El Dr. Jorge Silva Colomer explica que “la globalización influye en la cultura: por un lado, homogeneizando identidades culturales pero también generando un retorno a lo local como referente de vida”. A partir de esto, opina que “si queremos potenciar territorios para hacerlos competitivos, más que generalizar es necesario comprender las identidades y especificidades de cada uno”.
La verdad es que la gente -más allá de la faceta económica de cada iniciativa en la que está involucrada- trata de rescatar los valores de la cultura local. En Colonia Molina, la comunidad encaró la edición del libro"Colonia Molina, un lugar con identidad", donde quedaron plasmadas las particularidades de esa localidad desde lo social, lo productivo y lo cultural. El cultivo del camote (batata), símbolo de la horticultura de la zona, tiene un papel destacado en la publicación; dio lugar a la edición de un Recetario Gourmet y tiene, cada año, su fiesta provincial.
Un caso llamativo es el de Barrancas, en el sur de Maipú, donde lo estrictamente productivo pasó a segundo plano. Es que, por su ubicación geográfica, está en alguna medida aislada (aunque no tan lejos) de otras poblaciones. Hoy no tiene farmacia ni servicio de internet (por mencionar algunas carencias que persisten) pero, en el último tiempo, los pobladores, junto al Municipio, fueron resolviendo necesidades en materia de caminos, recreación y otros aspectos que permitieron cambiar la imagen que tenían de esa localidad incluso los propios lugareños. Al punto que, hoy, tiene un logo que idearon los vecinos y está situado en el ingreso a Barrancas.
Daniel Viciana, productor de vid, recuerda que “al principio, durante un par de años, hubo esfuerzos aislados de algunos vecinos. Después nos organizamos un poco más y estuvimos otros dos años trabajando en planeamiento estratégico. El objetivo grande que definimos fue la puesta en valor de la zona de Barrancas, en todos los aspectos (económico, social, cultural, histórico)”.
Señala que “como productores, estamos en la zona y conocemos a la gente y veíamos que había necesidades que atender, y valores a fortalecer, como el potencial histórico”, donde se destaca la Capilla de Barrancas (que data de 1800); los yacimientos arqueológicos o las bodegas, “que pueden desarrollarse como lugares turísticos y dar otra opción de trabajo a la gente”. Destaca, como uno de los mayores logros, la creación de la Mesa de Gestión de Barrancas, impulsada por la Agencia del INTA de Maipú, que es "un ámbito donde nos juntamos una vez por mes, los vecinos y todas las instituciones públicas y privadas que trabajan en la zona".
Es para destacar el avance en la vinculación entre pobladores y empresarios. Unos, necesitan proveerse de mano de obra local especializada y la gente de lugar tiene la posibilidad de un trabajo estable en su territorio de origen. El involucramiento de las empresas en los problemas locales les permitió, por otra parte, fortalecer su esquema de Responsabilidad Social Empresaria.