24 de mayo de 2026 - 08:00

En Junín se resguarda el mapa genético de la olivicultura en Mendoza

La colección, que reúne más de 70 variedades, conjuga análisis, producción y conservación genética, para asegurar la calidad de la olivicultura local

En el Este, la Estación Experimental Agropecuaria Junín del INTA mantiene una colección de plantas que articula tareas de conservación, investigación y transferencia al sector olivícola. Se trata de un banco de germoplasma que reúne variedades de distintos orígenes y que funciona como referencia para la olivicultura de Mendoza.

El predio, de cuatro hectáreas cuyas plantas son atendidas a partir de una articulación público-privada, alberga más de 70 variedades provenientes de España, Italia, Francia, Túnez, Estados Unidos, Argelia y Argentina. La colección fue implantada en la década del 40 y se mantiene activa mediante programas de investigación.

Recientemente, la Cámara de Diputados de Mendoza le otorgó un reconocimiento a esta colección, en una iniciativa impulsada por la diputada Gabriela Lizana. El objetivo era destacar su valor como patrimonio vivo. Desde el sector se indicó que, además de su función científica, el banco constituye una reserva estratégica para la actividad. "Es un patrimonio invaluable", señalaron.

Defender el patrimonio

Mario Bustos Carra, de la Asociación Olivícola de Mendoza (Asolmen), vinculó este tipo de acciones con una política de preservación más amplia. "Defendemos la tradición olivícola y apoyamos el rescate de ejemplares de olivos y su traslado a otros sitios", sostuvo.

En relación con el banco de germoplasma, explicó que "es una instalación que se dedica a la conservación de la diversidad genética de las plantas, que estudia cómo reaccionan los tejidos de cada variedad a determinadas temperaturas". A su vez, remarcó que el objetivo es "sobre todo, proteger la biodiversidad".

Además de su función de resguardo, el banco permite generar información para el sector productivo. En ese sentido, Adriana Blanco, investigadora del INTA y responsable de la colección, destacó que contar con un reservorio amplía las alternativas de adaptación. "En las últimas décadas, se han desarrollaron estudios de propagación, riego deficitario y eficiente, y comportamiento del cultivo en distintas condiciones ambientales".

Por otra parte, "La calidad del aceite es importante, con estudios sobre variedades, momentos de cosecha y composición", agregó.

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"La Nueva Colección"

En los últimos 20 años, la colección atravesó distintas etapas de puesta en valor. Entre 2007 y 2011 se caracterizó las variedades a partir del análisis morfológico y agronómico. Luego, en 2013 se avanzó con la multiplicación agámica y la conformación de una réplica denominada "La Nueva Colección", que incorporó más de 20 ejemplares bajo un sistema de cultivo más eficiente.

En 2016, se implantaron 15 variedades preseleccionadas para evaluar su comportamiento en sistemas intensivos en seto y su adaptación a la mecanización. A esto se suman estudios sobre propagación y riego, entre otros.

Adriana Blanco explicó que se trabaja en "asegurar la preservación de la diversidad genética, manteniendo su identidad y sanidad". Además, conocer el comportamiento de cada variedad, información que es clave "para mejorar la toma de decisiones del sector productivo".

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