Desde hace más de dos décadas, el ritual es el mismo en el estudio de las hermanas Lucía y Valentina Fusari: al mediodía, a la noche, las zapatillas y los bolsos caen rendidos al pie de las paredes; zigzaguean los bordes, se mezclan entre sí. Como en cada clase se mezclan las edades, las profesiones, los oficios de sus dueños. Hablan, los cuerpos, con un único lenguaje: el de la danza contemporánea. De sus posibles combinaciones (bellas, sugestivas) es hijo
, el último espectáculo gestado por las bailarinas y coreógrafas, que sube a escena hoy, en el teatro Independencia (ver: Ficha).
El montaje reúne intérpretes aficionados y profesionales (el Ballet Contemporáneo de la Ciudad de Mendoza). A diferencia de otras puestas de la compañía, ésta trasciende el escenario pues, ante todo, es un proyecto artístico. Valentina Fusari hace un paréntesis en el ensayo general: "En el estudio contamos con estudiantes de edades y profesiones diversas que invierten tiempo, años, en bailar. Lo hacen con la actitud y el compromiso de un profesional porque unos y otros los moviliza la misma pasión: bailar. La idea es poder producir obras con estos amateurs-profesionales e ir sumando repertorio en sucesivas presentaciones. En definitiva, mostrar cuán feliz nos hace bailar".
Con esta intención, Lucía y Valentina Fusari comenzaron a trabajar hace un año. Con el material desarrollado en las clases, diseñaron una estructura de 16 escenas coreográficas basada en una dualidad siempre recurrente en sus creaciones: el juego de fuerzas (nunca beligerante) entre lo femenino y lo masculino. Aunque "son escenas sueltas, que tienen unidad en sí mismas", la transición entre una y otra está hilvanada, sutilmente, por Lucía Fusari; quien, además, se encargó de diseñar un vestuario "signado por la elegancia y el color ".
Mozart, Rameu, Pugliese, Bajofondo, Julián Plaza, fragmentos de la selección de temas de películas de Almodóvar (música que utilizaron en "Los vientos de la vida", el último estreno del Ballet de Capital) componen el sustrato musical de "El amateur profesional" . Sobre él germinan los deseos y el placer de un ensamble de 40 artistas (entre bailarines del estudio y los integrantes del Ballet Contemporáneo de Capital; invitado especial). Porque bien lo dijo la coreógrafa: todo se trata de mostrar, cuán felices los hace bailar.