13 de julio de 2026 - 21:35

¿Un dragón de Juego de Tronos? Mide 7 centímetros y sorprende al mundo por su extraño aspecto

El aspecto de este animal intimida por las espinas y sus colores, pero no representa ningún peligro. Incluso, en África se consume como alimento.

Una oruga gigante de color negro sorprendió a los usuarios de las redes sociales tras volverse viral su extraño aspecto. A primera vista, y en especial si sos fanático de Juego de Tronos, parece una criatura fantástica con similitudes a los dragones de la popular serie de drama y fantasía.

Con más de siete centímetros de largo, un cuerpo cubierto de espinas y llamativos colores, es una de las larvas más sorprendentes que existen. Se trata de la Bunaea alcinoe, una especie de lepidóptero ditrisio de la familia Saturniidae y que se distribuye por el África subsahariana.

Sin embargo, detrás de esa apariencia intimidante con la que más de uno saldría corriendo hay un dato inesperado: esta larva es completamente inofensiva para las personas. Además, entre los datos sorprendentes, en distintas regiones africanas se consume como alimento por su alto valor nutricional.

La Oruga que “salió de Juego de Tronos”.

La Oruga que “salió de Juego de Tronos”.

La oruga que “salió de Juego de Tronos”

Esta especie, conocida como la oruga de la polilla del repollo, presenta una gran variedad de colores. Puede ser negra con espinas blancas o roja con púas amarillas, entre otras combinaciones que le permiten ahuyentar a posibles depredadores por su poca defensa.

En las imágenes sus espinas parecen peligrosas, pero en realidad son muy blandas y no son una amenaza para nadie. Como se mencionó anteriormente, ese aspecto forma parte de un “mecanismo de defensa natural” que le ayuda a evitar ataques de otros animales.

Por otra parte, durante su etapa larvaria también se destaca por su “enorme apetito”. Según informa el sitio Oddity Central, estas orugas son capaces de devorar rápidamente las hojas de los repollos y dejar las plantas completamente sin follaje.

Cuando alcanzan su máximo desarrollo, abandonan la superficie y se entierran para transformarse en pupas. Después de un tiempo completan la metamorfosis y emergen convertidas en grandes polillas marrones, reconocibles por los llamativos dibujos que lucen en sus alas. La bella naturaleza.

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