El señor Vicepresidente se quedó solamente con el vuelto de la caja chica. Nada más. La señora Presidente se lo permitió, por servicios rendidos. Es un insignificante monto de 7 millones de pesos que cobró su desconocido amigo por asesoramiento a la necesitada provincia de Formosa.
A eso agregamos la elaboración de boletos para el partido y la impresión de 400 millones de billetes de 100 pesos, en los cuales también figura -qué curiosidad poderosamente llamativa- la pequeña identificación “Casa de Moneda”.
¿Cuánta plata cobró el Vice del Estado? Unos 50 millones de dólares; otro vuelto si uno piensa en las dimensiones de los íntimos. Amado Boudou formó por muy poco tiempo parte de este círculo íntimo; salvo la señora Presidente, nadie quería al que ella denominaba “un vicepresidente como la gente” en su campaña.
Nadie lo quería y nadie lo quiere. Por eso nunca lo dejaron entrar como miembro titular al (¿selectivo?) club de la Asociación Ilícita que forman los más fieles de Néstor y de Cristina.
Amado no tiene un lote en Calafate. Cuando “él” vendió tierra fiscal a sus seguidores como uno de sus primeros pasos al enriquecimiento delictivo y corrupto, también se vendió terrenos a sí mismo y a todos los integrantes de su familia.
Algunos se hicieron ricos vendiéndolos enseguida y haciendo una ganancia inmediata y obscena de 5.000%. Amado tampoco participó en los famosos fondos de Santa Cruz, cuando Néstor -con el asesoramiento de su amigo Domingo Cavallo- transfirió más de 500 millones de dólares al exterior.
Estos fondos, a mi entender, todavía no volvieron. Con los intereses que han producido en más que diez años, hoy pagarán fácilmente la deuda que la Nación tiene con el fondo buitre del señor Singer en Nueva York.
A Amado nunca lo dejaron participar en una de las tantas licitaciones no tan públicas; él tenía que conformarse con una oficina remodelada a su gusto y con jacuzzi en el Senado. Amado no tiene una empresa constructora, no tiene hoteles ni tampoco participó en la vergonzosa duplicación de los Casinos en Argentina en la década ganada.
Ni siquiera tiene un diario o una emisora de radio, y mucho menos una participación en un canal de televisión. En el mega-negocio de YPF también lo dejaron fuera; todavía no sabemos quiénes son los verdaderos dueños del famoso 25,46% por los cuales nunca se pagó un solo centavo a Repsol.
Lo que sí sabemos es que futuros gobiernos tienen que enfrentar un pago de aproximadamente 10.000 millones de dólares a Repsol por el porcentaje reestatizado. También conocemos los motivos de los constantes e injustificables aumentos de nuestros combustibles: ¡el arriba mencionado 25,46% se paga con futuros dividendos!
Amado está muy lejos de la Secretaría que elabora el boletín oficial en forma tercerizada (otro “curro” que deja docenas de millones de pesos mensuales) ni tiene una magnífica estancia recién adquirida por varios millones de dólares como otro miembro del actual gabinete nacional ni tampoco un avión privado como el Sr. Jaime y nunca lo dejaron entrar en el otro súper-mega-negocio que son los subsidios.
El licenciado Boudou no tiene nada que ver con los fondos de las Abuelas (con los cuales nunca se construyeron las viviendas prometidas) ni tampoco participa en los 1.000 millones anuales del “Fútbol para Todos”.
No quiere profundizar el tema de la droga en nuestro país y la vinculación histórica con un senador nacional con ello, otro “íntimo” e incondicional -pero sé de muy buena fuente que nuestro vicepresidente procesado no es un narcotraficante, no porque no quisiera serlo sino porque nadie lo invitó a formar parte.
Hoy veo una justicia que está (¡en buena hora!) en proceso de recuperar su identidad, reflexionando seriamente sobre su misión y sus obligaciones en una verdadera democracia cumpliendo sus funciones republicanas y constitucionales.
Quisiera expresar mis más profundos deseos de que este renacimiento de la conciencia jurídica se extienda a la totalidad de los tribunales y cortes en todo nuestro querido país.
No solamente quiero ver procesado y condenado al que se queda con el vuelto de la caja chica; quiero ver procesados y condenados a todos los responsables que con sus acciones delictivas han llevado a nuestra patria al borde de una quiebra financiera y moral.