Aires de primavera: lo que se viene

El "Buenos Aires Fashion Week" proyectó estilo, diseño, color, y la presencia de clásicos fuertes como el blanco y negro, en una pasarela plagada de signos interesantes.

Finalizó el esperado BAFWEEK primavera-verano 2013-2014. En realidad la palabra “finalizó” no es literal porque la proyección de este acontecimiento sigue latente: se perpetúa de ahora en más, y los vientos de cambio no se dejan esperar.

Y es que son muchos, generosos, atrevidos, coloridos, vibrantes. Clásicos por un lado, y apabullantes e innovadores por el otro. Un balance tan exquisito como diverso, que dejó una saga sin fin de tendencias, para la nueva temporada que nos besa casi los pies.

Aunque la semana más importante de la moda ya pasó, desde la pasarela el universo de propuestas subyuga y enamora por su enorme abanico, que ya se deja vislumbrar con aquellos “must” que se imponen como favoritos. El blanco y negro inmortales, los tonos cítricos, las transparencias y el top como prenda “it”, una paleta que dijo “presente” de muchas maneras.

Pasá revista junto a nosotros a la impronta de algunos de los diseñadores y firmas que brillaron por esta pasarela de luces.

Mariana Dappiano, vuelo envolvente

“Pluma” es la nueva colección de Mariana Dappiano, una diseñadora que es en sí misma, una marca de autor, y cuyas colecciones tienen desde los inicios un sello distintivo: la especialización en combinaciones de tejidos y texturas diversas. Con estos dos elementos y el valor agregado de la creatividad intransferible de sus diseños, se completan piezas tan exquisitas como únicas.

En este caso su colección en el BAFWEEK fue “Pluma”, en donde imágenes de la naturaleza se fusionaron de manera mágica con pinceladas y acuarelas. Un espíritu oriental y siluetas bien envolventes se hicieron presentes en las formas relajadas y orgánicas de cada diseño.

Líneas textiles que toman inspiración en lo etéreo, lo liviano y las expresiones genuinas sobre patrones digitales impresos en seda, gasa o jerseys delgados, se combinaron con poplín de algodón y viscosa. La colección cuenta también con metalizados en dorado, que se utilizan con acentos en los diseños; generando delineados bien sofisticados de dibujos sobre diferentes géneros y texturas, que enamoraron en pasarela.

La paleta de colores

: se divide en dos grupos: blanco, nude, oro y negro y por otra parte, azul, coral, verde wasabi y lima. Una arco iris maravilloso que se llevó los aplausos de los espectadores en el gran desfile.

La propuesta Dappiano: Para este verano se trata de una silueta longilínea y estilizada. Vestidos kimonos, pantalones en seda, look pijama, chaquetas y chalecos ultra rectos y camisas asimétricas son los ítems que más definen a esta nueva colección.

Las estampas protagonistas son los degradés acuarelados en tonos nudo, azul y negro, las maxi flores delineadas con negro, dibujos en tinta china y piyameros mini geométricos.

Los zapatos que acompañan su colección son diseñados especialmente por Josefina Ferroni.

Lo que más gustó de su propuesta: Los maxi-vestidos de seda estampados en una propuesta global, femenina, cómoda y elaborada. Toda una colección luminosa y lograda.

En cuanto a morfología, se destacó la propuesta, muy fuerte, en vestidos quimono, pantalones rectos full print y maxi camisas. Más algunos abrigos en seda (cortos y 7/8) con cuello base y mangas semi campana también con reminiscencia oriental.

Brillo de exportación: Mariana Dappiano se presentará el 6 de setiembre en el “Fashion Week de Nueva York” junto a talentosos diseñadores internacionales.

Las Pepas

Se pudo ver una elección de brocato y tramas con brillo, muy sólida, que le aportaron a la colección una cuota de romanticismo-retro, que la enriqueció como propuesta.

La inspiración fue ecléctica y estuvo dada en: las geishas, las Spice Girls, el arte óptico, la naturaleza y las tipologías años ‘50; como los disparadores de las cinco líneas, que sintetizan el amplio abanico de la nueva temporada de la marca.

En cuanto a morfología: plantea un verano muy femenino, con variedad de vestidos, shorts, camisas y remeras de cuello base, palazzos y polleras con movimiento, más algunos modelos bien sporty.

Los colores:

de los celestes, verdes y rosados pastel, a las estampas shocking y las combinaciones en blanco y negro (un clásico que pisa muy fuerte).

Mishka, viaje al pasado, con mirada presente

Las prendas se destacaron por su silueta cuidada y la elegancia informal que se impone en líneas simples y geométricas. Las texturas elegidas oscilaron desde sedas y shantung hasta algodón puro.

Un viaje de los años ‘20 a los ‘80, y de Francia a Japón, fue el sello en la pasarela de la marca. Las prendas se destacaron por su silueta cuidada y la elegancia informal que se impone en líneas simples y geométricas. Las texturas elegidas oscilaron desde sedas y shantung hasta algodón puro, lino (en remeras, pantalones y sacos) y el clásico denim.

¿La novedad?

Es la primera vez que Mishka se anima al blanco tanto en la línea couture como en los zapatos. Un tono it de esta temporada que, en este caso, convive con turquesas, naranjas, amarillos, negros, rojos  y metalizados. A los pies el corcho dice presente en suelas y capelladas. Lo que más nos gustó: las estampas vichy y los detalles de rafias.

Luz Ballestero, y su mundo  “Acuática”

La colección pisó fuerte en la pasarela de La Rural. Y se trató de una  propuesta depurada, simple, en la que las capas y las superposiciones fueron la clave: las prendas que se propusieron y proponen son híper combinables, y perfilan distintos usos y siluetas. De la línea más sastrera a una más casual -con un guiño deportivo- se muestran texturas como gasas, viscosa, jerseys, sedas, lycra y gabardinas.

Súper trendy esta temporada el blanco es el color principal de la propuesta, acompañado por toques de negro, natural y coral.

Acuática, es una colección que celebra el movimiento de los cuerpos en relación con el agua. Calamares y medusas; musas. La transparencia de sus cuerpos, la simpleza de su exterior y la linealidad de sus terminaciones inspira una propuesta simple y fiel a la filosofía slow fashion.

Este universo submarino fue lo que inspiró una colección depurada, de capas que se enamoran y texturas que se entrelazan.

El blanco como neutro universal destacó tanto las texturas como el contraste de los materiales, mientras el beige lo secundó aportando calidez a la colección. Los imprescindibles de Acuática: vestidos largos, tops, jackets y maxi camperas.

Para el desfile la diseñadora sumó sandalias abiertas y zapatos cerrados bajos, en los cuales predomina el blanco y las capas de distintas texturas. Se vio una colección madura en total sincronía.

Semillero de talentos

Así se exhibieron UBA-BAFWEEK y, en ella, “Virgen Santa” para Bastardo BA; por Marcelo Yarussi.

El diseñador propuso una colección que reinterpretó la sastrería en intervenida por materiales no tradicionales (metal, huesos o bordados). Los tonos blanco, beige, negro, naranja, rojo, dorado y plateado fueron los elegidos para colorear prendas confeccionadas en gasas, voile, lino, tul y cuero.

Semillero UBA-BAFWEEK Saá Maldonado

. A pura estampa, y con una silueta insinuante que contrapone lo rígido y lo blando, la colección subió a la pasarela en prendas livianas con estructura de sostén y multiplicidad de capas. Gasas y sedas se pintaron con una paleta que apuesta a verdes, beige, grises, rosas y naranjas en contraste con el negro.

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