9 de marzo de 2013 - 22:38

Antiguo continente perdido descubierto en el océano Índico

Se ha encontrado evidencia de un “microcontinente” sumergido en granos de arena de las playas de una pequeña isla del océano Índico, afirman científicos.

Mauricio es un conocido destino turístico situado a 2.000 kilómetros frente a la costa de África, al este de Madagascar. Los científicos creen que la diminuta isla se formó hace aproximadamente nueve millones de años con lava enfriada vomitada por volcanes submarinos.

Pero recientemente, los investigadores han encontrado granos de arena en Mauricio que contienen fragmentos de circón (un mineral) mucho más viejo que la isla, de entre 660 y casi 2.000 años de antigüedad.

En un nuevo estudio, detallado en la edición actual de la revista Nature Geoscience, los científicos concluyeron que los minerales más viejos alguna vez pertenecieron a una masa terrestre actualmente desaparecida y que pedacitos de ésta fueron arrastrados a la superficie durante la formación de Mauricio: “Cuando la lava se movió entre material continental de camino a la superficie, recogió algunas rocas con circón”, explicó vía correo electrónico Bjorn Jamtveit, un geólogo de la Universidad de Oslo, en Noruega, que también es coautor del estudio.

“La mayoría de estas piedras probablemente se desintegró y fusionó debido a la alta temperatura de la lava, pero algunos granos de circón sobrevivieron y se congelaron en la lava (durante la erupción) y se desprendieron para formar piedras en la superficie mauriciana”, indicó.

Atlántida prehistórica

Jamtveit y sus colegas estiman que el microcontinente perdido, que han apodado Mauritia, tenía aproximadamente un cuarto del tamaño de Madagascar.

Además, basándose en nuevos cálculos sobre cómo se separaron los antiguos continentes, los científicos concluyeron que Mauritia alguna vez fue una pequeña parte de un “supercontinente” mucho más grande que incluía a India y Madagascar, llamado Rodinia.

Las tres masas de tierra “estaban acomodadas juntas en un continente grande antes de la formación del océano Índico”, subrayó Jamtveit.

Pero como la Atlántida prehistórica, Mauritia eventualmente se ahogó debajo de las olas donde India se separó de Madagascar, hace aproximadamente 85 millones de años.

Rocas antiguas

Desde hace mucho los científicos han sospechado que las islas volcánicas podrían contener evidencia de continentes perdidos, y Jamtveit y su equipo decidieron probar esta hipótesis durante una parada en Mauricio como parte de un viaje de investigación más largo, en 1999.

La parada en la isla tropical de Mauricio “era una cosa muy tentadora para un noruego en el frío mes de enero”, indicó Jamtveit.

Mauricio constituía un buen punto de prueba porque era una isla relativamente joven y, habiéndose formado con lava oceánica, naturalmente no contendría circón, un mineral duro que no se expone fácilmente.

Si en Mauricio se encontraba circón de más de nueve millones de años, sería buena evidencia de la presencia de material continental sepultado, explicó Jamtveit.

Primero, los científicos aplastaron rocas de Mauricio para extraer los cristales de circón, pero esto resultó difícil debido a que el equipo para hacerlo contenía circón de otros sitios, haciendo que surgiera la cuestión de contaminación.

“Eso detuvo todo durante cierto tiempo”, apuntó Jamtveit.

Pocos años después, empero, algunos integrantes del equipo regresaron a Mauricio y en esta ocasión se llevaron muestras de arena de dos playas distintas.

Los científicos extrajeron 20 muestras de circón y dataron exitosamente 8 de ellas, calculando la tasa en que los elementos de uranio y torio de las muestras se descomponen lentamente para formar plomo: “Todas dieron edades más antiguas que la de la lava de Mauricio”, dijo Jamtveit. “De hecho, dieron fechas consistentes con la edad conocida de piedras continentales de Madagascar, Seychelles e India”, precisó.

¿Evidencia faltante?

Jerome Dyment, un geólogo del parisino Instituto de Física Terrestre de Francia, dice no estar convencido con el trabajo de investigación porque es posible que el viejo circón llegara a la isla por otros medios, por ejemplo como parte del lastre de un barco o en material moderno de construcción: “Afirmaciones extraordinarias requieren evidencia extraordinaria, que hasta el momento no ha sido proporcionada por los autores", señala Dyment, quien no participó en la investigación.

“Encontrar circones en la arena es una cosa, pero encontrarlos en piedras es otra. Encontrar el enclave de piedras profundas que, según infieren los autores, las lleva a la superficie durante una erupción sería una evidencia mucho más convincente”, afirma.

Dyment destaca que si Mauritia es real, se debería encontrar evidencia de su existencia en el marco de un experimento conjunto francés y alemán que instaló sismómetros en las profundidades marinas para investigar el manto de la Tierra alrededor de la isla Reunión, situada a aproximadamente 200 kilómetros de Mauricio: “Si bajo Reunión yace un microcontinente debería ser mostrado por este experimento”, dice Dyment, quien forma parte del proyecto, apodado RHUM-RUM.

¿Más continentes  desmembrados por encontrarse?

Pero Conall Mac Niocaill, un geólogo de la Universidad de Oxford, en el Reino Unido, que tampoco participó en el estudio, dice que “las líneas de evidencia, individualmente, sólo son sugestivas, pero colectivamente suman una historia atractiva”. Los circones “producen un rango de edades, pero todos generan fechas anteriores a 660 millones de años, y uno tiene casi 2.000 millones de años”, señala. “En Mauricio no tienen una fuente obvia, y es improbable que los haya soplado el viento o que los haya traído la actividad humana, así que la conclusión obvia es que la joven lava volcánica recogió material más viejo mientras avanzaba por la corteza”, finaliza.

Apoyándose en los nuevos descubrimientos, Mac Niocaill y otros piensan que otros microcontinentes desaparecidos podrían estar acechando bajo el océano Índico. De hecho, análisis del campo gravitacional de la Tierra han revelado otras áreas de los océanos del mundo donde la roca parece ser más gruesa de lo normal, y podría ser una señal de cortezas continentales: “Sabemos más de la topografía de Marte que de la del lecho oceánico del mundo, así que bien podría haber otros continentes desmembrados a la espera de ser descubiertos”, agrega.

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