La mayoría de las mujeres, con la excepción de la diva Susana Giménez -que sabe que su rubia cabellera proviene de la cabeza de albinos-, desconoce el origen de las extensiones o cortinas que le aplican en la peluquería.
Algunos estilistas mendocinos consiguen el pelo natural que se utiliza para este tratamiento al por mayor en Buenos Aires, mientras otros lo compran a personas que deciden cortar su melena y venderla.
Los peluqueros consultados comentaron que, por lo general, quienes están dispuestos a vender su pelo hacen un recorrido por varios salones para encontrar el mejor postor. Es que si bien la suma en sí puede parecer considerable por algo que no demanda demasiado esfuerzo, es imposible repetir la transacción con frecuencia por la sencilla razón de que los cabellos crecen de 1 a 1,5 centímetros cada mes y se suele comprar un largo de 40 centímetros como mínimo.
"Compro pelo" se lee en un cartel en la vidriera de una peluquería sobre calle Patricias, entre General Paz y Godoy Cruz. Marcelo Alejandro González explica que, en promedio, compra una cabellera diaria. Su local cuenta para ello con la ventaja de estar ubicado en un sitio donde se concentran las paradas de colectivos provenientes de distintas partes del Gran Mendoza.
El joven estilista detalla que quienes venden su pelo son mujeres, hombres y niños, usualmente de bajos recursos. Añade que paga entre 200 y 500 pesos por melena y que la cifra varía de acuerdo a la cantidad, el estado y el largo del cabello (aunque debe exceder los 45 centímetros de extensión).
Marcelo señala que antes era común armar una colita y cortar en forma recta, pero él prefiere ir tomando mechas para definir un corte que le quede bien a la persona.
Marcela Basile, de Alberto César Estilista, también prefiere cortar ella misma el pelo natural que utiliza para extensiones y cortinas. El motivo, detalló, es que puede armar las mechas artesanalmente, con cabello natural -que nunca haya sido teñido-, de personas menores de 40 años y que tenga 50 centímetros de largo como mínimo.
La especialista contó que de una cabellera se pueden obtener unas 300 mechas y que cada clienta utiliza en promedio, para colocarse extensiones, unas 50. Por eso, le resulta suficiente con las 6 personas que suelen ir por mes a vender el producto de años de crecimiento.
Desde el tradicional local Mario Peinados, su propietario señala que las extensiones no son el rubro principal de su peluquería, sino algo adicional, pero que de todos modos cada tanto compra una cabellera para tener material. Y subraya que quienes ofrecen su pelo no son clientas, sino personas a quienes les han indicado que pueden acercarse allí a preguntar.
El estilista cuenta que la gente pasa y averigua cuánto le pagarían, por lo que estima que consultan en más de un lugar. Sin embargo, es común que el pelo no sirva, porque sólo tiene 30 centímetros de largo y, para poder utilizarse, debe alcanzar como mínimo 40. Pero además, plantea que hubo un momento en que todas las mujeres querían colocarse extensiones, mientras que ahora no están tan de moda.
A través de intermediarios
A diferencia de quienes cortan cabello para prepararlo y utilizarlo en extensiones, Pascual Porco recurre sobre todo a un mayorista de Buenos Aires, quien le vende mechas ya armadas, que sólo debe ajustar al largo y color de quien va a llevarlas.
El conocido estilista señaló que en muy pocas ocasiones compra pelo natural directamente a la persona que lo ha dejado crecer.
Esto, porque un porcentaje muy pequeño cumple con los requisitos de extensión y cuidado. Además, debe llevar un corte recto, ya que es poco el pelo que se puede aprovechar cuando está cortado "en v" o desmechado. Porco señaló que hay muchas fantasías sobre la venta de pelo, ya que a veces se habla de que se compra el kilo a mil o 1.500 pesos, pero una melena pesa de 150 a 200 gramos.
Otro de los estilistas que trabaja en el local recordó que el año pasado fueron dos hermanas, peinadas con enormes rodetes, y cuando se soltaron el pelo les llegaba a mitad de la pantorrilla, pero esperaban que les pagaran "una fortuna". También recibieron la consulta de una chica, que iba acompañada de su madre, y pidió 3.500 pesos por su cabellera.
