Nicolás Bronzovich, presidente del INTA, visitó Mendoza en Vendimia y reafirmó el compromiso del organismo con un proceso de transformación institucional que, según definió, debe consolidarse en un programa que proyecte el futuro, fortalezca el vínculo con el sector productivo y la innovación.
"El modelo del INTA 2027", explicó, es avanzar hacia "un organismo aún más integrado con el mundo privado", con una agenda programática "alineada 100 por ciento con el sector productivo".
En su planteo, el eje central es que el instituto "acompañe a quienes producen y buscan adquirir capacidades para competir en un sistema cada vez más globalizado". Sostuvo el funcionario que existen "múltiples oportunidades que surgen en este momento coyuntural", aunque Bronzovich aclaró que muchas de ellas han estado históricamente disponibles para los productores en todo el país.
El funcionario describió la necesidad de consolidar "un INTA más ordenado" que atienda cuestiones de diagnóstico y funcionamiento interno. En ese marco, enumeró aspectos vinculados a la gestión administrativa, la asignación de automotores, el presentismo del personal y los viajes de capacitación al exterior.
"Sentimos que hay muchas oportunidades de mejora y las queremos capitalizar", afirmó.
El presidente del organismo planteó además que el INTA debe convertirse en "epicentro de un sistema de innovación" que excede al propio instituto. Indicó que existen "muchos jugadores públicos y privados" que deben integrarse para resolver desafíos estructurales.
Entre ellos, mencionó "resolver las brechas de adopción tecnológica, que las hay y son muchas".Al referirse a las economías regionales, reconoció que no es especialista en todas las actividades, pero señaló que hay margen para avanzar en "recambio varietal" y "ajuste de dosis de fertilización". En las provincias cuyanas, donde el agua es un recurso determinante, afirmó que "hay mucha eficiencia por ganar en el uso de agua". En las cadenas pampeanas, agregó, las principales brechas se concentran en fertilización y el riego.
Sostuvo que "van a haber estrategias particulares para las estrategias regionales" y recordó que el Gobierno creó una subsecretaría específica para economías regionales. En ese contexto, explicó que el INTA busca reenfocar áreas que estaban orientadas hacia lo social para poner "todo el foco a las economías regionales, a las producciones regionales".
El presidente del INTA mencionó experiencias de articulación público-privada en distintas estaciones experimentales y subrayó que el debate sobre el liderazgo del sistema de innovación perdió centralidad. "Ya no es tan importante quién es el jugador central, sino quién adopta la innovación", afirmó.
Jugar con innovación
Bronzovich aseguró que un jugador central puede ser "un productor, un emprendedor, un corajudo que desarrolla una startup" y aporta soluciones para la cadena, por ejemplo en eficiencia hídrica o administración de recursos. En esa línea, consideró que el trabajo del instituto es "promover que esos actores centrales ocurran" dentro de "un ecosistema sistémico de innovación".
También remarcó que el nivel de complejidad actual supera al de décadas anteriores y que el desafío es "aprender lo que desconocemos", porque "el desconocimiento que tenemos es más complejo que el que teníamos hace 70 años".Otro de los roles que asignó al organismo es el de anticipar escenarios. Señaló que el INTA tiene "una gran responsabilidad en lo prospectivo" y que debe ayudar a visualizar que "el futuro es cada vez más tecnológico", no solo en la cadena agropecuaria sino también en la agroindustrial y agroalimentaria.
Desde su perspectiva, "la innovación es la verdadera fuente de los recursos" y gana relevancia frente a otros factores productivos. Por eso, insistió en que es necesario "capitalizarlo, mostrarlo y señalar que allá vamos", en referencia a un escenario donde el desarrollo de capacidades específicas definirá la competitividad.Esa competitividad, explicó, se construye a partir de "ganancia de productividad", captación de "nichos específicos de mercado", adecuación a nuevas demandas, circularidad económica y disrupción en cadenas de suministro.
Economías regionales
Según su visión, ese proceso puede generar la riqueza necesaria para "romper modelos" que, a su entender, no promovían el desarrollo productivo.
En relación con la reconversión productiva, afirmó que el INTA trabaja con cultivos perennes vinculados a economías regionales y que posee el conocimiento para que estén "más adaptados a las preferencias del mercado y a los desafíos agroclimáticos de la actualidad". Sin embargo, aclaró que luego corresponde tomar decisiones sobre rotación o cambio de cultivos.
En ese proceso de transformación, el instituto brinda "soporte tecnológico" y, en ocasiones, desarrolla junto a empresas privadas nuevas variedades y genética. También "acompaña con análisis económico y, cuando es necesario, facilita el diseño de políticas públicas".
Escenario globalizado
Nicolás Bronzovich consideró que el organismo y los productores "nos vamos adaptando cada vez más rápido a esta apertura" y a la inserción en mercados internacionales. En su análisis, los productores ya visualizan cómo las nuevas prácticas "los posicionan de manera competitiva" frente a los desafíos globales.
El rumbo que plantea para el INTA combina orden interno, integración con el sector privado y construcción de un sistema de innovación articulado. El objetivo, sintetizó, es acompañar a la producción argentina en un escenario donde la tecnología y la adopción de conocimiento definen las posibilidades de crecimiento.