Ni las ya más que evidentes diferencias con Carlos Ciurca, recientemente maximizadas con el pedido de declaración de la emergencia en seguridad que el Gobernador aún no acepta pero la Legislatura avanza en sancionar, ni el sorpresivo desplante que YPF le hizo a Mendoza en la última ronda licitatoria de áreas petroleras pudieron disipar el efecto que tuvo esta semana la difusión de los nuevos índices de desempleo que ponen a Francisco Pérez en más aprietos, tanto políticos como discursivos.
Siempre según el cuestionado Indec, el desempleo nacional creció al 7,1% en el primer trimestre de este año, con el agregado de que en los últimos tres meses de 2013 esa cifra se ubicaba en 6,4%, lo que implica una suba de 0,7%. Un impacto similar se registró en aquellos trabajadores subocupados, cuya tasa pasó de 7,8% a 8,1% en el mismo período. Es decir, aquí el incremento fue de 0,3%. Tales porcentajes implican -oficialmente- que en el país unas 2 millones 800 mil personas tienen inconvenientes de trabajo.
Las provincias más afectadas, sigue el reporte, son Catamarca y Córdoba (con 9,4 y 9,1% respectivamente). Aunque sorprenda y cueste creer que lugares como Resistencia (Chaco) o Formosa hayan casi desterrado el desempleo... Mendoza, en cambio, llega al 4,5%, pero los gremios opositores dicen que esa cifra -bien medida- debería ser casi el doble. No son los únicos que dudan, los empresarios también dan cuenta del parate y sus consecuencias en distintos rubros. De hecho, sólo el sector vitivinícola anunció esta semana que pedirá ayuda para sostener unos 3.500 empleos.
Lo cierto es que al margen de las polémicas por los números (una causa perdida en este país de estadísticas "oficialistas" y "opositoras") la situación marca la incomodidad que hoy se respira en el gobierno provincial. Justamente, las dificultades financieras están relacionadas no sólo con el manejo de la relación nacional, sino también con las posibilidades de la gestión en el día a día de la interna justicialista.
La patria petrolera
A Pérez siempre se le ha recriminado su "obediencia debida" a la Nación, y desde esa óptica se leyó el desaire de YPF, que sin embargo el gobierno se apuró a que se leyera como una victoria en la defensa de los intereses locales, y principalmente del recurso petrolero, que por lo que prescribe la Constitución nacional es de propiedad de Mendoza. Justamente, en el petróleo están depositadas casi todas las expectativas de reactivación y superación del déficit crónico que arrastra la Provincia.
Pero lo cierto es que la maniobra de Miguel Galuccio no cayó nada bien. Principalmente porque dejó expuesto el vínculo asimétrico con Buenos Aires, pero también porque cuestionó a Emesa, la empresa de energía que Pérez -justamente- creó para intervenir en el negocio y que hoy YPF rechaza por ser un factor que atenta contra su rentabilidad. Para justificarlo, nada mejor que un tercero: Neuquén.
Desde la óptica oficial, la movida de YPF más que a Pérez está destinada a Jorge Sapag y a GyP (Gas y Petróleo), la empresa provincial neuquina que espera quedarse con una parte de la gran torta que significa un yacimiento varias veces millonario como Vaca Muerta.
Por lo pronto, la oposición vuelve a frotarse las manos: habla de una caída de la producción desde la reestatización a un ritmo de 7,7% por año y -además- la pasividad para consentir el pago de regalías por debajo del precio internacional del barril de crudo. Un viejo reclamo nunca escuchado.
Un entramado similar, cruzado entre las columnas del "debe" y el "haber" también une hoy al Gobernador con su Vice. Pese a que desde el cuarto piso de Casa de Gobierno ven en cada paso de Ciurca un peligro de conspiración, desde los allegados a la presidencia del Senado creen que el seguidismo que Pérez hace de Cristina Fernández, y su recurrente intento de copiar formas y estilos, pero fuera de contexto, no hace más que minar día a día las chances futuras del peronismo, especialmente de cara a la contienda electoral de 2015.
