26 de octubre de 2014 - 00:00

¿Podrá gobernar Mendoza quien asuma en 2015?

Para esta altura del año que viene ya estará electo el próximo gobernador de Mendoza. La persona que elijamos, se supone, tendrá un plan definido, un horizonte claro, sabrá qué puede hacer y cómo.

Si estos aspectos no los tiene resueltos no gobernará, solo se limitará a ejecutar políticas que le bajen del Gobierno Nacional y pagará sueldos al ritmo de los aumentos que le marquen los sindicatos, no hará mucho más.

También deberá definir claramente las prioridades; por ejemplo, este año se van a gastar unos $ 23 millones en remodelar la mansión Stoppel de la calle Emilio Civit, mientras que agrandar la Terapia Intensiva del hospital Lagomaggiore sale menos dinero y podría tener 15 camas, casi el doble de las que hoy tiene -eso sí, antes deben arreglar la deuda salarial que tienen con los residentes-.

No es la idea debatir si este es el momento para hacer las obras en la Mansión y no agrandar la terapia de un hospital público, es una situación real que es solo puesta de ejemplo. Tendrá que tener un plan de gobierno detallado para no llegar a la Casa de Gobierno y tomar como primera medida la redecoración de su despacho.

Cierto es que la persona que se transforme en el titular del Ejecutivo a partir de diciembre de 2015, entre varios desafíos, tendrá que definir una postura clara sobre el gasto público, su incremento y la no correspondencia con la eficacia en los servicios que presta el Estado.

Un documento del Consejo Empresario Mendocino (CEM), elaborado por Gustavo Rivarola, indica que las erogaciones totales en 2003 representaban el 12% del PBG y llegaron al 20% del PBG en 2013. Si bien la economía creció 7,5 veces en ese período en términos nominales, las erogaciones totales lo hicieron 12,5 veces.

Destacan también que los recursos de origen nacional han representado más de la mitad del total de los recursos corrientes durante toda la década, con excepción del 2003. Entre 2003 y 2010 los recursos de origen nacional ganaron 10,5 puntos porcentuales sobre el total de recursos corrientes, alcanzando un máximo de 57,5% sobre el total.

A partir de entonces, el dinero de origen provincial comenzó a aumentar su participación relativa, en especial durante los dos últimos años, impulsados por el incremento de la recaudación del impuesto a los Ingresos Brutos.

Los economistas del Ieral no tienen buenas noticias tampoco sobre la situación de la provincia. En su informe anual 2014 explican que el desfase entre los ingresos y egresos del Gobierno no ha sido producto de una caída en la recaudación, ya que la presión impositiva del principal impuesto en la provincia (Ingresos Brutos) casi se ha duplicado cuando se compara el promedio de los años 1997-07 con el de 2013.

Agregan que el actual problema de las cuentas fiscales surge cuando se observa la dinámica de las mismas en los últimos 10 años y se la compara con el nivel de producción de la provincia.

Mientras este último se multiplicó nominalmente por casi 7 veces, los ingresos de la Provincia crecieron 11 veces pero los gastos 12,5 y las erogaciones de personal en casi 15 veces.

En definitiva, la economía creció, pero el gasto público aumentó más, y además pagamos más impuestos para sostener el Estado que presta los mismos servicios y de mala calidad.

Gobiernos radicales y justicialistas son responsables del incremento del gasto. Miembros de ambos partidos ven el problema pero no arriesgan ninguna solución.

La Ley de Sueldos, así como el congelamiento de las vacantes de ingreso al Estado, no sirven demasiado; es más, Pérez sigue pasando a planta permanente a gente de su entorno, mientras otros que prestan servicios no cobran.

Desde la Unión de Entidades Empresariales de Mendoza (UEEM) trabajan en proyectos que pueden ser un buen comienzo para debatir el tema y encontrar una posible solución, así es como plantean que es necesario reformar los estatutos de los empleados públicos (principalmente en salud, educación y seguridad) para revisar la estabilidad y la productividad, entre otras cosas. Hay hasta proyectos de ley con la idea casi listos para ser debatidos.

Más allá de que si esta propuesta es buena o no, lo importante es que los candidatos comiencen desde ahora a entender cuál será el escenario que los espera en 2016.

El incremento del gasto público sin un correspondiente aumento de los servicios, ni la calidad de los mismos que presta el Estado, deberá ser tenido en cuenta por cualquier candidato y discutido en la campaña electoral, aunque es poco probable que eso suceda.

Mientras tanto, también tendrá que hacer bien las cuentas quien asuma en 2015, porque lo esperan vencimientos de deuda estimados en 1.750 millones de pesos en 2016, pero además, el 60% de ese monto depende de la evolución del dólar linked, señala el economista Leonardo González. Obviamente también estarán esperándolo los sindicatos para pedirle aumentos de salarios.

La persona que quiera gobernar Mendoza, deberá empezar a pensar soluciones concretas para estos temas, sino se limitará a administrar la Provincia, no a gobernarla.

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