24 de mayo de 2025 - 00:43

El conmovedor relato de una mujer que estuvo ocho minutos muerta: "No había dolor, solo paz"

Brianna Lafferty, una británica que fue declarada clínicamente muerta, relató lo que sintió en ese estado. “Sentí que todo tenía sentido, sin tiempo ni miedo”.

Brianna Lafferty, una mujer británica de 30 años, atravesó una de las experiencias más misteriosas y debatidas por la ciencia médica: estuvo muerta durante ocho minutos. Declarada clínicamente fallecida tras un cuadro extremo de distonía mioclónica —una rara enfermedad neurológica que le provocaba espasmos y contracciones musculares involuntarias—, su testimonio se convirtió en una de las pocas ventanas disponibles hacia lo que ocurre más allá de la muerte.

En diálogo con el diario Mirror, Lafferty relató con asombrosa lucidez lo que vivió en ese breve pero impactante momento: “De repente me separé de mi cuerpo físico. No veía ni recordaba mi ser humano. Estaba completamente quieta, pero me sentía plenamente viva, consciente y más yo que nunca. No había dolor, solo una profunda sensación de paz y claridad”.

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Declarada clínicamente fallecida tras un cuadro extremo de distonía mioclónica —una rara enfermedad neurológica que le provocaba espasmos y contracciones musculares involuntarias—, su relato se convirtió en una de las pocas ventanas disponibles hacia lo que ocurre más allá de la muerte.

Declarada clínicamente fallecida tras un cuadro extremo de distonía mioclónica —una rara enfermedad neurológica que le provocaba espasmos y contracciones musculares involuntarias—, su relato se convirtió en una de las pocas ventanas disponibles hacia lo que ocurre más allá de la muerte.

Según cuenta, su cuerpo había colapsado después de cuatro días de insomnio total, durante los cuales no pudo dormir ni siquiera un minuto. Fue entonces cuando el corazón se detuvo y los médicos constataron que ya no había signos vitales. Pero lo que ella vivió en ese lapso la marcó para siempre: “Este desapego de mi forma física me hizo comprender lo efímera y frágil que es nuestra experiencia humana. Hay una presencia, o inteligencia, superior a nosotros mismos que nos guía y vela por nosotros con amor incondicional”.

Para Brianna, el concepto de tiempo desapareció completamente: “Allí todo sucede a la vez, como si el tiempo no existiera, pero reinara un orden perfecto. Experimenté el origen de todo y aprendí que nuestro universo está compuesto de un montón de números. Conocí a otros seres que no estoy segura si eran humanos, pero me resultaron familiares”.

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“De repente me separé de mi cuerpo físico. No veía ni recordaba mi ser humano

“De repente me separé de mi cuerpo físico. No veía ni recordaba mi ser humano", dijo

Su regreso al cuerpo no fue inmediato ni fácil. “Sentí como si hubiera estado ausente durante meses”, afirmó. La recuperación fue ardua: estuvo internada durante cuatro días, debió volver a aprender a caminar y a hablar, y fue sometida a una neurocirugía experimental tras sufrir daños en la glándula pituitaria. “Hasta ahora, ha sido un éxito”, explicó.

Hoy, aunque dice sentir “un poco de miedo” de volver a pasar por una experiencia similar, no tiene rencor. “Gracias a esto, siento gratitud en lugar de ira. Regresé con un sentido de misión y un profundo respeto tanto por la vida como por la muerte”.

Su historia se suma a las de otras personas que atravesaron estados similares, mientras la ciencia sigue tratando de desentrañar qué ocurre exactamente en los segundos que separan la vida de la muerte. Pero Brianna, por su parte, ya tiene su respuesta: “Lo que temía ya no tiene poder sobre mí. Y lo que antes perseguía ya no me parece importante”.

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