3 de julio de 2026 - 17:35

Tiene 96 años, es influencer y está al borde del desalojo por organizar fiestas descontroladas

La mujer vive en una residencia de ancianos y fue notificada de una posible expulsión del lugar si continúa con sus reuniones escandalosas. "No pueden detenerme".

Lillian Droniak, más conocida como Grandma Droniak, es una influencer estadounidense de 96 años, quien crea contenidos en TikTok y ya tiene más de 15 millones de seguidores. En los últimos días, dio de qué hablar entre usuarios de todo el mundo luego de recibir un aviso de desalojo en la residencia de adultos mayores donde vive.

La mujer es famosa por publicar videos dando consejos sobre amor, amistad y diferentes aspectos de la vida. Pero también, sube videos bailando y con disfraces divertidos para hacer reír a su audiencia, todo desde su habitación de la residencia.

Recientemente, Lillian publicó un video mostrando una carta que le envió la administración del lugar, advirtiéndole que la desalojarían si continúa organizando fiestas "escandalosas" en las instalaciones. El aviso habría sido enviado luego de reiterados reclamos de otros residentes por ruidos molestos en horas de la madrugada.

"Me van a echar de la residencia de ancianos. Dicen que me van a echar si no paro con las fiestas", explicó Droniak en un video en redes sociales. Si bien, la administración del lugar permite a los residentes "socializar y disfrutar de actividades cotidianas", aseguraron que no se permiten fiestas desenfrenadas como las que habitualmente organiza la mujer.

La advertencia del geriátrico a la influencer

"No se permiten fiestas y no puede servir alcohol a otros residentes. Esto supone un problema de seguridad", leó Droniak en voz alta, instantes antes de romper la carta en pedazos.

Uno de los argumentos presentados contra la mujer fue que varias personas salieron de su habitación a la una de la mañana del pasado martes por lo ruidos provenientes de su habitación, según detectaron las cámaras de seguridad.

"La repetición de incidentes de esta naturaleza podría conllevar restricciones para las visitas y el acceso a las zonas comunes. Le pedimos que garantice que las futuras reuniones respeten las normas de la comunidad y el horario de silencio", le advirtieron.

Ante este comunicado, la nonagenaria expresó su molestia y aseguró que tiene derecho a organizar las fiestas que desee. "Pago 12.000 dólares al mes por vivir aquí y puedo ir de fiesta si quiero". Al final de su video, aseguró que esa noche organizaría otra reunión con amigas en su habitación. "No puedo evitarlo. Me encanta la fiesta. No pueden detenerme”.

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