18 de noviembre de 2012 - 00:01

Hay unos 70 prostíbulos en la ciudad

Adolescentes extranjeras cautivas en departamentos, alternadoras en cabarets y trabajadoras en la calle. La explotación sexual convive hace tiempo con la legislación que debería combatirla, como la ordenanza aprobada ahora por Capital.

y rescatar así a posibles víctimas de trata de personas, fue el disparador para que la problemática quedara más visualizada que nunca. Es que más allá de los ribetes políticos y de los argumentos a favor y en contra que cosechó la normativa, lo cierto es que el mercado del sexo en la zona neurálgica del Gran Mendoza es más común de lo que se piensa e incluso ha permanecido como una realidad conocida y al mismo tiempo silenciada a lo largo de décadas.

En los próximos días, el intendente capitalino, Víctor Fayad, espera promulgar esta nueva disposición y después de eso llegará la etapa de las inspecciones, emplazamientos y clausuras en todos los lugares de citas que fomenten la explotación sexual de una persona por otra. Se incluye en ese grupo a whiskerías, prostíbulos, cabarets, saunas, clubes nocturnos y todo comercio que aún estando habilitado bajo cualquier otro rubro, encubra a esta actividad.

Los que tampoco quedarán fuera de la restricción serán los departamentos y residenciales detectados por la comuna a través de las denuncias de los vecinos de distintas zonas de la ciudad. Sí quedarán excluidos de esta norma los hoteles alojamiento.

En ese sentido, Fayad aclaró que en estos días se reunirá con los propietarios. Además, volvió a recalcar que "esta decisión no va en contra de las trabajadoras sexuales, sino que es una manera más de comenzar a combatir la trata de personas, que es un delito federal". Por eso, en el caso de que se detecte un nuevo hecho delictivo de esta clase, la investigación quedará en manos de los juzgados federales.

Tras conocer la ordenanza pionera, legisladores de distintos partidos acordaron ingresar un proyecto de ley que va en sintonía con la norma de Capital para que el resto de los municipios también cierren estos lugares.

Realidad preocupante

. En la ciudad de Mendoza la Municipalidad calcula que funcionan al menos 70 lugares que fomentan el comercio sexual, muchos de ellos en pleno microcentro. La modalidad de cobro por parte de los explotadores difiere. En el caso de los cabarets, las alternadoras cobran según las copas que consuman los clientes. Un porcentaje es para el propietario y el resto para ellas. En las residenciales y también en la calle, puede o no haber un proxeneta, que es quien se lleva parte del dinero a cambio de darles techo y comida.

Se incluyen casas y departamentos de céntricos edificios. Los principales sectores donde se ubican comprenden las calles Chile, Espejo, Primitivo de la Reta, Rioja, San Juan, Federico Moreno (hasta Vicente Zapata) y zonas de la Segunda, Tercera y Cuarta Sección.

Sólo en calle Primitivo de la Reta, el tramo que va desde calle Alem hasta Garibaldi, hay tres lugares de citas. Allí, los vecinos y comerciantes aseguran que a partir de las 23 esta cuadra es "tierra de nadie" y que "las filas de hombres que esperan para ingresar a los prostíbulos son bastante extensas". Incluso, en una vivienda contigua a uno de estos lugares, una familia, aparentemente cansada de que toquen a su timbre, ha tenido que colgar un gran cartel en la puerta donde dice "casa de familia".

En las cercanías de un prostíbulo de calle San Juan, a la altura de Morón, los dueños de comercios y vecinos aseguran que en realidad lo preocupante allí es la situación de las jóvenes que son explotadas. Entre los testimonios de quienes acceden a hablar del tema aparece uno revelador. Recuerdan que había un grupo de chicas colombianas, todas menores de quince años, que trabajaban en este lugar y que a veces salían para hablar por teléfono con sus familias.

Los vecinos aseguran que ni bien denunciaron el hecho las adolescentes nunca más fueron vistas por allí. "No se me borra de la mente el gesto de tristeza que ellas tenían en sus rostros. Todos saben lo que pasa, pero nadie hace nada", dice alguien que prefiere resguardarse.

La prostitución no es delito, la explotación sí. Si bien la normativa capitalina busca controlar y prohibir el comercio sexual, hay que decir que la prostitución ejercida por una mujer adulta (mayor de 18 años) no es considerada en Argentina como un delito, siempre y cuando no haya otras personas que lucren con su cuerpo.

En realidad, lo que castiga con arresto, multas o trabajos comunitarios el Código de Faltas de Mendoza (que data de 1965 y tomó como base el Código italiano de la década del '30, en pleno régimen fascista), es el exhibicionismo o bien la exposición en la vía pública.

Además, dice el código en su artículo 54 Bis que "las casas, habitaciones o locales en que se ejerza la prostitución en forma notoria podrán ser clausuradas por un término no menor de dos meses ni mayor de un año". De allí que el propio intendente de Godoy Cruz, Alfredo Cornejo, saliera a cuestionar la normativa porque viene a ratificar una prohibición que ya existe.

Otra norma, de rango nacional y de competencia provincial, es la ley N° 12.331, de profilaxis y enfermedades venéreas, que en sus artículos 15 y 17 referidos a la prostitución prohíbe la explotación sexual de una persona por otra. Esto significa -explicó el fiscal Fernando Alcaraz, a cargo de la segunda fiscalía federal- que si existe un prostíbulo en el que hay un tercero que se beneficia, es decir, un proxeneta, allí sí existe el delito de explotación sexual.

El Código Penal Argentino, en sus artículos 145 bis y 145 ter, también hace referencia a la explotación sexual. El primero de ellos habla de los casos en que una mujer adulta ve afectada su libertad a través del engaño, el abuso de poder, la violencia y la coerción.

También puede existir un abuso de su situación, abandono y vulnerabilidad social o económica. En tanto que el segundo ampara a los niños y niñas menores de 18 años y dice que en ningún caso se admite el consentimiento, es decir que en estos casos siempre hay un responsable adulto que sería el explotador. "Si además el niño estaba en situación de vulnerabilidad se plantea un agravante para el tratante", agrega Alcaraz.

Comercio naturalizado

. Desde 2008 nuestro país cuenta con la ley N° 26.364, que establece una serie de medidas para prevenir la trata de personas, asistir a sus víctimas y condenar a los responsables de acuerdo a lo establecido en el Código Penal Argentino. Por eso recién desde ese momento, aseguran quienes trabajan en sintonía con la defensa de los derechos humanos, la problemática de la trata de personas con fines de explotación sexual comenzó a ser más visible.

De hecho, los especialistas opinan que la sociedad mendocina se acostumbró al punto tal que la provincia se transformó en un lugar de destino de la trata. Justamente, esto ha sido fomentado debido a la alta demanda existente y a una especie de naturalización de la prostitución por parte de hombres y mujeres. Todo, amparado en una sociedad históricamente machista que considera a la mujer como un objeto.

"Estamos ante un delito que se ha visibilizado después de la entrada en vigencia de la ley. Recién ahora se está tomando conciencia de que una mujer puede estar siendo obligada a explotar su cuerpo, aunque en apariencia lo haga voluntariamente", advierte María José Ubaldini, subsecretaria de Derechos Humanos, y repite la frase que hoy se ha transformado en casi un eslogan de la lucha contra este flagelo: "Sin clientes no habría trata".

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