasma en las aguas profundas del Pacífico. Este hallazgo, publicado en la revista Zootaxa, destaca la vasta biodiversidad marina que permanece oculta bajo la plataforma continental, a profundidades inalcanzables para el buceo recreativo.
El espécimen pertenece al grupo de las quimeras de nariz larga, peces cartilaginosos emparentados con tiburones y rayas que han habitado los océanos durante cientos de millones de años. A diferencia de sus parientes más conocidos, estos animales habitan en zonas de penumbra donde la presión es extrema y la luz solar es prácticamente inexistente.
¿Qué diferencia al Rhinochimaera costaricana de otras especies conocidas?
La descripción científica se basó en el estudio de tres ejemplares macho recolectados en el Pacífico costarricense entre los años 2000 y 2023. Estos individuos fueron localizados a profundidades que oscilan entre los 390 y 787 metros. Para confirmar que se trataba de una especie inédita, los investigadores compararon 49 medidas corporales distintas con datos de más de 90 individuos pertenecientes a las tres especies de Rhinochimaera reconocidas anteriormente a nivel global.
El Rhinochimaera costaricana presenta rasgos físicos específicos que lo distinguen de sus congéneres: un hocico notablemente más corto, una primera aleta dorsal más alta con una espina de mayor longitud, un espacio más amplio entre sus dos aletas dorsales y una menor cantidad de tubérculos a lo largo de su cola. Estas variaciones morfológicas fueron respaldadas por un análisis de ADN que confirmó diferencias genéticas claras con otros miembros del género.
¿Cómo la tecnología moderna hizo posible este descubrimiento?
Este descubrimiento resalta cómo las nuevas herramientas genéticas y tecnologías de exploración permiten identificar especies que anteriormente podían haber sido confundidas con animales ya conocidos por la ciencia. El equipo de investigación estuvo integrado por profesionales del Instituto de Pesca y Acuicultura (INCOPESCA), la Universidad de Costa Rica y la Universidad Federal de Pará de Brasil.
La elección del nombre científico rinde homenaje directamente a Costa Rica, país donde se recolectaron los especímenes que permitieron este avance. El hallazgo subraya que el conocimiento sobre las aguas profundas más allá de la plataforma continental es todavía incipiente y requiere de mayor investigación sistemática para comprender el ecosistema marino.