Mientras el gobernador Francisco Pérez intenta salir indemne de una nueva crisis de la seguridad pública casi con el único argumento de tirar la pelota para el campo de la Justicia, el resto de los actores de la política mendocina saca cuentas de cara a octubre; aunque la situación no merezca demasiadas interpretaciones más allá de la que se derivaron de las PASO, y por ende, comiencen a trazarse -tibiamente- las primeras estrategias para 2015.
Oficialismo y oposición entienden que con no defraudar a su electorado, Julio Cobos tiene asegurado el triunfo el 27 del mes próximo. Si bien todavía falta un poco más de un mes, y las campañas aún no han arrancado, la resignación invade al PJ y el optimismo contenido a la UCR. Escépticos o ilusos, casi nadie cree en milagros, por más que todo -en ambos bandos- siempre se pueda disimular.
Más que la general, la interna. En el peronismo buscan, por lo pronto, controlar la interna entre La Corriente, los azules, la línea Integración de los hermanos Félix y el más que módico "paquismo" (cuyo poder de fuego sólo se reduce al aparato de Gobierno, más que al liderazgo que podría ejercer Pérez).
Las heridas de la derrota, los cruces por la responsabilidad de la campaña y los pasos en falso tras el fallido acuerdo con Daniel Cassia, repercuten en un delicado equilibrio que volvió a tensarse esta semana con la más que inoportuna discusión de pliegos para el siempre polémico Departamento General de Irrigación.
En un contexto donde todos tienen algo que reprocharle a otro, algunos observadores partidarios creen que en realidad lo que pasa en el oficialismo es una discusión anticipada de lo que en otras circunstancias hubiera sido la pelea post-derrota definitiva.
Especulan que una abultada victoria del radicalismo y el posicionamiento nacional que ello signficaría para Cobos complica en demasía el panorama para quien pretenda, desde el peronismo, ser el sucesor de Pérez pero también para lograr retener algunas de las 12 comunas que hoy comanda el PJ.
Suponen las mismas fuentes oficialistas, que ante la dilución del poder del Gobernador a quien se le cuestiona su obcecado cristinismo pero también su constante vocación de enredar las definiciones de gestión que terminan tropezando con objeciones internas (Irrigación es -otra vez- un buen ejemplo), que el gran elector de lo que vendrá será -en casi cualquier escenario- el vicegobernador Carlos Ciurca.
Al referente de La Corriente, sin embargo, se le achaca haber contribuido innecesariamente a la belicosidad interna pero se le reconoce que de su decisión (y fundamentalmente de quien él impulse como candidato a gobernador) dependerá que el justicialismo supere la interna o que, por el contrario, se sumerja en un enfrentamiento más intenso aún.
La salvación, las PASO. Es por ello que particularmente desde el sector Azul, se ilusionan con la sesión especial que luego de las elecciones, específicamente el 14 de noviembre, se ha convocado en la Legislatura para debatir (y -dicen- aprobar) las PASO provinciales.
Allí no sólo se podrá avanzar con las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias para todos los cargos provinciales, sino también con garantizar su financiamiento (tal como pidió la UCR) y la incorporación de otras propuestas enmarcadas en la reforma política que consensuaron previamente los radicales y el PD: la boleta única y luego el voto electrónico que promovió el intendente de Maipú, Alejandro Bermejo.
Este paquete, que por estos días está en estudio en el despacho del ministro de Hacienda, Marcelo Costa para confirmar la asignación de partidas presupuestarias, especulan que podrá salir "probablemente por unanimidad, al menos en general" confía un pope legislativo justicialista.
Sólo quedaría fuera de estudio el desdoblamiento, ya que estiman que garantizando la boleta única se disminuye el arrastre nacional, aunque ello tenga problemas operativos si se llegara a votar en Mendoza el mismo día que en la Nación con dos sistemas distintos: con boleta única aquí y con lista sábana para cargos nacionales, ya que el kirchnerismo no quiere tocar un sistema electoral que le ha permitido disciplinar voluntades a lo largo y a lo ancho de todo el país.
Pese a cierta resistencia inicial de La Corriente, en no pocos ámbitos del peronismo mendocino y sus aliados ven a las PASO como la gran herramienta que les puede permitir dirimir y ordenar las ambiciones personales y los requerimientos de los sectores internos.
Y aunque nadie quiere hoy hablar de ello, los nombres para encabezar el 2015 aparecen a poco de hablar: Rubén Miranda (La Corriente), Adolfo Bermejo (Azules), Omar Félix (Integración), Jorge Tanús (también azul) y "algún ministro que pueda contar con el apoyo de Paco", aseguran.
