20 de febrero de 2020 - 00:00

Abuso en Murialdo: pidieron 8 años de cárcel para el celador

En los alegatos por el juicio contra Alejandro Salas la querella fue más dura que la fiscalía y solicitó 10 años de condena.

A sólo una audiencia de conocerse el desenlace de esta causa resonante y de mucho interés público, al presunto abuso sexual de una alumna de 4 años en el colegio Murialdo le resta únicamente la sentencia, luego de que ayer se escucharan los alegatos en Tribunales. Entre la absolución y 10 años quedó el celador acusado.

La primera en alegar en la jornada de este miércoles fue la fiscal Cecilia Bignert, quien pidió 8 años de cárcel para Alejando Salas, que llegó al juicio con el beneficio de la prisión domiciliaria.

 

La representante del Ministerio Público Fiscal solicitó el mínimo del delito por el que está imputado el sospechoso, que es abuso sexual agravado por acceso carnal y por la calidad de guardador y que tiene un máximo de 20 años de condena.

Un poco más fuerte jugó el abogado que representa a la familia de la nena, Gastón Andino, que pidió 10 años de prisión para Salas. 

Mientras que la defensa, a cargo de los hermanos Víctor y Federico Ábalos, reclamó la absolución lisa y llana de su cliente. 

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Luego de los argumentos y descargo de las partes, los jueces Alejandro Martearena, Belén Salido y Mateo Bermejo ordenaron un cuarto intermedio y en la próxima audiencia -con fecha a confirmar- comunicarán la sentencia. Antes, el acusado podrá dar la última palabra.

Escándalo en la escuela 

El celador fue detenido en agosto del 2018, apenas días después de que se conociera la denuncia. Salas fue imputado y trasladado a la cárcel, aunque en febrero pasado logró el arresto domiciliario. 

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La fiscal que llevó adelante la instrucción basó parte de su acusación en las cámaras de seguridad de Murialdo, que tomaron al hombre en la zona de los baños de la sala de 4 -donde asistía a la víctima-, en el momento que la menor habría estado en uno de los sanitarios.


    Orlando Pelichotti / Los Andes
Orlando Pelichotti / Los Andes

Esas imágenes corresponden a la siesta del 2 de agosto, y ese mismo día en la noche se descubrió la agresión cuando la madre de la pequeña fue a cambiarla y la encontró sin su bombacha. Cuando le preguntó qué había pasado, le contestó que alguien la había tocado en la escuela.

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Horas después la denuncia ya estaba radicada y las pericias físicas confirmaron una violación. Para la fiscalía y la querella, las lesiones habían sido provocadas recientemente y la niña siempre tuvo ante los profesionales un relato coherente sobre lo sucedido.

Además, explican que describió a su agresor con ropa marrón- como la vestimenta de los celadores- y sostuvo que era morocho y tenía lunares en la cara, características que coinciden con Salas.

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En oposición a esto la defensa sostuvo que el abuso habría sido intrafamiliar. Durante la investigación aportaron dibujos de la menor que, según especialistas en salud mental, evidenciarían que venía sufriendo abusos de vieja data.

Respecto de la prueba de las cámaras de seguridad, ofrecieron la captura de pantalla del celular del imputado, que mostraría que a las 14.14 del 2 de agosto habría estado leyendo un mensaje de un grupo de WhatsApp. Toma relevancia el horario exacto de esa lectura, ya que la fiscalía tiene establecido que en ese horario se produjo el hecho.

Sobre su presencia en la zona de los baños, aseguran que sólo estaba pasando por allí como parte de su trabajo. 

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La denuncia en su momento fue un "bombazo" en la institución y generó conmoción en la sociedad mendocina. Un año y medio después, la resolución del caso está muy cerca.

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