28 de marzo de 2019 - 00:00

Algunos conceptos sobre evaluación - Por Mariana Barrozo

La evaluación debe ser comprendida como parte del proceso de enseñanza y aprendizaje. En este proceso son protagonistas tanto los docentes como los alumnos y nunca podemos realizar este proceso en forma aislada, sino que siempre se encuentra enmarcado en un contexto particular y de una institución específica.

Cuando analizamos la evaluación desde el punto de vista temporal, podemos distinguir diferentes momentos; la evaluación diagnóstica, la evaluación parcial y la evaluación final o de cierre.

La evaluación diagnóstica es aquella que se realiza al comienzo del proceso y tiene como propósito, identificar saberes, habilidades y capacidades con que los alumnos cuentan o tienen apropiados y que servirán como punto de partida para continuar con los aprendizajes.

La evaluación parcial, es aquella que realizamos en un momento particular del proceso, puede ser bimestral, trimestral, o cuatrimestral y tiene como propósito, identificar (a través de algunos indicadores particulares que hemos establecido previamente) el nivel de logro de esos aprendizaje durante el proceso de construcción del mismo. Nos posibilitan realizar ajustes o modificaciones para posibilitar que se cumpla lo planificado.

La evaluación de cierre o final, es la instancia que realizamos cuando el proceso concluye, generalmente en la finalización de un período o ciclo y es cuando debemos valorar (siempre de acuerdo a los que nos habíamos propuesto) el nivel de logro de los aprendizajes.

Desde el punto de vista del corte temporal del proceso de evaluación, pensar en el corte parcial de cuatrimestres, tiene como ventaja que al ser un periodo de tiempo más largo, existen más oportunidades para identificar, a través de diferentes estrategias e instrumentos el nivel de logro de aquello que nos hemos propuesto desarrollar y contaremos con más recursos para valorar la actividad de nuestros alumnos, posibilitando que ellos reflexionen sobre su propio proceso.

Si pensamos en una instancia trimestral, obviamente, existen menos oportunidades de contar con más registros de las actividades y del proceso que realizan los alumnos.

Más allá de la elección de cuatrimestres o trimestres, lo importante es que debemos proponer múltiples y variadas formas de registro de la actividad de los alumnos, promoviendo siempre que conozcan qué es lo que esperamos de ellos y principalmente se involucren en su propio proceso de aprendizaje para que puedan reflexionar sobre cómo aprenden.

LAS MAS LEIDAS