Volvió Regatas. Ese gigante de Mendoza que supo dominar a gusto y placer la actividad en la década del 90 y parte del 2000, se despertó. Volvió Regatas. El que iba al Pozo Apache o cualquier otra cancha y sacaba chapa de campeón. Volvió Regatas, porque su gente lo acompañó de manera masiva y le dieron un marco espectacular al encuentro junto a sus pares Apaches, quienes brindan una fiesta en cada partido. Volvió Regatas porque defendió con uñas y dientes cada movimiento ofensivo de Atenas. Perdía por 8 puntos en el último cuarto y parecía historia sentenciada, sin embargo, sacó el traje de guapo y lo atropelló a Atenas. Griffa se hizo una muralla y anuló a Estalles, Rondón y Montaño lucharon en la zona pintada y capturaron cuanto rebote andaba dando vuelta. El Apache estuvo cinco minutos sin covertir y con anotaciones de Rosales, Montaño y un Garmendia gigante, pasó al frente por cinco puntos. Era todo del Lago. Pero, no definió el encuentro y el Apache se puso en juego. Igualó Estalles faltando 30 segundos con dos libres y quedó un ataque para cada uno. Defensa fuerte en ambas zonas y suplementario. El tiempo extra arrancó con un triple de Garmendia. Atenas, perdió el rumbo y el Lago sacó una diferencia de 6 puntos. Pero, Atenas, fiel a su estilo no tiró la toalla y se puso en juego. Palo a palo hasta el final. Última bola para el dueño de casa, defensa fuerte, pelota en los pies de Griffa, Garmendia y Rosales se tiraron con alma corazón y vida, recupero y chicharra final. Sin dudas, volvió Regatas. El Viejo Lago, el de los triunfos importantes.