Por estos días de reconfiguraciones y análisis de futuras estrategias sólo una convicción consuela al PJ: en 2015 Cobos no irá por la gobernación. Ese solo dato los alienta, para aún en la peor de las derrotas en octubre, a recomponer la tropa y el tranco para lo que vendrá.
Agudeza y mensajes radicales. En el radicalismo no quieren pecar por confiados. Saben que el 27 de octubre pueden ser testigos de un triunfo histórico pero no quieren distraerse por anticipado. Hacen como que no oyen nuevos datos de encuestas frescas que incluso están estirando la diferencia a favor de Cobos a casi 30 puntos.
Saben que parte de ese capital tiene que ver con el desgaste de un gobierno nacional que lleva una década en el poder y que sigue mirando para atrás a la hora de los inconvenientes cotidianos. Pero también de la base de una gestión local "mediocre" en la que "la seguridad, la salud y la educación están colapsados".
Incluso, agudizan su análisis y hablan de una especie de "vacío de poder", que "se rinde ante los intendentes" y en la que la política "la pone Ciurca", según la visión de uno de los jefes radicales al mando de la estrategia partidaria.
Y da como ejemplo, el remanido asunto de la seguridad que por estos días sigue haciendo trastabillar a un Pérez "encapsulado": "Es sólo ir y poner la cara. No hay política, no hay gestión..." asegura uno de los dirigentes que deciden el rumbo de la UCR que aprovecha para deslizar la "protección" del vice que "salva" al ministro Carlos Aranda.
Más allá de las críticas, los radicales están empeñados en aprovechar el viento de cola que significó la victoria en las PASO, y en especial, la clarificación de la interna con la apabullante derrota de Roberto Iglesias y ya trabajan intensamente en la reunificación de los bloques legislativos, para lo que prometen novedades en breve.
No puede decirse lo mismo del hasta ahora fallido acuerdo con el vitismo en Capital, del que desde la conducción partidaria admiten tener "objeciones políticas y jurídicas" para concretarlo. Y lo cierto es que al día de hoy, está en vía muerta, aunque los capitalinos redoblaron esfuerzos -y llamados- por cerrar con el cornejismo.
Algo similar ocurre con la ebullición que soporta por estos días el PD. Carlos Aguinaga acompañará la estrategia partidaria hasta el 27 de octubre, pero luego quiere ser parte de un frente republicano en posible sociedad con los radicales. Allegados a Jorge Difonso confían que no saben "por cuánto tiempo más" el intendente de San Carlos seguirá dentro del partido.
Lo cierto es que aún en el cumplimiento de los presagios menos optimistas, la UCR está en condiciones de hacer una más que buena elección que le permitirá equilibrar fuerzas en la Legislatura y en los concejos deliberantes. Y, especialmente, condicionar los dos últimos años de Pérez en el poder.
Frente a esto, no se hacen los desentendidos. Hasta lo creen saludable para la Provincia, y para ello apelan a la experiencia histórica: "Sólo Llaver y Gabrielli tuvieron mayorías legislativas durante dos años de sus gestiones..." afirman. Aunque hacen una aclaración taxativa que es un claro mensaje para Pérez: "Estaremos abiertos al diálogo, pero no para cogobernar".
El radicalismo entiende a la gestión de Pérez como una clara continuidad de la de Celso Jaque y pretende que sea el propio oficialismo quien asuma los costos de tanta medianía que se traduce en la emisión de una letra para ¡el pago de proveedores! "Es como si en tu casa pidieras un préstamo a una financiera para pagar la cuenta del almacén", resumen con pretensión didáctica.
"Pérez justifica su incapacidad en el hecho de que no tiene reelección, pero esto no es así, porque otros gobernadores tampoco la tuvieron y pudieron hacer cosas significativas para su gobierno y para la oposición", resumen en el Comité Provincia de la calle Alem mientras todavía esperan que Pérez los convoque para acordar una nueva política de Estado en seguridad.
Esa fue la promesa oficial tras el crimen de Sebastián Prado, aunque luego, el Gobernador se desdijo argumentando que no dará a la oposición una tribuna para cuestionarlo, cuando inicialmente había pensado en los opositores para consensuar políticas sensibles. Oportunidad perdida o no, las urgencias le siguen ganado al largo plazo. Y en ese contexto, el 2015, es mañana.