La toma explícita de posición de Ciurca a favor de Daniel Scioli también desorientó a Pérez, a quien no le quedó otra que acompañarlo pese a la moderación que le sugieren desde el núcleo duro K, que espera ver la evolución de las candidaturas presidenciales para decidir algún respaldo en particular que incluya un "combo" en el que esperan que Pérez integre. Por lo pronto, el conglomerado de intelectuales K Carta Abierta ya expresó que Scioli no será "su" candidato. ¿La antesala de la ruptura kirchnerista con el bonaerense?
La década estropeada
Esta semana, tras tomar aire, Pérez admitió los números negativos del desempleo en Mendoza y los atribuyó a una cuestión estacional luego del fin de la cosecha, y al impacto en el comercio, la metalmecánica y la industria automotriz de diversas medidas asociadas a la devaluación, que repercutieron en la caída de las ventas y un escenario con todas las características de estanflación (estancamiento con inflación). En sintonía, se anunció una nueva caída de la actividad industrial (4,2% en abril, la que suma nueve meses de retracción).
Además, Pérez hasta se atrevió a mencionar el impacto que en el actual índice tuvo la partida del proyecto de sales de potasio de la brasileña Vale. Justamente, plantea esto cuando los empresarios del sector también han pedido en la Legislatura otra declaración de emergencia menos debatida, pero igual de ruidosa: la de la actividad minera, de la que dicen, está "paralizada", denunciando incluso el "desmantelamiento" de la Dirección de Minería.
Todo ello, pese a las renovadas apuestas a la actividad que la propia Cristina Fernández y su par chilena Michelle Bachelet hicieron recientemente en Buenos Aires en las narices del propio Gobernador.
Bien vale recordar que la Provincia todavía no pudo aprobar su Presupuesto para este año y, peor aún, impuso en la Legislatura -por mayoría simple- la sanción de un artilugio de dudosa constitucionalidad que le permitirá, a través de la modificación de la Ley de Contabilidad (en estudio por parte de la Suprema Corte), endeudarse en 1.200 millones de pesos sin el resguardo institucional que implica el aval de los dos tercios de diputados y senadores. Bajo ese panorama, Pérez admitió también en estos días que deberá salir a pedir fondos a la Nación para paliar el desempleo.
Y además, deberá prender velas para que la recaudación provincial no caiga en las trampas de la economía nacional y se mantenga por encima del 30,5% acordado con los gremios estatales, para no tener inconvenientes en el pago del medio aguinaldo dentro de un mes. Sólo ese desembolso significa, tras las paritarias, cerca de 850 millones de pesos.
Como se verá, son demasiadas las cuerdas que deberá tocar el gobierno para no caer en la tentación de esbozar alguna queja que perturbe a la Nación, y de paso cumplir con los mendocinos que no piden demasiado. Apenas eficiencia en el manejo de lo público, como la que hubiera merecido Nicolás Pedernera, el vecino de La Paz que murió mientras era trasladado al hospital en un móvil policial porque la ambulancia no tenía combustible...
En ese contexto, el Gobernador volverá a salir del país esta semana. Viajará a Londres en busca de inversiones, promoción turística y asesoramiento en materia de Seguridad en la mismísima Scotland Yard.
Más allá de esto, un fantasma debería comenzar a sobrevolar por su cabeza si su obsesión por quedar en los libros de historia se mantiene. Deberá esforzarse lo suficiente para llegar al cuarto trimestre de 2015, cuando concluya su mandato con una mejor performance respecto al desempleo. Y para ello, otro dato cierto: cuando Celso Jaque entregó el gobierno (cuarto trimestre de 2011), la desocupación llegaba apenas al 3%. En este aspecto, nadie debería querer ser peor que su antecesor.
