En su segundo día completo en la Argentina, el tenista suizo Roger Federer tuvo una ajetreada actividad, que incluyó una visita a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, antes de afrontar el primer partido exhibición ante el tandilense Juan Martín Del Potro.
Por la mañana, Federer asistió a un desayuno empresario, que al igual que en la cena del martes, los ingresos estuvieron destinados a obras benéficas.
Allí Federer se prestó a fotografiarse con la mayoría de los asistentes al hotel InterContinental de Nordelta, donde está hospedado desde el martes.
Pasadas las 10.30 Federer, vestido con ambo oscuro y corbata, ingresó a la residencia de Olivos invitado por la presidenta Fernández de Kirchner, quien posó tomando una raqueta junto al más grande tenista de todos los tiempos.
Según se informó oficialmente, la entrevista duró 35 minutos 10.50 hasta las 11.25, y de ella participaron el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, el secretario de Comunicación Pública, Alfredo Scoccimarro; y el secretario de Deportes, Claudio Morresi.
Junto a Federer llegaron el padre del tenista, Anton Federer; y Guillermo Marín y Anthony Lewisohn Godsick, los organizadores de la visita del suizo.
Pasado el mediodía, acompañado por Del Potro y el intendente Sergio Massa compartió en el estadio una clínica de tenis y peloteó con chicos de escuelas de tenis y con chicos y chicas con necesidades especiales.
Gentil desde que llegó, Federer siempre atendió al periodismo, a los chicos y a sus fans con respeto y una sonrisa, como la que mantuvo mientras jugo con los chicos que no olvidarán haber estado con el gran Roger en una misma cancha de tenis.