Aguante la ficción - Por Jorge Aguiar

Deducciones

Ve, al lado del café, una galleta partida en dos. Observa que cada parte de la galleta es un poquito más grande que la mitad. Deduce que deben ser mitades de galletas distintas. Toma un sorbo de café y el sabor amargo le invade la boca. Agarra el azúcar de la mesa, y le pone dos sobrecitos al tiempo que deduce que debe estar en una especie de cafetería. Levanta la vista de la mesa y sigue escuchando a la mujer que lo acompaña. La mujer le cuenta sobre las buenas nuevas de los hermanos de ella. Él no los conoce a ellos y la charla no le interesa, pero la sigue escuchando con desgano. Hace la deducción obvia cuando ella le dice papá, e inmediatamente deduce que los extraños de los que le estaba hablando, son también sus hijos. Recapitula la conversación en su mente, y le pone un rostro a cada buena noticia que acaba de escuchar. Se alegra, realmente se alegra por ellos. En ese momento, bebe nuevamente café, y al hacerlo cierra los ojos y degusta con placer el sabor dulzón. Se cuestiona cómo algo tan simple como el café le puede causar tanto bienestar. Baja la taza y la deposita al lado de la galleta partida. Inmediatamente deduce que deben ser mitades de galletas distintas.

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