Necesitaba ganar, y lo hizo. Luego de un 2014 arrollador, el Real Madrid pasa por tiempos de irregularidad que le costaron la eliminación de la Copa del Rey, un sufrimiento extremo para pasar a cuartos de final de la Liga de Campeones -con caída 4-3 ante el Schalke en el Bernabéu en el que lo salvó el triunfo de la ida- y la pérdida de la punta de la Liga española.
En medio de ese escenario, una victoria de local en la jornada de ayer frente al Levante era fundamental para llegar en las mejores condiciones posibles al clásico del próximo domingo frente al Barcelona. El 2-0 no lo mostró tan brillante como en otras ocasiones, pero quedó claro que el triunfo nunca estuvo en duda. Y de esta manera alcanzó los 64 puntos, a tan sólo uno del equipo de Lionel Messi, al que visitará en siete días.
No le costó demasiado al Real quebrar el cerrojo que propuso su rival -y que mantuvo casi igual aún cuando quedó abajo en el marcador-. Iban apenas 4 minutos cuando estuvo cerca Cristiano Ronaldo de marcar el primer gol, pero su remate se estrelló contra el palo. Ya a los 17’, Gareth Bale no perdonó: la pelota le quedó luego de una serie de rebotes y le pegó a la red para marcar el primer gol. Su festejo, tapándose los oídos, pareció una alusión a todas las oportunidades en las que el público del Bernabéu lo reprobó.
A los 39’, el galés desvió levemente un remate de Cristiano Ronaldo -que sigue con números de efectividad bastante por debajo de tiempos recientes- para anotar el segundo gol y prácticamente liquidar cualquier incógnita acerca del marcador.
El segundo tiempo se pareció bastante a un trámite en el desarrollo. Aunque a los 19 minutos el francés Benzema estuvo cerca de marcar un gol que hubiera quedado en el recuerdo de todos, cuando empalmó de taco un centro de Cristiano Ronaldo y la pelota rebotó en el vértice del arco. Pero no pudo ser, y el 2-0 se mantuvo inalterable hasta el final. En siete días, ante un rival de mucho mayor peso, el Real Madrid tendrá que estar a la altura de sus mejores días para poder pasar delante de nuevo en la Liga. O al menos, para que no termine de escapársele nuevamente el torneo doméstico.