Así es que la noticia más reciente es que el presidente Vladimir Putin de Rusia amenazó con detener el suministro de gas a Ucrania si Kiev no paga la cuenta atrasada y, por cierto, el gasoducto de este país es la ruta de tránsito de 15 por ciento del consumo de gas europeo.
Si, de hecho, estoy apoyando que Putin prosiga a cerrar el gas, ¿eso me hace una mala persona?
Porque eso es lo que apoyo y me encantaría subsidiar a Ucrania con dolor. Porque semejante impacto petrolero, aunque perturbador en el corto plazo, podría tener el mismo impacto de largo plazo que el embargo árabe en 1973, solo que más todavía.
Ese embargo llevó a que Estados Unidos estableciera los primeros estándares de millaje para los automóviles y se impulsaran las industrias solar, eólica y de eficiencia energética. Un embargo de Putin hoy sería todavía más valioso porque podría suceder en un momento en el que las industrias solar, eólica y de eficiencia energética están posicionadas para despegar y escalar.
Así es que Vladimir, haznos un favor a todos, enloquece, no mandes petróleo ni gas a Ucrania, mejor aún, ni a toda Europa.
¡Embargo! Tendrás un día increíble, y el resto del planeta tendrá un siglo increíble.
“La energía limpia se encuentra en un punto de inflexión”, explica Hal Harvey, director ejecutivo de Energy Innovation.
“El precio en las reducciones en los últimos cinco años, no han sido más que espectaculares: cayó el costo de las celdas solares, por ejemplo, en más de 80 por ciento en los últimos cinco años. Esta tendencia está en marcha, aunque algo menos drásticamente, en la energía eólica, las baterías, la iluminación en estado sólido, las nuevas tecnologías para ventanas, las transmisiones de los vehículos, la administración de la red eléctrica y más. Lo que esto significa es que la energía limpia está pasando de las boutiques a la corriente principal, y eso abre una riqueza de oportunidades”.
En las casas nuevas en California se utiliza hoy tres cuartos de la electricidad de la que se usaba hace 25 años, agregó Harvey. Chevrolet, Dodge y Ford compiten para hacer la picap más eficiente -porque sus clientes quieren gastar menos en gasolina-, así es que están desplazando motores nuevos y carrocerías más ligeras para los camiones. Texas tiene suficiente viento ahora para generar electricidad para tres millones de hogares. Nueva Jersey genera más vatios solares por persona que California.
Revisen Opower, una empresa de capital abierto, trabaja con las empresas de servicios públicos y con los consumidores para bajar el consumo y la cuenta de la electricidad usando economía conductual, explicó Alex Laskey, el cofundador de la compañía, en su oficina en Arlington, Virginia. Lo hacen dándoles a las personas notificaciones personalizadas en las que se explica, en términos sencillos y claros, cómo se compara el uso que hacen de la luz con el de sus vecinos.
Una vez que la gente entiende dónde está desperdiciando energía -y cómo se comparan con sus vecinos-, muchos empiezan a consumir menos. Y, a medida que baja el consumo, las compañías de servicios públicos pueden satisfacer la demanda del cliente sin tener que construir nuevas centrales eléctricas para manejar las cargas pico unos cuantos días al año. Todos ganan. Opower acaba de asociarse con Tokyo Electric Power Co. y sus 20 millones de hogares.
Al reunir a todos sus clientes desde su fundación en 2007, dijo Laskey, Opower ya ahorró cerca de “cuatro teravatios hora de energía” y espera pronto estar ahorrando eso anualmente. La presa Hoover produce alrededor de cuatro teravatios hora de energía al año. Así es que acabamos de conseguir una presa Hoover -gratis- en Arlington, Virginia.
Un embargo de gas por parte de Putin también reforzaría el mensaje del informe sobre el clima más reciente del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de Naciones Unidas (ver página siguiente), en el que se advierte, con mayor confianza que nunca antes, que las emisiones de carbón generadas por los seres humanos están provocando el derretimiento constante de más hielo, creando un aumento más peligroso en el nivel del mar, estresando los ecosistemas en todo el mundo y creando más acidificación en los océanos porque absorben más CO2, lo que representa “un desafío fundamental para los organismos y ecosistemas marinos”.
El domingo pasado a las 10 pm, hora del este, Showtime empezó a transmitir “Years of Living Dangerously” (Años de vivir peligrosamente), una absorbente serie de nueve capítulos sobre cómo el estrés ambiental y el climático afectan a las personas reales.
En el primer capítulo aparecen Harrison Ford confrontando a funcionarios indonesios por la deforestación descontrolada en uno de sus parques nacionales; Don Cheadle siguiendo a evangelistas en Texas que batallan con la tensión entre su fe y lo que le está pasando a su entorno, y este columnista explorando cómo la prolongada sequía en Siria contribuyó al levantamiento. En el episodio noveno se presenta una entrevista detallada con el presidente Barack Obama sobre los problemas ambientales y climáticos.
Le pregunté a Harrison Ford, integrante desde hace mucho del consejo de Conservación Internacional, si haber trabajado en el documental lo hizo sentir que ya es demasiado tarde.
“No es demasiado tarde; no puede ser demasiado tarde”, expresó.
“¿Es demasiado tarde enseñarles a nuestros hijos la diferencia entre el bien y el mal? Si no estamos listos para rectificar algo que nos está pasando, ¿cómo podemos esperar que nuestros hijos hagan algo al respecto?”. Hay que recordar, agregó, que “la naturaleza estará muy bien sin nosotros. La naturaleza no necesita de las personas. La gente necesita a la naturaleza. Por eso es que no podemos salvarnos sin salvar a la naturaleza”.
Ford tiene razón. Todavía podemos hacer esto. Estamos más cerca, tanto de los peligros para el clima como de las soluciones a escala con tecnología limpia, de lo que se da cuenta la gente. Un poco de liderazgo de Estados Unidos ahora -o un poco de susto de Putin- marcarían una gran diferencia.