En una ciudad del sur de China, un emprendedor ideó un negocio tan insólito como exitoso: contratar personas para que “parezca” que trabajan. El proyecto, lanzado en abril en Dongguan, llenó rápidamente todas las vacantes y atrajo la atención por su enfoque inusual frente al desempleo juvenil.
Su creador, conocido como Feiyu, afirma que no se trata solo de un ingreso para quienes participan, sino de una forma de mantener autoestima y rutina en un contexto laboral complicado. “Lo que vendo es la dignidad de no sentirse inútil”, explicó el chino al medio Newsweek.
Según sus datos, un 40% de los clientes son recién graduados, un 60% son freelancers y la mayoría tiene alrededor de 30 años. Feiyu considera que este es un experimento social más que un negocio, con potencial para ayudar a que estos “empleados ficticios” transformen su puesto inventado en un punto de partida real.
En ciudades como Chengdu, Shanghái o Shenzhen, estos espacios ganaron popularidad gracias al alto desempleo juvenil, que supera el 14%, y a la cifra récord de más de 12 millones de graduados que ingresan este año al mercado laboral.
Para algunos, estas oficinas sirven también como un recurso para cumplir requisitos formales.
Un caso ejemplo de la empresa
Xiaowen Tang, graduada en 2024, necesitaba presentar prueba de una pasantía para obtener su diploma y pagó un mes de alquiler en una oficina ficticia, en un caso extraño distinto del que se relata. Desde allí, escribía novelas en línea y enviaba fotos a su universidad como evidencia.
Además de este ejemplo, algunos jóvenes quieren seguir teniendo un “lugar donde ir” para mantener la disciplina que adquirieron durante los años facultativos. Esto se debe a que el desempleo juvenil alto es grande y muchos graduados compiten por pocos puestos. Esto solo ocurre en China.