"Si bien muchos podrían afirmar que es demasiado pronto para hablar, las primeras brotaciones son muy buenas, lo que permitiría anticipar una cosecha más que interesante", comentaba días pasados un productor de la primera zona, agregando que "esperemos que el clima nos acompañe y no se produzcan accidentes climáticos".
La llegada de octubre genera también que comiencen a aparecer las expectativas sobre lo que sucederá con las ventas de fin de año o lo que puede ocurrir con la próxima cosecha. Hay un aspecto importante a considerar: la cosecha en el hemisferio norte ha tenido problemas como consecuencia de las sequías, lo que abre posibilidades al vino argentino.
"Hoy -dijo una fuente- el panorama se presenta con amenazas, pero también con muchas oportunidades. Es por eso que tenemos que seguir insistiendo en los planteos para solucionar los inconvenientes", señaló. Aseguró entonces que una de las prioridades es la de destrabar el problema de los reintegros, que no sólo afectan a la vitivinicultura sino que alcanzan a otras actividades.
Hay otros aspectos favorables, como una recuperación del mercado interno. Sin embargo, se hace hincapié en que venimos de una cosecha bastante acotada, que jugó a favor de los precios, pero cabría preguntarse qué puede ocurrir si la cosecha supera los valores del último año. "Quizás en ese caso deberíamos pensar en recuperar stocks", destacó el dirigente consultado.
También se habla de cómo responder respecto de las decisiones que se han tomado en los últimos años. Se destaca en este caso el crecimiento del mercado de vinos a granel que se está produciendo a nivel mundial y que involucra también a otros países productores, o las expectativas sobre el mosto para el año próximo, que puede pesar en las decisiones cuando se conozcan los pronósticos de cosecha.
"Debemos pensar en no quedar afuera del negocio del mosto, que ha dado buenos resultados, pero tampoco podemos quedar afuera del vino a granel", se indicó.
Si bien recién están apareciendo las primeras brotaciones y es prematuro hacer predicciones, no quedan dudas de que ya se está pensando en la próxima cosecha, mientras se sigue trabajando en los planteos efectuados a nivel nacional, especialmente en lo relacionado con las medidas económicas.
Corresponsabilidad
Otro de los temas que ganó las mesas de café de la semana pasó por la corresponsabilidad gremial empresaria. Se trata de un convenio que apunta a un acuerdo multisectorial entre el Gobierno provincial, el Ministerio deTrabajo de la Nación, las entidades vitivinícolas y los gremios del sector.
Apunta a que la mano de obra temporaria, en el caso de la cosecha, sea registrada mediante un mecanismo de incentivo a los productores. Ello genera un cambio en la recaudación por uno en el cual los productores son los responsables de pagar aportes y contribuciones de los cosechadores, pero no por cada trabajador, sino por los quintales cosechados. Ello genera ventajas para los productores porque pagan menos de lo que deberían hacerlo por trabajador.
Contempla aportes y contribuciones, el pago de la ART y la cuota sindical. Así entonces, se haya o no registrado a trabajadores, lo mismo se pagan los aportes y contribuciones, con lo cual el sistema va incentivando a que los productores registren a la gente.
También debería señalarse que el problema de la mano de obra se complica como consecuencia del desinterés por el trabajo, el cambio de las zonas productivas y muy especialmente por los planes sociales, aún a pesar de que se haya insistido en que los trabajadores temporarios no perderán los incentivos. Sólo se les suspende y automáticamente se activan cuando termina la cosecha.
Se trata de una herramienta competitiva para el sector, porque le baja costos en un momento complejo para la industria, mientras el productor puede pagar la tarifa sustitutiva en cinco cuotas a partir del mes de agosto, que es cuando comienza a vender el vino.
Sin embargo, hubo inconvenientes para lograr la implementación, a lo que se suma el hecho de que hay muchas empresas o productores que utilizan la cosecha tercerizada, contratando con empresas a las que se les paga por el servicio. Esas empresas tienen declarados sus trabajadores y ya pagaron por el régimen general y ahora les está llegando el reclamo de la tarifa sustitutiva a los productores.
Ese es el aspecto que está reclamando, porque un sistema que está yendo a favor de la registración de los trabajadores está afectando a aquellos que los tienen registrados, con una doble imposición. Un problema que alcanza también a las bodegas que utilizan sus propios empleados para la cosecha o a los que cosechan mecánicamente.
Esos aspectos fueron planteados ante el Ministerio de Trabajo de la Nación y se espera una respuesta favorable en el corto plazo.