13 de julio de 2013 - 21:26

Voyager 1, a las puertas de la Galaxia

La sonda Voyager1 ya ha viajado 18 trillones de kilómetros y los científicos aún se preguntan si está pronta o no a abandonar el Sistema Solar. El “viento solar” que azotó a la nave durante casi cuatro décadas ahora ya no lo hace.

Pese a haber viajado 36 años y 18 trillones de kilómetros, la intrépida sonda espacial Voyager 1 aún no ha dejado el vecindario solar. Pero todo indica que actualmente está cruzando un umbral importante para el resto de la galaxia.

Una nueva investigación publicada en la revista Science presenta pistas tentadoras sobre la ubicación actual de la Voyager en la linde del Sistema Solar, o heliosfera, la frontera tipo burbuja que divide el reino de la influencia del Sol del espacio interestelar.

La región específica que la Voyager navega actualmente ha sido apodada "autopista magnética". Está ubicada dentro de la parte más lejana del límite de la heliosfera, llamada heliofunda. Siendo un sitio confuso, esta autopista es donde parece haber una conexión entre las líneas magnéticas solar e interestelar, y es donde el flujo de partículas cargadas entra y sale del Sistema Solar.

Datos de la Voyager de agosto de 2012 recientemente publicados indican que sus instrumentos habían detectado que el viento solar (las partículas que emanan del Sol) que había estado azotando la nave durante casi cuatro décadas era prácticamente inexistente. Al mismo tiempo, los sensores detectaron niveles exorbitantes de partículas galácticas entrantes desde fuera del Sistema Solar. Se piensa que estos rayos cósmicos se originan de las violentas explosiones generadas por estrellas moribundas que se convierten en supernovas.

"Esta rara última región antes del espacio interestelar se está enfocando, gracias a la Voyager 1, el explorador de la humanidad más distante", dice Ed Stone, científico del proyecto Voyager del Instituto de Tecnología de California, en Pasadena.

"Vimos una drástica y rápida desaparición de las partículas de origen solar. Su intensidad se redujo más de mil veces, como si hubiera una enorme bomba de vacío en la rampa de entrada a la autopista magnética", dijo Stamatios Krimigis, científico a cargo del instrumento de partículas cargadas de baja energía de la Voyager, en una declaración para la prensa. "Nunca antes habíamos presenciado tal caída, excepto cuando la Voyager 1 salió de la magnetósfera gigante de Júpiter, hace aproximadamente 34 años", indicó.

Aún en el vecindario

Por sí sólo esto se hubiera considerado evidencia clave de que la Voyager estaba por salir del Sistema Solar. Pero el magnetómetro de a bordo presenta una imagen distinta. Sigue detectando rastros débiles del campo magnético solar, indicando claramente a los científicos de la misión que la sonda espacial sigue estando dentro del reino del Sol. Lo que están esperando ahora es que la Voyager detecte un cambio abrupto en la dirección del campo magnético, lo que indicaría que se está originando en el espacio interestelar y no por el Sol.

"Si se analizan aisladamente los datos de rayos cósmicos y partículas energéticas, se podría pensar que la Voyager ha alcanzado el espacio interestelar, pero el equipo siente que la Voyager 1 aún no ha llegado ahí porque todavía estamos dentro del dominio del campo magnético del Sol", dijo Stone en un comunicado de prensa de la NASA.

¿Cuánto tardará la Voyager 1, que viaja a 61.115 kilómetros por hora, en salir oficialmente de nuestro vecindario solar? Realmente depende del ancho de esta extraña zona de transición que está cruzando actualmente. Los científicos de la NA SA estiman que podría tardar entre pocos meses hasta años, aunque nadie lo sabe.

"Pero la espera misma es increíblemente emocionante, puesto que la Voyager sigue desafiando los pronósticos y cambiando la forma en que concebimos esta misteriosa y maravillosa región de entrada a la Galaxia", considera Krimigis.

Cuando salga del otro lado, hará historia al convertirse en el primer objeto hecho por el hombre en abandonar el Sistema Solar y entrar al reino de las estrellas y el resto de la Vía Láctea.

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