Históricamente prevaleció en nuestro país una hegemonía estatal respecto de la educación. Era el Estado en soledad el que dirigía el sistema educativo.
Históricamente prevaleció en nuestro país una hegemonía estatal respecto de la educación. Era el Estado en soledad el que dirigía el sistema educativo.
Y esta exclusividad del Estado en materia educativa tuvo su causa no en el desinterés del argentino por la educación sino en que él mismo planteó un sistema fuertemente centralizado. Esta idea se hizo hábito y poco a poco la población perdió conciencia de que la educación era y es corresponsabilidad de todos los integrantes y sectores de la sociedad política.
Sin embargo, esta pasividad se ha visto sacudida en las últimas dos décadas en la medida que la educación evidenciaba marcados signos de deterioro. Ya no era la Argentina la nación pionera en educación, todo lo contrario, su retraso en materia cultural resultaba alarmante. Y al deterioro educativo se asociaba el deterioro social, del que tenemos sobradas muestras.
Desde hace algunos años asistimos en el país a un panorama auspicioso: el interés más activo por la educación argentina del ámbito empresario y del denominado tercer sector. Así se han suscitado en el país experiencias como “Proyecto educar 2050”, “Córdoba Mejora”,
“Enseñá por Argentina”, entre otras iniciativas, a las que se suman decenas de organizaciones civiles que pretenden contribuir a la mejora educativa.
En este contexto, para Mendoza ha comenzado un proceso significativo: a comienzos de este año se conformó la Mesa de Encuentro por la Educación Mendoza.
Los esfuerzos que diferentes instituciones realizaban para la mejora de la educación de modo aislado hoy se ven aunados en una institución que los vincula. Entre las instituciones que participan podemos mencionar: la Unión de Entidades Empresarias de Mendoza (UEM), el Consejo Empresario Mendocino (CEM), la Unión Comercial e Industrial de Mendoza (UCIM), Asociación de Empresarios del carril Rodríguez Peña (Aderpe), Nuestra Mendoza, Fundación Crescere, Conin, Instituto para la Transformación del Estado y la Sociedad -ITES, Federación Argentina de Bachilleratos Humanistas Modernos (Fabhum), Fonbec, Observatorio de la Convivencia Escolar de la Pontificia Universidad Católica Argentina, Fundación Mente Sana, Red Mendocina Familia y Vida, académicos de distintas universidades públicas y privadas, así como legisladores de los diferentes partidos de la provincia.
La Mesa, que comenzó a configurarse en junio de este año, ha logrado consolidarse. Sus integrantes participaron del VI Foro de la Calidad Educativa realizado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y fueron una de las 60 instituciones que promovieron la Semana de la Educación.
En este corto, pero fructuoso camino, se ha logrado: reuniones con especialistas, a las que asistieron legisladores provinciales y miembros del Poder Ejecutivo, como la directora general de Escuelas, María Inés Abrile de Vollmer; se han realizado aportes al anteproyecto de la ley provincial de educación y se logró que Mendoza fuera la sede del Pre Foro de la Calidad Educativa a realizarse en agosto de 2015.
Lo que realmente interesa destacar es que sin el aporte personal y de las organizaciones civiles, la crisis educativa no será superada. Hemos comprobado ya que el Estado, de manera aislada, no puede resolver el problema y quizás éste no hubiese alcanzado la profundidad de hoy, si el mismo no se hubiera empeñado, gestión tras gestión, en mantener el monopolio de una actividad que exige la responsabilidad de la familia, de las entidades intermedias y del sector productivo.
En síntesis, exige y es responsabilidad de la sociedad política toda. Hasta que no se entienda esto la “tragedia educativa” se hará más aguda.