En la ciudad de Christchurch, Nueva Zelanda, aparecieron diversos carteles con mensajes realmente confusos ubicados en puntos estratégicos y muy transitados de las calles, esto generó gran desconcierto e incertidumbre de los habitantes.
Las señales distribuidas a lo largo de la ciudad de Christchurch parecen ser oficiales, pero en realidad contenían mensajes sin sentido creados por un artista.
En la ciudad de Christchurch, Nueva Zelanda, aparecieron diversos carteles con mensajes realmente confusos ubicados en puntos estratégicos y muy transitados de las calles, esto generó gran desconcierto e incertidumbre de los habitantes.
La confusión radica en que, debido a su estilo visual, las señales parecen ser avisos oficiales del ayuntamiento. Los carteles, distribuidos en varios lugares de la ciudad, contienen escritas frases que no parecen tener sentido: "Esta zona está un poco embrujada, pero manejable", se lee en uno de ellos. Otra advertencia simplemente tiene escrito "No". Un tercer cartel, situado en medio de una concurrida zona comercial, funciona como aviso a los peatones que el "límite de velocidad para caminar eran 2,83 km/h ".
Tras la difusión, se creo todo tipo de reacciones en redes sociales. Un usuario publicó una foto del sitio y preguntó si el límite de velocidad peatonal era real.
Este particular estilo de señales fue obra del artista Cameron Hunt, conocido por su arte callejero humorístico como parte del Festival de Arte Callejero Little Street.
Instaladas como letreros temporales, las obras imitan la estética de un aviso de señalización oficial, pero toma la creativa idea de combinarla con un lenguaje absurdo y confuso. Las piezas se instalaron en diferentes días, con el objetivo de animar a la gente a estar pendiente de las nuevas incorporaciones en las calles de la ciudad.
“Fue fantástico ver a la gente interactuar con los carteles”, comentó Hunt. “También hay algunos salvajes que han bromeado acerca de escribir al consejo sobre estos ‘signos ridículos’.”
En declaraciones al medio The Guardian, el artista expresó "La idea era hacer carteles que parecieran oficiales, pero con mensajes completamente absurdos, creando así momentos de confusión, seguidos de unas buenas carcajadas".
Finalmente con respecto al recibimiento del público añadió: "Me gusta ver las reacciones de la gente: o se ríen al instante, o hay un poco de desconcierto. El arte tiene que hacer pensar al espectador".