El Arzobispado de Mendoza no apelará la sentencia de la Justicia civil de Mendoza mediante la cual fue condenado -en conjunto con dos monjes- a pagar una cifra superior a 20 millones de pesos. Se trata del fallo por el aberrante caso en que un aspirante a monje sufrió sistemáticos abusos de parte de dos monjes en el Monasterio del Cristo Orante (Tupungato, Mendoza).
Cristo Orante 1
La Iglesia pagará $20 millones a víctima de abusos de 2 monjes: el trasfondo del escandaloso caso
Archivo Los Andes
Previo a esta sentencia, los religiosos ya habían sido sancionados y suspendidos por el Arzobispado hace ya algunos años por "incumplir con su canon de castidad" (celibato). En tanto, Roqué Moreno y Portillo no perdían la oportunidad de defenestrar a la Iglesia tradicional como institución en los talleres que dictaban. En pocas palabras, la relación estaba rota mucho antes de esta histórica condena.
Los primeros abusos -sexuales y de autoridad y conciencia- ocurrieron cuando la vìctima tenía 17 años y, en consecuencia, era menor de edad todavía.
Qué hay detrás de la decisión de la Iglesia de acatar la condena y no apelar
Mientras que en la Justicia de Mendoza se aguarda por la inminente resolución referida al segundo juicio por los abusos a niños sordos y niñas sordas en el Instituto Próvolo (por el que ya fueron condenados dos curas), la postura de la Iglesia de Mendoza de responder económicamente por los abusos al aspirante a monje es todo un mensaje.
El Arzobispado se refirió a los abusos en el Cristo Orante y criticó a los medios
Los monjes Diego Roqué Moreno y Oscar Portillo.
Archivo Los Andes
La decisión del Arzobispado puede leerse en sintonía con la postura del Papa León XIV, quien parece decidido a implementar realmente en la práctica la doctrina de "Tolerancia Cero" con miembros del clero acusados y denunciados como abusadores o encubridores. Esta fue una de las tantas deudas del Papa Francisco en la práctica, mientras que León XIV ya mantuvo reuniones con referentes y sobrevivientes de abuso eclesiástico.
En paralelo a este andar en el fuero civil, en lo penal la causa se reactivó esta semana. Luego de que dos jueces confirmaran el sobreseimiento de los monjes en el momento en que el Ministerio Público Fiscal había solicitado la elevación a juicio para Roqué Moreno y Portillo, en marzo de este año la Corte mendocina ordenó que se repitiera este proceso.
De hecho, el máximo tribunal consideró que, a su criterio, había sobradas pruebas que evidenciarían abusos (sexuales y de poder) por parte los monjes contra la víctima, identificada con las iniciales N.B. Incluso, los supremos validaron las pruebas que confirmaban los presuntos abusos cuando el aspirante a monte era menor de edad aún.
Presuntos abusos en el Cristo Orante: validaron pruebas que comprometen a los dos monjes
Los monjes Diego Roqué Moreno y Oscar Portillo.
Archivo Los Andes
El miércoles, en el Valle de Uco, se repitió la audiencia de elevación a juicio (en lo penal) para definir si los monjes llegarán o no al proceso en el banquillo de los acusados.
Mails, manipulación y la fe como trampa
La historia de N. comenzó como una búsqueda espiritual genuina y terminó en una pesadilla de manipulación. Atraído por el misticismo y el deseo de consagrar su vida a Dios, el joven llegó al bellísimo y aislado paraje de Gualtallary (Tupungato). Allí, al pie de la Cordillera de los Andes, funcionaba el Monasterio del Cristo Orante, un lugar que -a simple vista- rompía los esquemas de la Iglesia tradicional.
Los monjes Roqué Moreno y Portillo cultivaban un perfil estético e identitario muy particular: vestían túnicas oscuras -lejanas al hábito clerical tradicional-, promovían una espiritualidad de aislamiento absoluto y se mostraban con un discurso refractario y crítico hacia las estructuras de la Iglesia institucional.
Este perfil "outsider" dentro de la religión despertó una curiosa y magnética atracción por estas dos figuras, sus talleres y sus enseñanzas. Incluso, en el monasterio elaboraban productos, mercaderías y hasta vino que comercializaban por su cuenta y era el sustento del lugar.
Sin embargo, y según queda confirmado en la condena civil, detrás de esa fachada se escondía un entramado asimétrico de poder. Aunque N.B. se mudó formalmente al monasterio al cumplir los 18 años, las visitas iniciales y los primeros abusos comenzaron cuando tenía 17.
Según denunció N.B. en la Justicia a fines de 2018, los sistemáticos abusos transcurrieron entre 2009 y 2015.
"Llegué a pensar que Dios permitía que viviera esto", confesó la víctima en una de las primeras entrevistas que dio a Los Andes. En sus palabras quedaba graficadas el nivel de quiebre psicológico y la anulación de la conciencia a la que fue sometido. Confundido entre el respeto absoluto a sus superiores y su propia fe, el joven procesó durante años el sometimiento físico como parte de su "sometimiento espiritual".
Decenas de correos electrónicos que N.B. intercambió con Roqué Moreno (o "Diego de Jesús", como él mismo se hacía llamar) forman parte del expediente, y la querella y la fiscalía ponderaron como pruebas clave de la asimetría y el sometimiento.
En tanto, oportunamente la defensa de los monjes insistió -también basándose en esos mails- en la teoría de una relación amorosa y consentida entre dos adultos. Aunque los textos revelan la perturbadora manipulación psicológica de Roqué Moreno hacia el adolescente.
Monasterio del Cristo Orante, de lugar turístico a posible escenario de abusos
Monasterio del Cristo Orante, de lugar turístico a posible escenario de abusos
En los fragmentos más comprometedores de esos mails, el monje combinaba declaraciones de un afecto posesivo con directivas espirituales, generando culpa y confusión en el adolescente. En algunos de ellos. Roqué Moreno habla de regalos y sorpresas que le tiene preparado al joven para su cumpleaños número 18, así como también hay reproches por "alejamientos" del joven con advertencias.
Según confirmaron los peritos del Equipo de Abordaje de Abuso Sexual (Edeas) durante la instrucción, todos estos escritos ratificaban que el relato de la víctima en su denuncia por abusos era verosímil y carecía de signos de fabulación.
Antecedentes ignorados y las sanciones que no hablaban de abusos sexuales
Si bien ahora la Iglesia mendocina acepta pagar la millonaria indemnización en el fuero civil, N.B. relató en su denuncia de 2018 en la Justicia que había acudido al Arzobispado de Mendoza en 2015 para relatar lo que había vivido en el Cristo Orante, pero que el entonces monseñor Carlos Franzini no había intervenido.
Cristo Orante: duro comunicado del Arzobispado de Mendoza
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También el propio Arzobispado había aplicado sanciones canónicas contra los dos religiosos. A Portillo se lo sancionó por "abuso de autoridad", mientras que a Roqué por incumplir el celibato. Ambas sanciones incluyeron suspensiones temporales y se confirmaron en 2021, pero en ninguna de las resoluciones se hablaba de la existencia de abusos sexuales.
"Yo no necesito que la Justicia me diga lo que pasó, yo lo viví y lo sé. Pero que la ley lo avale es una reivindicación", contó a N.B. a Los Andes hace unos meses, cuando la Corte ordenó que se repitiera la audiencia que podría acercar a los monjes a juicio -en lo penal- por los abusos.