21 de mayo de 2019 - 00:00

Una sospecha que cae sobre toda la democracia - Por Adriana Amado

La imagen de un expresidente en el banquillo de los acusados tiene que ver con una institucionalidad a la que no estamos acostumbrados. Por eso, es necesario despersonalizar la situación y verlo desde el funcionamiento de control de las instituciones.

Se pone el foco sobre un personaje, sin contemplar que mientras haya acusados por la Justicia y no hayan sido sometidos a un juicio, cargan con una sospecha que cae sobre toda la democracia, sobre todo cuando los procesados aspiran a cargos electivos.

Tampoco el frente judicial no es el electorado. El inicio del juicio contra la expresidenta ha sido una noticia con muchísimo impacto para el círculo más informado, pero no tanto para la ciudadanía.

Más allá de la profusa cobertura periodística ninguna interna es la noticia más leí
da ni está entre las principales búsquedas de internet. El pasado fin de semana se consultó más sobre la final de la serie Game of Thrones.

El riesgo de pensar que la conversación de un grupo es la conversación de todos es que las elecciones sean una conversación de unos pocos.

El desafío de estas elecciones y de la democracia  es la recuperación de la confianza. Y para eso, la resolución en tiempos razonables de los juicios y las internas partidarias transparentes y creíbles son factores imprescindibles.

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